Los últimos datos mostraron una ligera caída de la inflación. No obstante, fue suficiente como para tranquilizar a los inversores después de que los tres últimos informes publicados en Estados Unidos mostraran una inflación más elevada de lo esperado. El rendimiento de los bonos cayó y las cotizaciones subieron, ya que los mercados vieron medio vacío el vaso de la inflación y, por tanto, mantuvieron sus previsiones de próximos recortes de tipos en 2024.
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Los datos de inflación publicados el pasado 15 de mayo mostraron una subida del índice de precios al consumo (IPC) del 3,4% en abril en términos interanuales, frente al aumento del 3,5% registrado en marzo. La inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía, más volátiles, con el fin de reflejar cuál es la tendencia de fondo, subió un 3,6% en abril, frente a la subida del 3,8% del mes anterior.
Aunque es solo una ligera ralentización, se trata del aumento anual más lento que ha registrado la inflación subyacente desde principios de 2021, lo que ha logrado tranquilizar a los mercados tras tres meses consecutivos de rápidas subidas de precios en Estados Unidos.

Los mercados de futuros reaccionaron a los datos de inflación descontando dos recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos en 2024, cuando antes descontaban entre uno y dos recortes. La renta variable estadounidense marcó nuevos máximos tras conocerse la noticia, mientras que el rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años cayó por debajo del 4,50%.
Un pequeño paso en la dirección correcta
Un día antes de la publicación de los datos de inflación, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, advirtió de que el banco central estadounidense podría mantener los tipos de interés en niveles elevados durante más tiempo en su intento de controlar la persistente inflación.
Según los últimos datos del IPC, no parece muy probable que la inflación estadounidense vaya a disminuir a corto plazo hasta alcanzar el objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal. El banco central basa su objetivo en el índice de gastos en consumo personal (PCE), que en marzo subió un 2,7% con respecto al nivel registrado un año antes.
Se necesita un descenso de la inflación mucho mayor
Tras incorporar a sus previsiones los datos más recientes del índice de precios al consumo y del índice de precios industriales, nuestro equipo de análisis macroeconómico señala que el PCE subyacente del mes de abril podría situarse en un rango de entre el 0,2% y el 0,25% intermensual, lo que equivaldría a un rango anual del 2,4-3%.
En nuestra opinión, lo más probable es que la Reserva Federal quiera ver que el PCE subyacente se mantiene en un nivel inferior al 2,5% durante varios meses antes de iniciar un ciclo de recortes de tipos. Para ello se necesitará una desinflación mucho mayor.
Ante la solidez de los datos registrados en el primer trimestre de 2024, probablemente se necesitaría que el PCE se situara en torno al 0,15% intermensual durante el resto del año para que se materializaran las previsiones de inflación de la Reserva Federal para 2024, por lo que debería oscilar entre el 0,2% y el 0,1% a partir de aquí, sin que se produzcan muchas interrupciones entre medias, para que comiencen los recortes de tipos.
Por esta razón, nuestro equipo de renta fija prevé un único recorte de tipos de la Reserva Federal este año, el próximo mes de diciembre.
El crecimiento de la economía estadounidense se prepara para un sólido segundo trimestre
La previsión del modelo GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta sobre el crecimiento del PIB real en Estados Unidos (tasa anual con ajuste estacional) ha caído ligeramente en el segundo trimestre de 2024. A 16 de mayo, se situaba en el 3,6%.
La ralentización de la economía estadounidense ha sido un tema recurrente en los mercados en las últimas semanas. En la semana del 13 de mayo, las ventas minoristas y de viviendas fueron inferiores a lo esperado.
A raíz de esta ligera desaceleración, el mercado ha asumido que los datos de la economía estadounidense ya no son tan sólidos como para que la Reserva Federal tenga que subir los tipos de interés, pero aún no está claro si se trata de algo temporal o si estamos al inicio de algo más serio.
Actitud expectante
En la segunda quincena de mayo se conocerán muchos menos datos macroeconómicos que durante la primera, así que los inversores tendrán que esperar a que se produzca algún cambio significativo en la narrativa macroeconómica estadounidense.
En nuestra opinión, se necesitaría un debilitamiento notable del mercado laboral del país para que la Reserva Federal comenzara a recortar los tipos de interés en el tercer trimestre del año. En abril se crearon 175.000 empleos no agrícolas, el ritmo más lento desde el pasado mes de octubre, pero la creación media de puestos de trabajo se ha mantenido en los últimos tres meses a un buen ritmo de casi 250.000 empleos.
Para que esta situación cambie, los datos correspondientes al mes de mayo, que se conocerán el 7 de junio, tendrían que mostrar debilidad.