Semanal de mercados - La política marca el rumbo

El cierre del gobierno federal estadounidense iniciado el pasado 1 de octubre continúa, sin que haya ningún indicio de que demócratas y republicanos vayan a alcanzar un acuerdo de manera inminente. Ello hace que, en la coyuntura actual, en la que el mercado laboral se debilita, pero el crecimiento se mantiene, interpretar lo que está pasando en la economía estadounidense resulte todavía más complicado de lo habitual.

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Desierto de datos en Estados Unidos

El cierre del gobierno ha interrumpido la publicación de los datos oficiales, por lo que los inversores no podrán acceder a los informes económicos de la Oficina de Estadísticas del Mercado Laboral de Estados Unidos (responsable de los datos de empleo no agrícola y de los datos de inflación de los precios industriales y de los precios al consumo), la Oficina del Censo (que publica los informe de ventas minoristas y algunos datos sobre la vivienda) y el Ministerio de Trabajo (solicitudes de empleo).

La publicación de los datos de inflación correspondientes al mes de septiembre estaba prevista para el 15 de octubre.

La opinión de consenso señalaba que el índice de precios al consumo de la Oficina de Estadísticas del Mercado Laboral de Estados Unidos mostraría un aumento de las presiones inflacionistas. El 10 de octubre, la entidad anunció su intención de publicar los datos de inflación el próximo 24 de octubre. Aunque dicha publicación se producirá con más de una semana de retraso, aún llegaría a tiempo para que el comité de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos la tenga en cuenta cuando se reúna los días 28 y 29 de este mismo mes.

En su última reunión, los responsables de la política monetaria del banco central señalaron que prestarían más atención a los riesgos derivados de la ralentización del mercado laboral que a los que pudiera traer consigo el aumento de la inflación. El diagrama de puntos, que recoge las previsiones de los propios miembros de la Reserva Federal, señala que la entidad anticipa un nivel de inflación del 3% para final de año, ligeramente por encima de la tasa actual. Frente a las expectativas del mercado, nosotros pensamos que la inflación estadounidense se mantendrá por encima del 3% en 2026.

Aunque los datos de empleo no agrícola del mes de septiembre aún no se han publicado, el escenario básico de una economía estadounidense con bajos niveles de contratación y despidos se mantiene sin cambios. Anticipamos una ralentización del crecimiento de la economía estadounidense este año hasta situarse por debajo de la tendencia, ya que los efectos combinados de los aranceles y las restricciones a la inmigración afectan tanto a la oferta como a la demanda. Se espera también que la actividad económica se acelere en 2026, como consecuencia del impulso a la demanda derivado de la flexibilización de las políticas monetaria y fiscal.

Seguimos pensando que la Reserva Federal seguirá recortando de manera gradual los tipos de interés, hasta situarlos en torno al 2,5-2,75% a mediados de 2027. Estos son también los niveles que descuenta el mercado en términos nominales, pero está muy por debajo en términos reales, ya que pensamos que la inflación va a mantener su persistencia y que la Reserva Federal podría no darle a este hecho excesiva importancia, optando por centrarse exclusivamente en el objetivo de empleo de su doble mandato.

Los mercados caen tras el anuncio de nuevos aranceles   

La renta variable europea y el mercado estadounidense de futuros subieron el 13 de octubre, después de que Donald Trump pareciera mostrarse más conciliador con respecto a China. El 10 de octubre, el presidente estadounidense había amenazado con aranceles adicionales del 100% a China a partir del 1 de noviembre. Trump también insinuó la posible cancelación de la cumbre con el presidente Xi Jinping prevista para los próximos días.

Esta nueva amenaza de Trump, que llegó en respuesta a un paquete de controles a la exportación de tierras raras anunciado previamente por el gobierno chino, provocó una caída del 2,7% en el índice S&P 500, su mayor descenso en un día desde principios de abril. La pendiente de la curva de tipos de los títulos del Tesoro estadounidense aumentó y el dólar cayó frente a las principales divisas.

Antes de eso, y dada la ausencia de publicaciones de datos importantes, los mercados estadounidenses habían tenido una semana bastante tranquila.

Incertidumbre política en Japón

Después de ganar las elecciones celebradas el pasado 4 de octubre por el liderazgo del Partido Liberal Democrático, Sanae Takaichi parecía estar bien posicionada para convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra japonesa.

Sin embargo, el 10 de octubre se anunció la ruptura de la coalición creada hace 26 años entre el Partido Liberal Democrático y Komeito, lo que complica el nombramiento de Takaichi como primera ministra, objetivo que depende de una votación que tendrá lugar en el Parlamento a finales de este mes.

Para que dicho nombramiento pueda producirse, Takaichi necesitará el respaldo del Partido de la Innovación, la tercera fuerza política en la cámara baja.  Según el sistema parlamentario japonés, en el que los diputados votan a un candidato concreto para primer ministro y la victoria se obtiene por mayoría simple, los partidos de la oposición podrían impulsar conjuntamente a un candidato alternativo para el cargo.

Takaichi es una política veterana que ha ocupado numerosos cargos en el gobierno, y se considera una gran defensora de las políticas económicas del difunto Shinzo Abe. El objetivo de estas políticas era el de reactivar la economía japonesa tras veinte años de estancamiento mediante una combinación de políticas monetarias expansivas, estímulos fiscales y reformas estructurales.

Las perspectivas de inestabilidad política en las próximas semanas y la posibilidad de que se produzca un cambio en el equilibrio de poder de la política japonesa podrían afectar a las bolsas japonesas esta semana.

Tras la victoria de Takaichi en la carrera por el liderazgo del Partido Liberal Democrático, los mercados habían anticipado la flexibilización de la política monetaria y el anuncio de nuevas medidas de estímulo fiscal, lo que provocó un aumento de la pendiente de la curva de tipos y un máximo histórico para el índice Nikkei 225 la semana pasada.

Francia: ¿a la segunda va la vencida?

El 10 de octubre, el presidente francés Emmanuel Macron volvió a nombrar primer ministro a Sebastien Lecornu, cinco días después de que este anunciara su dimisión.

El 12 de octubre se dio a conocer la nueva lista de ministros, que tenían la misión de aprobar unos presupuestos antes de final de año y mantener el déficit por debajo del 5%.

No solo los socialistas de centroizquierda; también los republicanos de centroderecha se muestran escépticos ante esta posibilidad. Tras haber apoyado a los dos últimos gobiernos, los republicanos han decidido quedarse fuera de la coalición de gobierno y votar cada propuesta de ley de manera independiente.

El primer ministro francés necesita que ambos partidos se abstengan en la moción de censura contra él que tendrá lugar a finales de esta semana. Todavía hay posibilidad de llegar a un acuerdo, ya que Lecornu parece haber avanzado en las conversaciones que está manteniendo con los partidos cuyo apoyo necesita.

No obstante, aún habrá de enfrentarse a la difícil tarea de que un parlamento dividido apruebe los presupuestos para 2026 antes de final de año. Si se alcanza un acuerdo, los mercados podrían considerarlo un factor positivo a corto plazo.

Esta fue la cuestión que dominó los mercados la semana pasada. Los inversores se mostraron aparentemente tranquilos ante la evolución de los acontecimientos (sin disolución inminente del Parlamento y con la voluntad de fijar un presupuesto para 2026 antes de que termine el año). El diferencial de rendimiento de los bonos a 10 años entre Francia y Alemania se ha reducido (véase el gráfico 1).

Aunque de alcance moderado, el esfuerzo presupuestario propuesto está en línea con la trayectoria para alcanzar el objetivo del 3% en 2029, validado por la Comisión Europea en noviembre de 2024 durante la evaluación de los presupuestos de los Estados miembros de la Unión Europea.

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