Los datos más recientes apuntan a un crecimiento estable o en proceso de mejora, pero también a una inflación estable o en retroceso, lo que ha afectado a los mercados de renta variable.
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La inflación subyacente registrada en Estados Unidos en el mes de abril, según el índice de gastos en consumo personal (PCE), confirmó lo que ya había señalado el índice de precios al consumo (IPC): que la inflación se mantenía en niveles elevados. La variación intermensual de los precios cayó del 4,1% (anualizado) que se registró en marzo al 3,0% en abril, aún muy por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal.
En la próxima reunión de la entidad, que se celebrará los próximos 11 y 12 de junio, el banco central podría revisar al alza su previsión de inflación para este año, que sitúa actualmente en el 2,6%. El área en la que los precios continúan aumentando a buen ritmo es el sector servicios, en un reflejo de la solidez que muestra el mercado laboral, con una baja tasa de desempleo y una tendencia al alza de los salarios. Los próximos datos de empleo sobre las nóminas no agrícolas, cuya publicación se espera el 7 de junio, se analizarán minuciosamente para ver si muestran algún indicio de ralentización del mercado laboral.
Además del aumento de la inflación, o quizás deberíamos decir a pesar de dicho aumento, la confianza de los consumidores estadounidenses también se incrementó en el mes de mayo, aunque se trató más bien de un repunte tras los niveles registrados en abril, que fueron los más bajos de los últimos dos años.
Señales dispares en China
Frente a la solidez de los datos registrados en Estados Unidos, los índices de gestión de compras (PMI) de China mostraron un panorama más heterogéneo, con datos por debajo de las expectativas.
El índice de gestión de compras del sector manufacturero de Caixin mostró una ligera mejora, pero el índice oficial cayó hasta volver a entrar en territorio de contracción, por debajo de 50, lo que se debió casi en su totalidad a la continua debilidad del sector inmobiliario. El índice correspondiente al sector servicios también cayó ligeramente (véase el gráfico 1).

El índice MSCI China reaccionó mal a estos datos y cayó casi un 3% durante la semana. Pensamos que el gobierno va a continuar respaldando la economía si quiere alcanzar el objetivo de crecimiento del PIB real del 5% este año.
Nuestro equipo multiactivos ha recortado recientemente su exposición sobreponderada a la renta variable china para volver a situarla en neutral.
¿Y qué hay de Europa?
Las perspectivas de crecimiento siguen siendo favorables en Estados Unidos y están mejorando en Europa. De los ocho índices europeos de gestión de compras por país, cinco mejoraron sus resultados en abril con respecto a los registrados en mayo.
Junto al carácter persistente de la inflación, también han aumentado los rendimientos de la deuda pública. Mientras el rendimiento de los títulos del tesoro estadounidense a diez años ha aumentado hasta situarse en el rango más alto en el que han estado en los últimos dos meses (entre el 4,3% y el 4,7%), el rendimiento de los bonos alemanes se ha disparado, situándose en el 2,67% el 30 de mayo de 2024 y marcando así su nivel más alto desde el pasado mes de noviembre.
Los mercados de renta variable no reaccionaron especialmente bien, con caídas en la mayoría de los sectores y los índices nacionales. No es de extrañar que el sector más sensible a los cambios en los tipos de interés (reales), el tecnológico, fuera el que registrara peores resultados. En nuestra opinión, lo más probable es que esta debilidad sea temporal. Las valoraciones podrían verse afectadas a corto plazo por al aumento de las tasas de descuento, pero la tendencia positiva en materia de beneficios empresariales debería acabar imponiéndose.
Dicha tendencia ha sido positiva en la mayoría de los mercados durante bastante tiempo, con las notables excepciones de Europa y China (véase el gráfico 2).

Divergencias en las expectativas de beneficios empresariales
La previsión de unas expectativas de beneficios estables, y no al alza, no resulta tan sorprendente en Europa, donde el crecimiento se ralentizó durante gran parte del año pasado. Ahora que los datos están mejorando y que el mercado prevé futuros recortes de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo, los analistas revisan sus expectativas al alza.
El patrón de China, sin embargo, resulta más inusual. La economía se sigue recuperando tras las restricciones impuestas a causa del covid; en Estados Unidos y Europa, dicha recuperación generó un sólido crecimiento de los beneficios. Pekín ha ofrecido diversas formas de estímulos, pero las expectativas de beneficios empresariales no han mejorado hasta hace poco. Solo hemos visto un aumento de dichas expectativas en PDD, compañía propietaria de Temu, y en Tencent, lo que podría indicar que aún está por llegar una mejora generalizada de las perspectivas de beneficios empresariales.