En Estados Unidos, los resultados de beneficios del tercer trimestre han superado hasta ahora las elevadas expectativas, mientras las compañías europeas apenas han superado unas previsiones ya de por sí moderadas. Sin embargo, los últimos datos de las encuestas empresariales y de los índices de gestión de compras apuntan a una mejora de la situación en Europa.
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En torno a la tercera parte de las empresas que componen los índices S&P 500 estadounidense y MSCI Europe han comunicado ya sus cifras de beneficios de la temporada actual (aunque solo alrededor del 60% de las compañías del índice europeo publicará sus datos trimestrales).
La diferencia de resultados entre los dos mercados es notable: en Estados Unidos, los beneficios han aumentado un 10% con respecto al mismo trimestre de hace un año, mientras que en Europa han caído un 1,3%.
Los resultados correspondientes al mercado estadounidense superan en más de un 7% las expectativas que había antes de que comenzara la temporada de presentación de los beneficios (frente al rango habitual del 3-4%), mientras que en Europa apenas superan las previsiones en un 1,2%.
Los mercados son similares en el sentido de que, en ambos casos, es el sector tecnológico el que impulsa el crecimiento de los beneficios.
En Estados Unidos, los beneficios del sector tecnológico han aumentado casi un 26%, mientras que en Europa la cifra asciende al 19%.
Donde los mercados vuelven a diferenciarse es en los segmentos no tecnológicos de los índices. En Estados Unidos, los beneficios de los sectores no tecnológicos siguen mostrando un aumento del 8%, mientras que en Europa han caído un 4% (véase el gráfico 1).

El impacto de los aranceles estadounidenses y el fortalecimiento del euro se reflejan claramente en los resultados de las empresas europeas. Los comercios y los fabricantes estadounidenses también han sufrido los efectos de los aranceles a la importación, pero en menor medida. Los bancos estadounidenses se ven favorecidos por el proceso de desregulación y el repunte de la actividad de fusiones y adquisiciones.
Aunque los resultados de las compañías estadounidenses han sido bastante favorables hasta ahora, sigue habiendo dudas inevitables sobre las perspectivas. Curiosamente, se ha producido un aumento del número de compañías que han emitido previsiones positivas, y lo ha hecho desde un nivel ya de por sí elevado (véase el gráfico 2).

Este incremento en la proporción de empresas con perspectivas favorables en julio y agosto supuso en parte una recuperación tras el pesimismo extremo que surgió tras el Día de la Liberación. Habría sido de esperar que dicha proporción volviera a su media esta temporada, a medida que las empresas se han ido ajustando al nuevo orden mundial. Quizá la previsión de aumento de la inversión como consecuencia de los aranceles y de los recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal sea motivo suficiente para que su optimismo sea aún mayor.
Índices de gestión de compras
Las cifras preliminares de los índices de gestión de compras del mes de octubre resultan alentadoras. El componente del sector servicios en Alemania ha subido con fuerza, al igual que las cifras registradas en Estados Unidos y en el Reino Unido.
Entre las grandes economías, solo el sector manufacturero estadounidense supera la marca de 50 puntos, lo que indica expansión, mientras que en Europa los índices se mantuvieron estables o mejoraron con respecto a septiembre.
Otro indicador positivo para Alemania fue el índice de confianza empresarial (IFO), que superó las previsiones y alcanzó su nivel más alto desde principios de 2022. Quizá el aumento del gasto público en infraestructuras y las expectativas de desregulación hayan impulsado la confianza.
Si esta tendencia de solidez de los datos continúa, el contexto en Europa podría evolucionar desde una mera resistencia a los aranceles hacia un escenario de crecimiento real.
PIB chino
La publicación de los datos de crecimiento del PIB chino en el tercer trimestre fue recibida con alivio, ya que el país parece encaminarse hacia su objetivo de crecimiento del 5% anual. Sin embargo, si analizamos en detalle cuáles son los factores que han contribuido al crecimiento, podemos ver los problemas a los que se enfrenta el país en el desarrollo de su nuevo Plan Quinquenal.
En comparación con el tercer trimestre de 2024, el crecimiento ha caído de una tasa del 6,1% al 4,5% (en términos intertrimestrales, tasa anual con ajuste estacional). La contribución de las exportaciones netas al crecimiento ha aumentado, mientras que la de las inversiones ha disminuido; el consumo se ha mantenido estable.
Las últimas noticias sobre las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos apuntan a una desescalada de las tensiones, pero no parece probable que China pueda seguir basando su crecimiento económico en un aumento sostenido de las exportaciones en los próximos años.
Las autoridades chinas centran ahora su atención en la inversión en «nuevas fuerzas productivas» (técnicas avanzadas de fabricación, producción ecológica, producción inteligente, etc.). El reto estará en impulsar esta transformación sin generar el mismo exceso de capacidad productiva que ya existe hoy en muchos sectores, y que ha dado lugar al fenómeno de la «involución», caracterizado por una competencia excesiva y una escasa rentabilidad.
Hay un enfoque renovado en el consumo, aunque aún está por ver si los fundamentos económicos necesarios, como el estado del bienestar, el seguro de desempleo y la atención sanitaria, están lo suficientemente desarrollados como para traducirse en un aumento real del consumo.
Como hemos señalado, la contribución del consumo al crecimiento ha sido igual este año a la del año pasado, a pesar de las numerosas medidas de estímulo puestas en marcha por el gobierno. Los principales problemas siguen siendo la debilidad del mercado inmobiliario y la consiguiente falta de confianza de los consumidores.