Varios bancos centrales asiáticos han comenzado a recortar los tipos de interés, lo que ha reducido el rendimiento de los bonos en la región. Por el contrario, la Reserva Federal de Estados Unidos sigue atrapada entre la espada (ralentización del crecimiento) y la pared (aumento de la inflación). El rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años lleva más de un año estancado entre el 4% y el 5%, aunque las últimas fluctuaciones se han situado en el extremo inferior de dicho rango.
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El Banco de Tailandia, el Banco de Corea, el Banco Central de Filipinas (BSP) y el Banco de Indonesia han recortado los tipos de interés en las últimas semanas, lo que ha respaldado la tendencia bajista del rendimiento de la deuda pública asiática iniciada a principios de año (véase el gráfico 1) y ha venido a validar nuestras perspectivas favorables sobre los activos de la región.

Se prevén nuevos recortes de tipos de interés en Asia
Se espera que los bancos centrales de la región sigan recortando los tipos de interés. Entre los factores que podrían propiciarlo destacan las favorables perspectivas de inflación, los efectos en el crecimiento de los aranceles estadounidenses a la importación y la previsión de recortes de tipos en Estados Unidos.
Los restrictivos tipos de interés reales (ajustados a la inflación) en Asia favorecen una mayor flexibilización monetaria. A pesar de los recientes recortes de tipos, los tipos reales están muy por encima de sus medias históricas en la mayoría de las economías asiáticas (véase el gráfico 2).

China podría intensificar sus medidas de estímulo
Los datos más recientes apuntan a que la economía china necesita más medidas de estímulo para impulsar el crecimiento. Aunque el índice de gestión de compras del mes de agosto subió 10 puntos básicos a 49,4 con respecto a julio, lo cierto es que aún se sitúa en territorio de contracción.
Además, los datos del mercado inmobiliario muestran que el volumen de ventas de los 100 principales promotores ha caído un 31% intermensual en agosto, tras la contracción del 19% registrada en julio.
La tendencia de debilidad del crecimiento ha llevado al gobierno chino a intensificar sus medidas de ayuda desde agosto. Las autoridades han flexibilizado aún más las condiciones monetarias y las restricciones del mercado inmobiliario, y han impulsado el gasto fiscal relacionado con el consumo.
La estrategia macroeconómica del gobierno consiste en combinar las reformas en el ámbito de la oferta y las políticas de expansión de la demanda. Este enfoque debería contribuir a poner fin a la deflación y a mejorar las perspectivas del mercado de activos de China en los próximos meses.
El dilema de la estanflación para Estados Unidos
La celebración hace quince días del simposio económico de Jackson Hole pareció aliviar en cierta medida las tensiones políticas en torno al mandato dual de la Reserva Federal cuando su presidente, Jerome Powell, cambió el tono de su discurso y se mostró algo más partidario de futuros recortes de tipos. Sin embargo, las perspectivas de aumento de la inflación y la debilidad del mercado laboral siguen planteando un difícil equilibrio al banco central.
La incertidumbre sobre el impacto de los aranceles en la inflación y el crecimiento podría prolongarse, ya que un tribunal federal de apelaciones ha decretado la ilegalidad de los aranceles, que Washington impuso en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). La Casa Blanca tiene intención de recurrir la decisión.
Mientras tanto, la inflación estadounidense sigue siendo motivo de preocupación. La inflación subyacente y general según el índice de gastos en consumo personal aumentó respectivamente al 2,9% y el 2,6% en términos interanuales en julio, muy por encima del objetivo del 2,0% fijado por la Reserva Federal para la inflación subyacente.
Hay indicios aislados de ralentización económica. Los pedidos industriales han registrado cuatro caídas mensuales en lo que va de año, el índice manufacturero del ISM ha mantenido su debilidad (el índice se ha situado en 48,7 puntos en agosto, por lo que lleva seis meses consecutivos por debajo de 50) y el mercado laboral muestra también indicios de deterioro (véase el gráfico 3).
Según los últimos datos del informe JOLTS sobre vacantes de empleo y rotación laboral, las ofertas de empleo han caído al nivel más bajo en un año, mientras que los datos de empleo no agrícola han aumentado menos de lo esperado, con la creación de 22.000 puestos de trabajo. Estos datos no harán sino alimentar la preocupación de la Reserva Federal por los riesgos al crecimiento de la economía estadounidense.

La dinámica contraria de inflación y crecimiento ha favorecido que el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años lleve más de un año estancado entre el 4% y el 5%. El rendimiento se situó en el límite superior de dicho rango cuando aumentó la preocupación en torno a la inflación, y marcó el límite inferior cuando lo que más preocupaba era la posibilidad de fuerte ralentización de la economía o incluso de recesión.

Rendimientos a corto y largo plazo
El mercado laboral de Estados Unidos podría debilitarse aún más como consecuencia de las deportaciones de trabajadores inmigrantes, las restricciones a la inmigración y la incertidumbre relacionada con los aranceles. Esta perspectiva se sumaría a las presiones a la baja sobre el rendimiento de los títulos del Tesoro a corto plazo, ahora que la Reserva Federal inicia un ciclo de recortes de tipos.
En el tramo largo de la curva de tipos, la batalla sobre la legalidad de los aranceles aumentará la incertidumbre en torno a la trayectoria de inflación, pero la preocupación de los inversores por la independencia de la Reserva Federal y los elevados déficits fiscales de Estados Unidos podrían provocar un aumento de la pendiente de la curva.
El aumento del rendimiento de los bonos a largo plazo que se produjo en todo el mundo a principios de la semana que comenzó el 1 de septiembre reflejó esta dinámica.