La renta variable global va camino de registrar su peor semana desde abril, ya que la preocupación por el nivel elevado de las valoraciones y las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones masivas en inteligencia artificial llevan a los inversores a abandonar los activos de mayor riesgo.
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Las valoraciones de la renta variable global han caído esta semana, después de que la brusca reversión del mercado estadounidense reavivara la preocupación de los inversores por el nivel elevado de las valoraciones de las compañías de inteligencia artificial. Las caídas se produjeron a pesar de los sólidos resultados registrados por un gigante tecnológico estadounidense. La noticia ofreció solo un alivio pasajero a los inversores, que llevaban unas semanas revaluando las valoraciones de las compañías tecnológicas tras el fuerte repunte que vienen registrando en los últimos siete meses.

El pasado 20 de noviembre, el índice VIX, que mide la volatilidad registrada por el mercado estadounidense, subió de 20 a 28 puntos, poniendo así de manifiesto el fuerte repunte de la volatilidad. Nuestro equipo de renta variable estadounidense considera que la caída del mercado constituye una corrección tras un fuerte repunte, más que el inicio de una caída prolongada.
Se reduce la probabilidad de un nuevo recorte de tipos en Estados Unidos
Esta semana también hemos conocido los datos de empleo correspondientes al mes de septiembre, que han reflejado la creación de 119.000 puestos de trabajo. Se trata del mayor aumento desde abril, muy por encima de las expectativas de consenso de Bloomberg, que apuntaban a 51.000 empleos.
A pesar de la revisión a la baja de los datos correspondientes a los dos meses anteriores en un total de 33.000, la media móvil de tres meses de las nuevas contrataciones subió hasta 62.000 en el periodo de julio a septiembre, desde los 18.000 de junio a agosto y los 26.000 de mayo a julio.
Dichos datos parecen indicar que la debilidad registrada durante el verano por el mercado laboral estadounidense ya ha quedado atrás, aunque los inversores prefieren esperar a tener más información para llegar a una conclusión definitiva al respecto. Cabe señalar que la tasa de desempleo subió del 4,3% al 4,4%, su nivel más alto desde 2021, aunque otros indicadores de desempleo no han mostrado un deterioro significativo.
El informe de septiembre cobró especial importancia después de que tuviera que cancelarse la publicación del informe de octubre ante la falta de datos. La información correspondiente al mes de octubre se integrará en el informe de noviembre, cuya publicación está prevista para el 16 de diciembre (es decir, después de la reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, que tendrá lugar los días 9 y 10 de diciembre).
El retraso en la publicación del informe de noviembre, junto a la presentación esta semana de las actas de la reunión celebrada en octubre por el Comité de Mercado Abierto, que mostraron la división de sus miembros ante la conveniencia o no de un tercer recorte de tipos de interés este año, impulsó al alza el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años, que luego cayó al 4,08% ante la tendencia de aversión al riesgo que mostraron otros mercados. El dólar estadounidense se revalorizó.
Este contexto refleja la revisión de la probabilidad de un nuevo recorte de tipos de 25 puntos básicos en diciembre, que ha pasado de estar en el 90% a finales de octubre, al 65% a principios de noviembre y a situarse ligeramente por encima del 30% en la actualidad.
Japón: un mercado sólido, una divisa débil
La renta variable japonesa ha subido con fuerza desde que Sanae Takaichi se convirtió en primera ministra del país. A pesar de haberse visto afectado esta semana por la volatilidad del mercado de renta variable, el índice Nikkei 225 acumula una subida cercana al 10% desde comienzos de octubre. Sin embargo, los inversores en euros y dólares no han podido capturar todo el repunte, ya que el yen ha seguido debilitándose.

Esta semana el yen ha cotizado por encima de 157,50 frente al dólar estadounidense y el rendimiento de los bonos japoneses ha aumentado, ante las noticias que apuntan a que la política económica que pretende poner en marcha la nueva primera ministra se asemejará a la impulsada por su predecesor Shinzo Abe para reactivar la estancada economía japonesa con medidas de estímulo fiscal, recortes de tipos de interés y una política monetaria más intervencionista para impulsar el crecimiento.
La gran diferencia entre el momento actual y el periodo en el que Shinzo Abe estaba en el poder (2012-2020) es que la tasa de inflación se sitúa hoy por encima del objetivo del 2% del Banco de Japón, lo que plantea dudas sobre hasta dónde podría llegar el Banco de Japón a la hora de respaldar la política económica de la primera ministra, en un momento en el que trata de normalizar la política monetaria y contener la inflación.
La debilidad del yen podría también generar cierta tensión con el gobierno estadounidense, que persigue una política de debilitamiento del dólar frente a las divisas de sus socios comerciales.
El pasado 21 de noviembre, el gobierno de Sanae Takaichi aprobó el mayor paquete de gasto adicional desde la pandemia. El plan incluye 17,7 billones de yenes (112.000 millones de dólares) en gasto de la cuenta general.
El anuncio se produjo poco después de que el gobierno japonés emitiera su advertencia más contundente hasta la fecha sobre el reciente debilitamiento de la divisa japonesa, y de que la ministra de Economía mencionara expresamente la posibilidad de intervención en un intento de frenar la caída de la divisa, con un éxito limitado.
No es muy habitual que un ministro de Economía utilice la palabra «intervención» en el marco de una advertencia; pero el mensaje solo impulsó a la divisa durante un breve periodo de tiempo, lo que parece indicar que los inversores no están muy convencidos de que dicha intervención llegue a producirse.
Los datos de esta semana han mostrado una contracción anualizada de la economía japonesa del 1,8% en el tercer trimestre. La caída del PIB real (ajustado por inflación) durante el periodo ha sido menos acusada de lo esperado, pero aun así ha supuesto la primera contracción en seis trimestres. Se produce en un momento crítico, ya que el banco central se está planteando subir los tipos de interés en la reunión que celebrará los días 18 y 19 de diciembre.
No está claro durante cuánto tiempo podrán coexistir la tendencia alcista del mercado japonés de renta variable y el debilitamiento del yen. El aumento de la inflación en el país perjudica a los consumidores nacionales y la persistente debilidad de la divisa merma el interés de los inversores extranjeros. Este contexto podría imponer limitaciones a la política económica de Takaichi.