Los resultados de la segunda vuelta de las elecciones francesas, celebrada el pasado 7 de julio, depararon una importante sorpresa en lo que respecta al orden de los tres grandes grupos políticos: Nuevo Frente Popular, Juntos por la República y Agrupación Nacional (por ese orden). Francia se enfrenta ahora a un parlamento en el que ningún partido o coalición tiene una mayoría absoluta.
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¿Quién va a gobernar en Francia?
Los resultados de las elecciones legislativas son solo el primer paso de un proceso que podrían durar más de lo habitual. La composición de la Asamblea Nacional ha cambiado y ahora habrá que encontrar un nuevo equilibrio. Por el momento, los inversores parecen estar convencidos de que se formará una «gran coalición», de orientación esencialmente centrista.
Sin embargo, aún es demasiado pronto para saber si se trata de una solución viable, o si dicha coalición logrará sacar adelante las grandes decisiones parlamentarias, como la votación del presupuesto en el próximo otoño.
De momento, el primer ministro saliente, Gabriel Attal, cuya dimisión ha sido rechazada por el presidente Macron, seguirá ocupando su cargo con carácter provisional para gestionar las cuestiones más inmediatas.
Los inversores digieren la noticia
El 8 de julio, tras algunas dudas ante el sorprendente resultado electoral y las declaraciones realizadas la noche de las elecciones, los mercados franceses de renta variable y deuda pública volvieron a repuntar.
El diferencial entre el rendimiento de los títulos de deuda pública francesa y alemana a diez años se redujo ligeramente (al cierre de las operaciones del 5 de julio se situaba en 65 puntos básicos, después del máximo de 82 puntos que alcanzó el pasado 27 de junio; véase el gráfico 1). La renta variable de la eurozona (incluido el índice francés CAC 40) subió y el euro se recuperó. Por su parte, y a pesar de la incertidumbre política, la subasta de deuda pública francesa a largo plazo por valor de 10.500 millones de euros que tuvo lugar el 4 de julio tuvo buenos resultados.
Es posible que el verano sea especialmente agitado en las sedes de algunos partidos políticos y que las polémicas y las discusiones entre ellos aumenten la volatilidad de los mercados. A la vuelta de sus vacaciones, muchos inversores estarán pendientes del calendario de las agencias de calificación crediticia con respecto a la deuda francesa.
La primera de ellas es DBRS, que actualizará sus calificaciones el 20 de septiembre. Fitch y Moody’s lo harán en octubre y Standard & Poor’s, que rebajó la calificación de la deuda soberana francesa a finales de mayo, comunicará su actualización a finales de noviembre. Actualmente, estas cuatro agencias otorgan a la calificación de la deuda soberana francesa una perspectiva «estable».

La renta variable continúa subiendo
La incertidumbre política en Francia (y en Estados Unidos, donde la posible retirada de Joe Biden de la carrera presidencial acaparó todos los titulares tras el debate televisivo celebrado el 27 de junio; véase el gráfico 2) no logró evitar que la renta variable continuara subiendo durante la pasada semana.
En Estados Unidos, el índice S&P 500 cerró una semana de cuatro días en un máximo histórico, con una subida semanal del 2,0%, mientras que el índice tecnológico Nasdaq subió un 3,5%. El ajuste de las expectativas de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos podría explicar estas subidas.

Al otro lado del Atlántico
En los mercados de renta fija, el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años cayó 11 puntos básicos entre el viernes 28 de junio y el viernes 5 de julio, cerrando la semana en el 4,28%, mientras que el de los títulos a dos años cayó 15 puntos, para cerrar en el 4,60%. Detrás de esta caída hay varios factores: unos datos económicos menos sólidos de lo esperado, que reflejan una ralentización de la actividad; las declaraciones realizadas por el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en el foro económico del Banco Central Europeo celebrado en Sintra; y el consiguiente aumento de la probabilidad de un recorte de tipos de interés en Estados Unidos en septiembre.
El 5 de julio, dicha probabilidad superaba el 70%, frente al 47% de hace un mes. Los mercados de futuros descuentan dos recortes de tipos de 25 puntos básicos este año.
La caída de los rendimientos se aceleró el viernes tras la publicación de los datos de empleo en Estados Unidos.
Indicios de ralentización
Los datos de empleo correspondientes al mes de junio mostraron una creación neta de puestos de trabajo en línea con las expectativas (206.000 frente a 190.000, según las estimaciones de consenso de Bloomberg), pero con una fuerte revisión a la baja de 111.000 con respecto a las cifras de los dos meses anteriores, que habían sorprendido al alza.
Con los últimos resultados, parece que el impulso del empleo en Estados Unidos comienza a mostrar indicios de agotamiento. En el segundo trimestre del año, el sector privado creó una media de 150.000 empleos al mes, frente a los 200.000 del trimestre anterior. Además, la tasa de desempleo continuó subiendo, y en junio se situó en el 4,1% (frente al 4% de mayo, el 3,9% de abril y el 3,8% de marzo).
Si se confirman, estos datos podrían apuntar a una ralentización de la actividad. Según otro indicador, las solicitudes iniciales de subsidios por desempleo alcanzaron su nivel más alto desde agosto de 2023 (media en periodos móviles de cuatro semanas; véase el gráfico 3).
Los resultados del índice «histórico» de gestión de compras (elaborado por ISM, Institute for Supply Management) decepcionaron las expectativas en el caso del sector manufacturero, donde el índice cayó a 48,5 frente a la previsión de 49,1, y aún más en el caso del sector servicios, donde el índice cayó de 53,8 a 48,8. Los datos mostraron una ralentización de la actividad, de los nuevos pedidos y del empleo.

Cuando la Reserva Federal recuerda que su mandato es doble
En las declaraciones realizadas en Sintra, Powell habló de indicios de desinflación, y pareció mostrarse más partidario de impulsar la orientación expansiva de la política monetaria que en la rueda de prensa celebrada el pasado 12 de junio. En aquella ocasión, Powell señaló que la Reserva Federal seguía estando muy pendiente de los riesgos de inflación y que tendría que analizar más datos antes de actuar.
En Sintra, afirmó que el mercado laboral no presentaba indicios de sobrecalentamiento, algo que han confirmado los datos recientes. Las actas de la reunión celebrada en junio por el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal respaldaron las declaraciones de Powell.
La entidad parece ahora más interesada en atender a los factores que podrían ralentizar la inflación que en esperar a la llegada de más datos. Ante la persistencia de la inflación de los servicios, el incremento salarial parece haberse convertido en el indicador preferido, lo que nos lleva de nuevo al empleo.