En contra de las expectativas (o las esperanzas) que apuntaban a que el presidente estadounidense avanzaría de manera gradual en su intención de subir los aranceles, Trump anunció ya en el primer fin de semana de febrero unos aranceles del 25% a las importaciones procedentes de México y Canadá y un 10% adicional sobre los productos que lleguen de China. Comenzarán a aplicarse aranceles también a los paquetes procedentes de China que tengan un valor inferior a 800 dólares, lo que podría afectar de manera significativa a su modelo de negocio de venta directa al consumidor.
El motivo principal que alegó el presidente para justificar este incremento de aranceles fue que, en su opinión, ni Canadá ni México estaban haciendo lo suficiente para reducir el contrabando de fentanilo a Estados Unidos. Las incautaciones de pastillas con fentanilo han aumentado de manera dramática en los últimos años (véase el gráfico 1).

En conversaciones posteriores con el presidente Trump, los gobiernos de ambos países acordaron tomar medidas para combatir el contrabando, lo que les permitió retrasar un mes la subida de los aranceles.
Se puede estar o no de acuerdo con la idea de utilizar la amenaza de los aranceles para conseguir un objetivo político, pero lo cierto es que la estrategia de Trump ha tenido éxito, sobre todo por la extrema dependencia de Estados Unidos que tienen la exportación mexicana y canadiense.
Aproximadamente el 83% de las exportaciones de México y el 77% de las de Canadá se dirigen a Estados Unidos. Por el contrario, solo el 17% de las exportaciones estadounidenses van a México, con un porcentaje similar en el caso de Canadá. El crecimiento de la economía estadounidense depende en mucha menor medida de la exportación.
El gobierno de Trump prefiere los aranceles al impuesto sobre la renta
Pese a su aplazamiento a corto plazo, lo más probable es que los aranceles acaben aumentando a medio plazo, ya que el gobierno piensa que constituyen una alternativa más favorable al impuesto de sociedades o sobre la renta como fuente de ingresos públicos.
En la red social «Truth Social», el presidente Trump señaló que fue un error poner en marcha el sistema que en 1913 sustituyó los ingresos arancelarios, una especie de impuesto sobre el consumo, por el impuesto sobre la renta. Anteriormente, los aranceles oscilaban entre el 20% y el 30%.
No es casualidad que la reforma fiscal aprobada por el presidente Trump durante su primer mandato concluya a final de año. Aunque será el Congreso el que tenga que aprobar las próximas leyes, Trump podría aprovechar para reconfigurar la composición actual de los ingresos públicos (véase el gráfico 2).

Los inversores son muy conscientes de las desastrosas consecuencias que podría traer consigo una guerra comercial a escala mundial. Pero si los aranceles se van imponiendo de manera gradual, las empresas podrían ir adaptando su producción. Aun así, el impacto será considerable.
El coste de los aranceles recaerá sobre:
- Los productores extranjeros, en la medida en la que se fortalezca el dólar
- Las empresas estadounidenses, que podrían sufrir una compresión de sus márgenes ante el aumento de los costes de los insumos
- Los consumidores, que pagarán unos precios más elevados
Las subidas de precios no afectarán únicamente a los productos importados; es posible que también afecten a los bienes fabricados en el país, ya que la menor competencia de la importación puede llevar a las empresas a subir sus precios. No obstante, también podrían traer consigo ciertas ventajas, como la reducción de los impuestos individuales o de sociedades.
Las perspectivas de la inteligencia artificial
Aunque pueda parecer que ha pasado ya mucho tiempo, fue la semana pasada cuando los mercados cayeron con fuerza tras el anuncio de que una empresa china había desarrollado una herramienta de inteligencia artificial a un coste mucho más bajo que las empresas líderes del sector.
El anunció provocó fuertes caídas de las cotizaciones, no solo entre los fabricantes de semiconductores, sino también en otros sectores relacionados con la inteligencia artificial. Aunque los mercados se recuperaron algo después, la mayoría de los sectores seguían registrando pérdidas a finales de semana (véase el gráfico 3).

Esta situación podría afectar a los beneficios de ciertas compañías, pero no pensamos que vaya a cambiar de manera fundamental las perspectivas de las industrias relacionadas con la inteligencia artificial. Se prevé que continúe la innovación en este ámbito, y las caídas de precios favorecerán un mayor uso de la tecnología. Es posible que el crecimiento se redistribuya de forma distinta, pero sí que parece que el sector de la inteligencia artificial va a seguir creciendo.
El PIB de Estados Unidos cae en el cuarto trimestre
El crecimiento de la economía estadounidense ofreció unos datos decepcionantes en el cuarto trimestre de 2024: la tasa de crecimiento pasó del 2,8% registrado en el trimestre anterior al 2,3% (tasa anual con ajuste estacional, en términos intertrimestrales). Sin embargo, si excluimos del PIB el gasto público y el nivel de existencias, el crecimiento económico aumentó al 2,8%, con especial solidez de la demanda de los consumidores.
Por su parte, la inversión empresarial cayó de forma inesperada. La inversión en infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial debería mantener el ritmo de crecimiento, y las inversiones vinculadas a la Ley para la Reducción de la Inflación del anterior gobierno de Biden también habrían seguido avanzando.
El desglose por sectores muestra que la inversión en inteligencia artificial se mantuvo en territorio positivo. Los sectores que contribuyeron en mayor medida al crecimiento de la inversión empresarial fueron el del software y el de investigación y desarrollo (véase el gráfico 4).

El nivel de inversión fue inferior a lo que cabría esperar en los sectores de fabricación y equipos industriales, aunque las cifras más decepcionantes se registraron en los sectores de equipos de transporte y equipos de procesamiento de información.
En lo que respecta al sector de los equipos de transporte, es cierto que se trata de un segmento bastante volátil, en el que el nivel de inversión fluctúa mucho entre un trimestre y otro. Pero sería de esperar que la inversión en el sector de equipos de procesamiento de información fuera casi siempre positiva, ya que las empresas están continuamente invirtiendo en hardware informático.
La realidad es que el nivel de inversión en el sector suele caer en términos trimestrales, aunque la tendencia a medio plazo es positiva.
De cara al futuro, es muy posible que se cancelen las inversiones relacionadas con la Ley para la Reducción de la Inflación, pero parte de los recursos podrían destinarse a otros sectores. Un efecto positivo de la cancelación de estas inversiones será la mejora del déficit presupuestario estadounidense, ya que muchos de los programas incluidos en la ley disfrutan de desgravaciones y rebajas fiscales que ya no tendrían que aplicarse.
Índices de gestión de compras en China
Frente a lo ocurrido en México y Canadá, en China no se ha retrasado la imposición de nuevos aranceles. Sin embargo, la reacción inicial del gobierno chino no ha sido especialmente acusada.
Los datos que ofrecen los recientes índices de gestión de compras ofrecen cierta explicación, ya que tanto el componente del sector manufacturero como el del sector servicios han quedado por debajo de las expectativas y han registrado caídas con respecto al mes anterior. Particularmente preocupante resulta la caída del índice manufacturero de la Federación china de logística y compras, de 50,1 a 49,1, lo que indica que el sector ha pasado de una ligera expansión a señalar una contracción.
Los observadores del mercado habían previsto unas medidas de estímulo más acusadas por parte del gobierno chino en los últimos meses. La situación de la economía china sigue siendo complicada, y China depende en mayor medida de las exportaciones a Estados Unidos que a la inversa, así que es lógico que el gobierno esté tratando de evitar un aumento de las tensiones con Estados Unidos.
Una mirada al futuro
Esta semana se conocerán los datos correspondientes a los índices de gestión de compras de España e Italia. Por el momento, los datos de otros países europeos han resultado ligeramente alentadores; el sector manufacturero sigue en territorio de contracción, pero la desaceleración es más lenta, y se ha ampliado la expansión del sector servicios en Alemania. Si Europa logra evitar un aumento de las tensiones comerciales con Estados Unidos, los recortes de tipos de interés por parte de los bancos centrales podrían dar un nuevo impulso al crecimiento de la región.
Los datos de empleo en Estados Unidos, que conoceremos esta semana, resultan de especial interés para los inversores. Las favorables cifras que se registraron el mes pasado suscitaron cierta preocupación por el sobrecalentamiento de la economía. En el país se han reducido las expectativas de recortes de tipos de interés, y los datos posteriores de inflación lograron calmar la preocupación de los inversores. Pero la Reserva Federal ha manifestado su inquietud sobre las consecuencias que podrían tener las políticas del gobierno de Trump en el crecimiento y la inflación.
Dado el deseo del presidente Trump de incrementar la actividad manufacturera en Estados Unidos, a pesar de mantener las deportaciones de inmigrantes ilegales, otro mes de sólidos datos de empleo podría reavivar la preocupación por la posibilidad de que la economía estadounidense esté creciendo a un ritmo demasiado rápido.