Semanal de mercados - ¿Qué preocupa a los inversores?

A pesar de su gran repercusión mediática, el resultado de las elecciones estadounidenses no es lo único que preocupa a los inversores. Los mercados de renta variable han reaccionado a la publicación de las cifras trimestrales de beneficios empresariales y la política monetaria está afectando al mercado de divisas. La situación geopolítica continúa marcando la evolución de los precios de las materias primas. Pero lo que vuelve a destacar son los mercados de deuda pública y, en concreto, el aumento de la prima de plazo de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años.

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¿Qué pasa con la prima de plazo?

En 2013, Ben Bernanke, entonces presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, marcó la pauta al descomponer el tipo nominal a diez años en expectativas de inflación, expectativas sobre la trayectoria futura del rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a corto plazo y prima de plazo.

Su importancia económica es clara: la prima es la compensación que exigen los inversores por asumir el riesgo de que los tipos de interés puedan variar a lo largo de la vida del bono. En otras palabras: es la prima por mantener bonos a largo plazo en lugar de ir renovando una serie de títulos a corto plazo.

La prima no puede determinarse de manera directa, sino que debe calcularse. Y el resultado puede diferir en función del método utilizado. Independientemente del método, a finales de octubre la prima de plazo alcanzó su nivel más alto en un año. En octubre de 2023, el rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años había superado el 5,00% durante un breve periodo. Tras un aumento de 50 puntos básicos durante el mes, a finales de octubre de 2024 se situaba en el 4,28%.

¿Cómo afectan las elecciones estadounidenses a esta variable financiera? El resultado determinará la política fiscal estadounidense en los próximos años (y pondrá a prueba la competencia del próximo inquilino de la Casa Blanca).

¿Significa el reciente aumento de la prima de plazo que los inversores comienzan a preocuparse por las posibles consecuencias que podría tener cualquiera de los dos resultados en el déficit presupuestario y el nivel de deuda federal?

En agosto de 2023, Fitch Ratings revisó a la baja la calificación crediticia de la deuda estadounidense. Cuando, unos meses después, el rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años alcanzó el umbral (simbólico) del 5%, algunos analistas relacionaron ambos factores.

Janet Yellen, Secretaria del Tesoro estadounidense, afirmó en aquel momento que el aumento del rendimiento reflejaba la solidez de la economía nacional, y no el creciente déficit presupuestario. La caída que registró el rendimiento de los títulos a largo plazo en las semanas posteriores, a pesar de que Moody’s rebajó de «estable» a «negativa» la perspectiva de la calificación de la deuda del país en noviembre de 2023, tiende a corroborar el análisis de Yellen.

¿Qué ocurrirá esta vez?

La economía estadounidense mantiene su dinamismo

La economía ha crecido a un ritmo anualizado del 2,8% en el tercer trimestre gracias al notable aumento del 3,7% en el consumo privado y del 3,3% en la inversión no residencial, lo que nos lleva a considerar que la demanda nacional mantiene su solidez.

Sin embargo, los datos de empleo publicados el 1 de noviembre resultaron decepcionantes. La creación de empleo en octubre fue muy inferior a las expectativas del mercado (12.000 nuevos empleos, frente a la previsión de consenso de 70.000, más una caída de 28.000 puestos de trabajo en el sector privado). Las cifras correspondientes a los dos meses anteriores también se revisaron a la baja, con un nivel acumulado de 112.000 empleos.

Es probable que ello se deba en gran parte a los efectos de los huracanes Helene y Milton, que azotaron Florida a finales de septiembre y principios de octubre, aunque la Oficina de Estadísticas del Mercado Laboral de Estados Unidos no pudo cuantificar con precisión dichos efectos.

Además, la huelga en Boeing afectó al sector manufacturero, con una reducción de 44.000 puestos de trabajo en el segmento de fabricación de equipos de transporte.

La tasa de desempleo se mantuvo sin cambios en el 4,1%, y las solicitudes semanales de subsidios por desempleo volvieron a la normalidad a finales de octubre, tras la interrupción de la actividad a causa de los fenómenos meteorológicos.

Es probable que los datos ofrecidos por el informe JOLTS sobre vacantes de empleo y rotación laboral correspondiente al mes de septiembre y publicado antes del informe del mercado laboral ofrezca una visión más clara. El informe describe una menor rigidez del mercado laboral en comparación con los últimos años, así como la recuperación de un mayor equilibrio entre la oferta y la demanda.

La Reserva Federal ha advertido de que los datos de empleo correspondientes al mes de octubre han de analizarse con cautela ante los factores que podrían haberlos distorsionado. De hecho, los inversores optaron por pasar por alto dichos datos. Al cierre de mercado el pasado 1 de noviembre, el rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años se situaba en el 4,38%.

No nos olvidemos de la Reserva Federal

Dos días después de las elecciones, los inversores tendrán que estar atentos a la siguiente reunión de la Reserva Federal. Los economistas y los mercados anticipan un recorte de tipos de interés de 25 puntos básicos, la magnitud habitual de este tipo de medida.

La rueda de prensa posterior del presidente de la entidad, Jerome Powell, resultará particularmente interesante, para saber cómo se enfrenta a un contexto más moderado de expectativas de rápida flexibilización monetaria tras la decisión de recortar los tipos en 50 puntos básicos el pasado mes de septiembre.

Los mercados de futuros llevaban mucho tiempo anticipando recortes de tipos antes del inicio del ciclo de flexibilización. Cualquier elemento que llevara a los inversores a ajustar sus expectativas podía provocar movimientos significativos, a lo que no ayudaba la incertidumbre preelectoral. Junto al aumento de la prima de plazo y la solidez de la economía estadounidense, este es el tercer factor que explica el reciente aumento de los rendimientos a lo largo de toda la curva.

Contagio en los rendimientos de la eurozona

Lo más probable es que la subida de 27 puntos básicos que ha registrado en octubre el rendimiento del bono alemán a diez años se deba únicamente a que el mercado de renta fija de la eurozona ha evolucionado de forma paralela al de los títulos del Tesoro estadounidense. El crecimiento del PIB en la región ha sido del 0,4% en el tercer trimestre, cifra que puede que no sea tan favorable como podría parecer si tenemos en cuenta los factores puntuales que han impulsado el consumo, como la celebración de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París.

Podría decirse que la contracción que ha registrado la inversión en las principales economías de la eurozona refleja en mayor medida la debilidad de las encuestas empresariales.

Según las estimaciones preliminares, la inflación registrada en octubre por la eurozona superó las expectativas del mercado, con un 2,0% interanual frente al 1,7% de septiembre. Ello se debió a factores concretos y puntuales. La inflación subyacente y la inflación de los servicios se mantuvieron sin cambios, en el 2,7% y el 3,9% respectivamente.

Sin embargo, pensamos que estas cifras no interrumpen la desaceleración gradual de la inflación hacia el objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo (BCE) para la inflación subyacente, ya que lo más probable es que las débiles perspectivas de crecimiento de la eurozona afecten tanto a los precios como a los salarios. En este contexto, algunos miembros de la entidad han comenzado a comentar la posibilidad de que la inflación se mantenga por debajo de dicho objetivo de forma duradera.

En nuestra opinión, el BCE tiene vía libre para seguir recortando los tipos de interés. El hecho de que el rendimiento del bono alemán a diez años superara el 2,40% el pasado 1 de noviembre no parece reflejar fielmente la realidad económica y las perspectivas de nuevos recortes de tipos.

Por último, cabe señalar que Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, destacó a finales de octubre la importancia de las elecciones estadounidenses y afirmó que su resultado podría tener importantes consecuencias en la política monetaria.

Quizás no haya mejor manera de formular lo que podría ocurrir a continuación.

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