La onda expansiva que ha provocado el sorprendente resultado de las elecciones estadounidenses continúa sacudiendo los mercados.
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Si a los inversores les hubieran dicho antes de las elecciones, no solo que Donald Trump ganaría la presidencia, sino que además se haría con el voto popular y que el Partido Republicano lograría el control de las dos cámaras del Congreso, probablemente habrían previsto una fuerte reacción positiva de los mercados de renta variable estadounidense.
En lo que respecta al resto de los mercados, habría habido argumentos a favor tanto de una reacción positiva como de una negativa: los que apuntaran al alza de los mercados habrían señalado que el crecimiento de la economía estadounidense beneficiaría al de la economía mundial, y los que anticiparan una tendencia bajista habrían apuntado al riesgo de imposición de aranceles.
En el contexto de la renta fija, el consenso habría contemplado unos tipos de mercado más altos, como reflejo de la aceleración del crecimiento, el aumento de la inflación y la reducción de los recortes de tipos de interés de la Reserva Federal.
Hasta ahora, la reacción del mercado se ha ajustado más o menos a estas expectativas, pero también ha habido ciertas sorpresas. La reacción positiva inicial de la renta variable estadounidense ha retrocedido parcialmente en los últimos días (véase el gráfico 1).

Se podría haber esperado un cierto retroceso tras la euforia inicial, pero los resultados negativos registrados durante la última semana se han concentrado principalmente en dos sectores: tecnología y salud.
La caída de este último segmento refleja la preocupación por el posible nombramiento de Robert F. Kennedy Jr. como ministro de sanidad y servicios sociales.
Por su parte, la caída de las tecnológicas no se debe a ninguna noticia en particular, sino más bien a la evolución del mercado de renta fija.
Discreta reacción del mercado de renta fija
Frente al fuerte repunte que registraron los mercados de renta variable tras conocerse el resultado electoral, la reacción de los mercados de renta fija fue más moderada. El índice S&P 500 subió más del 5%, pero el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años aumentó algo menos de 15 puntos básicos.
La previsión del mercado sobre el nivel de los tipos de interés oficiales en un año subió solo 25 puntos. Se trata de una subida bastante pequeña, si tenemos en cuenta la preocupación del mercado por el posible impacto inflacionista del aumento de los aranceles, la fuerte reducción de la oferta en el mercado laboral como consecuencia de la restricción de la inmigración y las deportaciones masivas propuestas, y el notable aumento de los déficits presupuestarios y de los niveles de deuda que podrían provocar los recortes fiscales.
Grandes dudas
La explicación podría estar en las considerables dudas que aún hay sobre cómo podrían acabar evolucionando todas estas cuestiones. Aunque Trump, al igual que hacen la mayoría de los políticos, dijo muchas cosas durante la campaña electoral, todavía no está claro cuáles van a ser sus medidas concretas. Además, las políticas no dependen solo de él; el Congreso tendrá al menos algo que decir. Así, es posible que los mercados de renta fija se vean incapaces de descontar un cambio importante en las perspectivas, ya que el futuro es aún demasiado incierto.
El rendimiento de los bonos sí que ha cambiado, y dicho cambio podría explicar la reciente caída que han registrado las tecnológicas tras el repunte inicial. Justo después de las elecciones, tanto el rendimiento de los bonos como los mercados de renta variable subieron ante la previsión de aceleración del crecimiento (véase el gráfico 2).

Aunque la expectativa de aceleración del crecimiento es positiva para las empresas tecnológicas, el sector es especialmente sensible a la evolución de los tipos de interés: dado que una gran parte de sus beneficios tienen una orientación a largo plazo, en mayor medida de lo que ocurre en otros sectores, el cambio en la tasa de descuento tiene un mayor efecto sobre el valor neto actual de dichos beneficios futuros.
Habría sido de esperar que el aumento inicial del rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense provocara una caída del índice tecnológico NASDAQ, pero como los rendimientos cayeron con rapidez, se impuso el factor de crecimiento.
Posteriormente, el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense volvió a subir y el NASDAQ retrocedió. No obstante, una vez se asienten los rendimientos, deberían predominar las perspectivas de aumento de los beneficios y el índice tecnológico volvería a registrar ganancias. Dicho esto, un repunte de los rendimientos podría provocar una nueva caída.
Caída de los índices chinos y europeos
La previsión que anticipaba que, fuera de Estados Unidos, los mercados de renta variable se verían afectados por una victoria aplastante de los republicanos, se ha confirmado en parte. La preocupación de los mercados por el aumento de los aranceles se centra principalmente en China y Europa y, como era de esperar, los mercados de ambas regiones han caído tras las elecciones.
Entre el 4 y el 18 de noviembre, el índice S&P 500 marca una subida del 3,2%, el NASDAQ 100 del 2,9% y el Russell 2000, compuesto por small-caps, del 4,0%. Por su parte, el índice MSCI Europe ha caído un 1,4% y el MSCI China un 2,4%. La preocupación por los aranceles viene a sumarse a las dudas previas sobre las perspectivas de crecimiento de ambas regiones. La evolución de las negociaciones en materia comercial y de aranceles será crucial para el rendimiento de estos mercados en 2025.