Los datos recientes muestran una notable divergencia entre las economías de Estados Unidos y la eurozona. El resultado ha sido la depreciación del euro frente al dólar estadounidense ante el aumento del diferencial de tipos de interés entre los bonos de Estados Unidos y la eurozona, lo que refleja la perspectiva de flexibilización de la política monetaria por parte del BCE para contrarrestar la debilidad de la economía de la región.
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Reacción a los resultados electorales en Estados Unidos
Antes de las elecciones, los datos de las encuestas mostraron un importante repunte de la incertidumbre sobre las perspectivas económicas del país. Tras el contundente resultado de las elecciones y con un nuevo gobierno de Trump en el horizonte, hay mucha especulación y entusiasmo en los mercados financieros sobre la posibilidad de que asistamos a un escenario más favorable a las empresas.
El mercado de renta variable estadounidense ha subido con fuerza y ya parecen apreciarse ciertas sensaciones económicas positivas. Los datos de la encuesta elaborada por la Reserva Federal de Filadelfia sobre el sector manufacturero apuntan a una fuerte revisión al alza de las perspectivas a seis meses, y el índice compuesto de gestión de compras de Estados Unidos también ha sorprendido al alza, superando las expectativas del mercado, todo ello en claro contraste con el deterioro de la confianza de los inversores en la economía de la eurozona (véase el gráfico 1).

Pesimismo en la eurozona
Frente al repunte de los índices estadounidenses, el índice compuesto de gestión de compras de la eurozona cayó de manera significativa en octubre, de 50 a 48,1. La caída vino provocada fundamentalmente por el sector servicios, que se debilitó en todos los países y que había sido hasta ahora uno de los puntos fuertes de la región.

Estos datos apuntan a riesgos a la baja para el crecimiento en toda la eurozona en el último trimestre de 2024.
De todo ello sacamos las siguientes conclusiones:
- La preocupación por los posibles cambios en materia de política comercial que se prevén en Estados Unidos tiene un impacto económico negativo cada vez mayor, a lo que se suma la incertidumbre política en Alemania y Francia
- Los datos de los índices de gestión de compras pueden reflejar la ligera contracción del PIB de la eurozona en el cuarto trimestre
- A primera vista, parecen haberse reforzado los argumentos a favor de nuevos recortes de tipos de interés por parte del BCE. Los mercados situaron en el 60% la probabilidad de que la entidad apruebe un recorte de 50 puntos básicos en la próxima reunión del 12 de diciembre. En su discurso del pasado 22 de noviembre, Christine Lagarde, presidenta del BCE, no se pronunció sobre las perspectivas de crecimiento ni sobre la urgencia de adoptar nuevas medidas en materia de política monetaria. Sin embargo, Luis De Guindos, vicepresidente de la entidad, afirmó que la dirección de los tipos de interés estaba clara, y que lo de menos era que el BCE recortara los tipos en 25 o en 50 puntos básicos, lo que puso ambas opciones sobre la mesa.
El euro cae a mínimos de dos años frente al dólar
Tras los débiles datos de los índices de gestión de compras y ante la preocupación por la posibilidad de nuevos aranceles sobre las exportaciones europeas, el euro se depreció de manera significativa y cayó a 1,033 dólares el 22 de noviembre.
La divisa europea se recuperó algo después con el nombramiento de Scott Bessent como secretario del Tesoro, lo que tranquilizó a los inversores en relación con los planes de aranceles comerciales del presidente electo Donald Trump.
No obstante, el euro ha caído con fuerza desde las elecciones, ante la posibilidad de que los planes de Trump de aumentar los aranceles mundiales afecten al crecimiento de la Unión Europea y lleven al BCE a recortar los tipos de interés de manera más agresiva.

Los bancos centrales dan la voz de alarma
El nerviosismo por la actual situación económica de la eurozona se puso de manifiesto en un artículo de Joachim Nagel y François Villeroy de Galhau, gobernadores de los bancos centrales de Alemania y Francia respectivamente, publicado en prensa el pasado 22 de noviembre, en el que advertían de que la política económica de Estados Unidos plantearía ciertas dificultades a la eurozona.
En el artículo señalaron que «el diálogo entre Francia y Alemania está debilitado, principalmente como consecuencia de la inestabilidad política interna que reina a ambos lados del Rin». En su opinión, «este diálogo es ahora más necesario que nunca, ya que las amenazas que se ciernen sobre Europa están aumentando de manera significativa».
Ese mismo día, en un discurso titulado «Fuera de la zona de confort: Europa y el nuevo orden mundial», la presidenta del BCE subrayó la «urgencia» de la reforma de los mercados de capitales, que no había ido «acompañada de avances tangibles» a pesar de los crecientes riesgos.
Lagarde criticó la «extraordinaria fragmentación» de los mercados financieros e insistió en que los líderes políticos deben «dejar de lado los intereses creados que se protegen como una fortaleza en la antigüedad».
Divergencia de los rendimientos de los bonos en la eurozona
En este contexto, los rendimientos de los bonos han caído con fuerza en la eurozona y, en nuestra opinión, aún tienen que bajar más.
El tipo de la facilidad de depósito del BCE se sitúa actualmente en el 3,25%, con un tipo implícito para julio de 2025 del 1,4%.
El análisis de nuestro equipo de análisis macroeconómico coincide con esta opinión y apunta a un tipo final de la facilidad de depósito del 1,25% para finales de 2025.
