Tal y como se esperaba, la Reserva Federal de Estados Unidos recortó los tipos de interés en 25 puntos básicos en su reciente reunión de política monetaria. Sin embargo, también señaló que solo hará un recorte el año que viene, frente a las expectativas del mercado, que apuntan a hasta tres. El tiempo dirá cuál de las dos previsiones acaba siendo la correcta.
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El mensaje transmitido por la Reserva Federal apuntó a una orientación más expansiva de la política monetaria, lo que aumentó la pendiente de la curva de tipos de la deuda estadounidense. El panorama sigue siendo incierto, ya que continúa el retraso en la publicación de los datos económicos tras el reciente cierre del gobierno federal.
Tampoco se espera que la próxima publicación de las cifras relativas al empleo no agrícola, la inflación de los precios al consumo y el crecimiento registrado en el tercer trimestre aporten mucha claridad, ya que los datos podrían estar distorsionados por el propio cierre.
Tendremos que esperar a los datos de diciembre, que se publicarán en enero, para tener una visión más clara sobre la situación de la economía estadounidense.
El «diagrama de puntos» de la Reserva Federal mostró una gran diversidad de opiniones sobre el nivel que podrían alcanzar los tipos de interés a finales de 2026 entre los miembros del Comité de Mercado Abierto. No obstante, las opciones para la próxima reunión de enero pasan por que la entidad mantenga los tipos en los niveles actuales o los vuelva a recortar, más que por una subida.
Resulta alentador que se hayan revisado al alza las previsiones de crecimiento, a pesar de que las relativas a la inflación se hayan ajustado ligeramente a la baja. Las expectativas de la Reserva Federal en torno a la inflación apuntan a una reducción de la inflación de los bienes derivada de los aranceles y a la moderación de la inflación de los salarios y los servicios.
Reacción del mercado
Es probable que los mercados de renta variable se muestren satisfechos con el resultado. El tono comparativamente expansivo de la Reserva Federal debería tranquilizar a los inversores al confirmar que las perspectivas siguen apuntando a recortes de tipos, aun cuando la inflación se mantiene por encima del objetivo del banco central (lo que favorece a las cifras de ingresos empresariales).
Esta trayectoria contrasta con el tono más restrictivo empleado recientemente en la eurozona, donde empieza a hablarse de subidas de tipos de interés en 2026. Esperamos que la evolución de la inflación no justifique dicha medida, pero el fortalecimiento que ha registrado el euro en las últimas semanas podría reflejar en parte esta divergencia en los mensajes (véase el gráfico 1).

Se prevé que unos tipos de interés más bajos en Estados Unidos favorezcan a los índices de renta variable más sensibles a los tipos, como los tecnológicos o los de small caps americanas. La caída registrada en noviembre, provocada por la preocupación de los inversores en torno a una posible burbuja en el segmento de la inteligencia artificial, arrastró por contagio al principal índice estadounidense de pequeña capitalización.
No obstante, las favorables perspectivas para las small caps americanas no han cambiado: solidez del consumo, redirección de la demanda a la producción nacional como consecuencia de los aranceles a la importación y aumento de la inversión empresarial en los sectores de la inteligencia artificial y las manufacturas (de nuevo a causa de los aranceles).
Este contexto podría explicar por qué el índice Russell 2000 de pequeña capitalización ya ha superado el nivel máximo que registró en octubre, mientras que las compañías tecnológicas de Estados Unidos y mercados emergentes se mantienen (ligeramente) por debajo (véase el gráfico 2).

En los mercados emergentes, el repunte previo del sector tecnológico había sido especialmente acusado en Corea del Sur (el índice MSCI Korea ha subido un 85% en lo que va de año), por lo que el sector podría tardar más en recuperar aquí todo el terreno perdido, si bien no compartimos la tesis de una burbuja en la inteligencia artificial.
Japón es un caso especial entre los índices que han registrado mejores resultados este año, ya que estos han venido principalmente impulsados por el debilitamiento de la divisa. Desde el mes de abril, el yen ha caído un 11% frente al dólar, mientras que el euro se ha revalorizado un 1%.
La posibilidad de que el yen continúe debilitándose y de que la renta variable japonesa siga superando al resto de los mercados desarrollados dependerá (al igual que en la eurozona) de las trayectorias relativas de política monetaria.
Datos comerciales en China
Una de las razones por las que consideramos más probable que la eurozona registre una reducción, más que un aumento, de la inflación en 2026 es la creciente competencia procedente de China.
Según los datos comerciales más recientes, el superávit comercial del país superó el billón de dólares en 2025, con un incremento continuo de las exportaciones a Europa (véase el gráfico 3).
A diferencia de las exportaciones a los mercados de la ASEAN, que podrían reexportarse en parte a Estados Unidos, es probable que las exportaciones dirigidas a Europa se vendan en la propia región. Ello aumenta la competencia para los productores nacionales, frena el crecimiento del PIB e intensifica las actuales presiones desinflacionistas derivadas de los aranceles estadounidenses y la solidez de la divisa.

La esperanza es que el estímulo al crecimiento de la economía de la eurozona procedente del aumento del gasto en defensa e infraestructuras logre compensar estos factores.
Incluso en este ámbito, el impacto sobre el crecimiento de dicho aumento del gasto se verá mitigado por el aumento de las importaciones procedentes de Estados Unidos, ya que las empresas europeas no tienen la capacidad suficiente para absorber el gasto adicional en defensa. La regulación, la burocracia y las restricciones del mercado laboral también pesan de manera significativa sobre las perspectivas de la región.