La Reserva Federal de Estados Unidos optó por mantener el statu quo en su reunión de política monetaria de los días 11 y 12 de junio. No obstante, lo que realmente acaparó la atención (al menos, en los mercados financieros de la eurozona) fue la inesperada decisión que adoptó el pasado 10 de junio Emmanuel Macron, que anunció la disolución de la Asamblea Nacional francesa y la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas. Es probable que la volatilidad que registraron posteriormente los mercados de renta variable, renta fija y divisas de la eurozona no se deba solo al efecto sorpresa.
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Un resultado difícil de predecir
Las elecciones europeas depararon pocas sorpresas, ya que los sondeos electorales habían sido bastante acertados, tanto en Francia como en el resto de los países, y lo más probable es que el nuevo Parlamento europeo no sea muy diferente al anterior.
La verdadera sorpresa vino con el anuncio del presidente francés, que decidió disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones anticipadas el 30 de junio en primera vuelta y el 7 de julio en segunda y última vuelta.
Las listas definitivas de candidatos ya se han publicado, por los que los institutos demoscópicos cuentan con más elementos para realizar sus primeras previsiones, al menos para la primera vuelta de las elecciones.
No obstante, y dado el método de votación en Francia, es probable que el resultado final sea difícil de anticipar, por lo que resultará interesante comprobar cómo analiza los próximos sondeos la comunidad financiera internacional.
Por el momento, parece que el riesgo de inestabilidad política en Francia preocupa a los inversores de renta variable. El índice CAC 40 cayó un 6,2% la semana pasada, más de lo que cayeron otros mercados europeos. Así, el índice EUROSTOXX 50 cayó un 4,2%, con una volatilidad implícita que alcanzó su nivel más alto desde octubre de 2023, próximo al 20%.
Durante la semana del 7 al 14 de junio, el euro cayó un 0,9% frente al dólar estadounidense, situándose en 1,07, un 0,5% frente al yen japonés y un 1,6% frente al franco suizo.
El rendimiento del bono alemán a diez años se vio favorecido por la búsqueda de seguridad de los inversores y el 14 de junio se situó en 2,36%, marcando así una fuerte caída semanal de 26 puntos básicos que lo situó en su nivel más bajo desde la primera semana de abril. También el 14 de junio, el rendimiento del bono alemán a dos años cayó 32 puntos básicos al 2,76%.
El rendimiento de los títulos de deuda pública francesa a diez años subió del 3,10% registrado el 7 de junio al 3,23% el 10 de junio, para cerrar la semana en el 3,13%. Así, el diferencial de rendimiento entre la deuda pública francesa y la alemana subió de 48 a 76 puntos básicos en solo una semana. No veíamos un diferencial así desde abril de 2017, antes de las primeras elecciones de Emmanuel Macron.
El diferencial entre los títulos de deuda pública italiana y alemana a diez años aumentó 157 puntos básicos a finales de la semana pasada, marcando su nivel más alto desde febrero. Por su parte, el rendimiento de la deuda pública española y portuguesa a diez años cayó 6 puntos básicos durante la semana, lo que parece indicar que los inversores comienzan a mostrar una cierta preocupación por los niveles de deuda pública en un entorno en el que las promesas electorales pueden llegar a relajar la prudencia fiscal.

En una medida que no tiene nada que ver con la situación política que se vive en Francia, la Comisión Europea tiene previsto iniciar, el próximo 19 de junio, procedimientos contra el exceso de déficit en varios Estados miembros, entre los que se encuentran Francia e Italia. Era algo que ya se esperaba en Francia, pero no parece probable que vaya a servir para tranquilizar a los inversores.
Mientras tanto, en la Reserva Federal…
Como era de esperar, el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal optó por mantener el statu quo en su reunión de política monetaria de los días 11 y 12 de junio. En la rueda de prensa posterior, el presidente del banco central, Jerome Powell, reiteró que la entidad seguía estando muy atenta al riesgo de inflación y que tendría que ver más datos antes de adoptar ninguna medida.
El comunicado de prensa del Comité señalaba que «la inflación cayó durante el año pasado, pero se mantuvo en niveles elevados. En los últimos meses ha habido un cierto avance hacia el objetivo de inflación del 2% fijado por el comité».

Los datos relativos a los índices estadounidenses de precios al consumo se conocieron durante la mañana del 12 de junio, por lo que el Comité de Mercado Abierto tuvo ocasión de analizarlos, aunque no está claro si llegó a incluir los datos más recientes en sus previsiones.
Tras sorprender al alza entre enero y marzo y situarse más o menos en línea con las expectativas en abril, la inflación cayó más de lo esperado en mayo. La inflación subyacente cayó del 3,6% al 3,4% en términos interanuales, su nivel más bajo desde abril de 2021 (3,0%).
¿Qué es lo que intenta decirnos la Reserva Federal?
Los inversores están atentos a las previsiones de crecimiento de la Reserva Federal (que se mantienen en el 2,1% en 2024 y el 2,0% en 2025 y 2026, por encima de la estimación de crecimiento a largo plazo del 1,8%), así como a la inflación. La entidad ha revisado ligeramente al alza su previsión de inflación para 2024 y 2025, situándola de nuevo en el 2% para 2026 para la inflación general y la subyacente, según los indicadores de gastos en consumo personal.
En una primera lectura, el conocido como «diagrama de puntos», que refleja el nivel de tipos de interés que los miembros del Comité de Mercado Abierto consideran «apropiado» al final de cada año (en este caso, 2024, 2025 y 2026), parece más restrictivo que en marzo.
La mediana del tipo de los fondos federales se sitúa ahora en el 5,125%, lo que corresponde a una sola bajada de tipos de 25 puntos básicos este año (la horquilla actual del 5,25-5,50% corresponde a una mediana del 5,375%), mientras que en diciembre de 2023 y marzo de 2024 se habían considerado apropiados tres recortes por un total de 75 puntos básicos.

Si nos fijamos con más detalle en el «diagrama de puntos», vemos que cuatro de los miembros del comité contemplan un posible mantenimiento del statu quo de aquí a final de año, siete están a favor de un recorte de tipos y ocho se muestran partidarios de aprobar dos recortes. El mensaje general parece apuntar a la prudencia, más que a las dudas fundamentales sobre la dirección de la inflación estadounidense.
El mismo «diagrama de puntos» indica que se prevé que los tipos de interés se reduzcan en 100 puntos básicos en 2025 y 2026, lo que se corresponde con un ciclo de flexibilización de la política monetaria que debería tranquilizar a los inversores. El 12 de junio, el índice de renta variable S&P 500 cerró a un máximo histórico, por encima de los 5.400 puntos. Y ha seguido subiendo desde entonces.
Tal y como ha reiterado Jerome Powell, ha de tener más confianza en la trayectoria de inflación antes de tomar cualquier decisión. Está convencido de que, dada la solidez del crecimiento, el tiempo corre a su favor.
En su rueda de prensa, señaló que «si dentro de cinco o diez años mirásemos atrás y tratásemos de explicar la importancia que tenía un recorte de tipos de 25 puntos básicos para la economía estadounidense, nos resultaría bastante complicado». Lo que parecía querer dejar claro es que la política monetaria no depende de un recorte o una subida de tipos: lo que importa es la trayectoria.
Powell continuó: «Sigo pensando que cuando comencemos a flexibilizar la política monetaria, lo haremos de forma significativa». A lo mejor, lo que viene a decir el banco central es que hay que tener en cuenta las distintas perspectivas, tal y como señala un viejo proverbio oriental: «cuando le señalas la luna a un niño, él solo te mira el dedo». Sea este o no el caso, es una buena forma de animar a los inversores a que den un paso atrás y dejen de comportarse como niños, lo que podría ser un buen consejo.