Las últimas decisiones y declaraciones de los bancos centrales confirman que las principales economías desarrolladas podrían iniciar el proceso de relajación monetaria a lo largo de 2024.
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Varios bancos centrales han celebrado recientemente reuniones de política monetaria, y el tono general ha apuntado claramente en esta dirección.
En la reunión celebrada el pasado 20 de marzo por el Comité de Mercado Abierto, la Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo sin cambios los tipos de interés por quinta vez consecutiva.
El día anterior, el Banco de Japón puso fin a su política de tipos de interés negativos y abandonó oficialmente su política de control de la curva de tipos, al tiempo que confirmaba la continuación de su programa de compra de activos. El gobernador de la entidad, Kazuo Ueda, no ofreció ninguna información sobre la evolución futura de su política monetaria.
El Banco de la Reserva de Australia mantuvo también sin cambios su tipo de interés oficial, pero eliminó el tono de endurecimiento monetario en las declaraciones posteriores a la reunión. La entidad considera que los riesgos de inflación están ahora más equilibrados.
El Banco de Inglaterra mantuvo su tipo base en el 5,25%. Los dos miembros del comité de política monetaria que habían votado a favor de una subida de tipos de interés en la reunión de febrero optaron esta vez por mantener el statu quo. El gobernador de la entidad, Andrew Bailey, afirmó: «Aún no hemos llegado al punto en el que podamos recortar los tipos de interés, pero la situación está evolucionando en la dirección adecuada».

El 21 de marzo, el Banco Nacional Suizo se convirtió en el primero de los bancos centrales del G10 en recortar los tipos de interés en el ciclo actual, del 1,75% al 1,50%. La entidad señaló que había tenido en cuenta la «reducción de las presiones inflacionistas, así como la revalorización del franco suizo en términos reales durante el año pasado».
La inflación suiza se situó en febrero en el 1,2% interanual, lo que llevó al banco central a revisar notablemente a la baja su previsión de inflación al 1,4% en 2024, 1,2% en 2025 y 1,1% en 2026 de media. En otras palabras: ¡misión cumplida!
Algunos bancos centrales ya están preparados para empezar
La publicación de unos datos de inflación en Estados Unidos superiores a lo esperado en enero y marzo, que ilustraban el carácter persistente de la inflación de los servicios, había llevado a los inversores a esperar un retraso de unos meses en el inicio de los recortes de tipos.
En unas semanas, la probabilidad de que la Reserva Federal recortara los tipos de interés en las reuniones que celebrará el Comité de Mercado Abierto el 30 de abril y el 1 de mayo cayó desde casi el 100% a menos del 10%. El riesgo para los mercados financieros era que se descartara uno de los recortes de tipos previstos para 2024.
Desde ese punto de vista, la tendencia mostrada en las últimas reuniones de política monetaria puede considerarse una buena noticia. Hasta el Banco Central Europeo (BCE) se ha sumado: el número de declaraciones realizadas por el Consejo de Gobierno que apuntan a un recorte de tipos en junio se ha multiplicado desde principios de marzo.
No obstante, como era de esperar, los inversores solo se quedaron tranquilos tras la celebración de la esperada reunión del Comité de Mercado Abierto.
¿Y qué hay de la Reserva Federal?
No se esperaba que la Reserva Federal anunciara un recorte de tipos tras la reunión del 20 de marzo, pero aún quedaban algunas dudas sobre el mensaje que los miembros del Comité de Mercado Abierto optarían por transmitir en el marco de sus previsiones de crecimiento, inflación y tipos de interés.
Con una fuerte revisión al alza de su previsión de crecimiento del PIB para el cuarto trimestre de 2024, del 1,4% al 2,1% en términos interanuales, y su previsión de un crecimiento del 2,0% en 2025 y 2026 (frente a la estimación de consenso del 1,8%), el Comité de Mercado Abierto parece confirmar el escenario de un aterrizaje (muy) suave de la economía.

Además, aunque la entidad revisó al alza su previsión de inflación para finales de 2024, de 2,4% a 2,6%, su previsión para 2025 y 2026 no ha cambiado, lo que significa que la Reserva Federal no está particularmente preocupada por los recientes datos de inflación, que han sido superiores a lo esperado. Tal y como ha comentado su presidente, Jerome Powell: «En sí mismo, el sólido crecimiento del empleo no es una razón para que nos preocupemos por la inflación».
Este comentario respalda la idea de que las ganancias de productividad pueden sostener un crecimiento sólido sin crear presiones inflacionistas. En la edición anterior del Semanal de mercados comentamos esta misma cuestión.

Por último, el «diagrama de puntos» del Comité de Mercado Abierto, que es el gráfico que recoge la previsión de los distintos miembros sobre el tipo de interés a corto plazo, continúa apuntando a tres recortes de tipos en 2024: algunos expertos han mostrado su preocupación sobre la posibilidad de que dichos recortes acaben siendo dos. El ligero aumento en el nivel de tipos considerado «adecuado» en el largo plazo muestra que los miembros del Comité creen que la economía puede soportar un tipo de equilibrio algo más alto.
¿Y qué opina Washington al respecto? Esperemos que esté de acuerdo, porque un cambio de tendencia en el discurso del banco central o en el escenario central de los inversores podría tener consecuencias desagradables en los mercados financieros.
Los partidarios de los recortes de tipos podrían asustarse un poco si la inflación vuelve a superar las expectativas en marzo o si los datos muestran que la economía estadounidense muestra indicios de recalentamiento.
En China, el vicepresidente del Banco Popular de China nos acaba de recordar que Pekín cuenta con un amplio margen de maniobra en materia de política monetaria, especialmente en lo que se refiere a los coeficientes de reservas de capital. En enero, unas declaraciones similares precedieron a un recorte de 50 puntos básicos en su tipo de interés, y a principios de marzo la Asamblea Popular Nacional tranquilizó a los inversores sobre la voluntad de las autoridades de respaldar el crecimiento.
Vengan de donde vengan, los inversores deberían celebrar los recortes de tipos.
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