El ritmo de los acontecimientos parece acelerarse, ya que los inversores y los mercados se ven obligados a asimilar continuas novedades en el ámbito económico y geopolítico.
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Los inversores han tenido que acostumbrarse a asimilar las noticias que van surgiendo cada pocos días. En las últimas dos semanas, hemos asistido al anuncio de un paquete de medidas de estímulo en China, a una escalada de tensión en Oriente Próximo, con el consiguiente aumento de los precios del petróleo, y al inesperado repunte del mercado laboral estadounidense.
China: impacto nacional e internacional
Empecemos con China. Los mercados de renta variable china acogieron con entusiasmo el nuevo programa de medidas de estímulo anunciado por el gobierno del país: el índice MSCI China ha subido un 30% desde el 23 de septiembre, mientras el MSCI All Country World ha subido solo un 1%.
Ya hemos hablado sobre los detalles del paquete de medidas y sobre su posible impacto a corto y medio plazo. Uno de los aspectos que más ha sorprendido ha sido el efecto comparativamente limitado que ha tenido el anuncio de las medidas en los mercados internacionales.
A diferencia de los días en los que China impulsaba el crecimiento de la economía mundial, las fuertes ganancias registradas esta vez por el mercado chino no se han reflejado en otros mercados.
Podría haberse esperado una repercusión mayor en el mercado europeo, por ejemplo. La opinión generalizada es que Europa está más expuesta a China que otros países, pero lo cierto es que no es así. Los datos más recientes de FactSet muestran que las ventas a China de las compañías que conforman el índice MSCI Europe representan solo el 6,4% de los ingresos totales, frente al 7,4% de Estados Unidos y el 9,3% de Japón.
Es cierto que algunos países europeos sí muestran una mayor exposición a China, como es el caso de los Países Bajos (13,6%) y el Reino Unido (7,3%), pero, en conjunto, las ventas europeas a Estados Unidos representan un porcentaje mucho mayor (19%), por no hablar de las ventas realizadas dentro de la propia región. Un mayor crecimiento de la economía china es positivo para los ingresos de las empresas europeas, pero no parece probable que cambie las perspectivas de forma radical.
La rentabilidad registrada por los índices de los mercados desarrollados inmediatamente después del anuncio del gobierno chino se ajustó, en líneas generales, a la exposición a China de los distintos países. Los índices de los Países Bajos y Japón fueron los que más subieron (4,2% y 4,0% respectivamente), y las ganancias más débiles se registraron en Alemania y Francia (véase el gráfico 1), mientras que el índice MSCI China subió un 17% durante el mismo periodo. Además, el índice chino ha mantenido la tendencia alcista, con una subida del 30% a fecha de 4 de octubre, mientras que otros índices han retrocedido.

Las débiles ganancias registradas fuera de China parecen indicar que los resultados del mercado de renta variable china fueron más un reflejo del posicionamiento de la inversión extranjera antes del anuncio que un cambio masivo en las perspectivas fundamentales. Muchos fondos de inversión libre tenían posiciones cortas en el mercado y tuvieron que cubrirlas cuando cambió la tendencia.
También podría deberse a los problemas a los que se enfrentan los fabricantes de automóviles europeos. El dominio de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos hace que el aumento de la demanda no beneficie a los fabricantes europeos tradicionales en la misma medida en que lo habría hecho en el pasado.
Tensión en Oriente Próximo y precios del petróleo
La situación en Oriente Próximo ha atraído recientemente la atención de los inversores ante la posibilidad de que el conflicto afecte a Irán de una manera más directa y, en particular, a la producción de petróleo del país. Un fuerte aumento de los precios del petróleo podría revertir la tendencia a la baja de la inflación y afectar al crecimiento económico en todo el mundo.
Por el momento, sigue tratándose de un riesgo, no de una realidad.
Aunque el precio del petróleo ha aumentado un 13% con respecto al mínimo alcanzado este año, a 74 dólares el barril de crudo Brent, sigue estando por debajo de la media registrada en 2023 (78 dólares el barril). Arabia Saudí ha anunciado recientemente que tiene previsto aumentar la producción de petróleo, lo que debería evitar la subida excesiva de precios.
En nuestra opinión, solo si se produjera una subida sostenida y significativa del precio del petróleo podríamos esperar un impacto prolongado en los activos de riesgo.
Sólidos datos de empleo en el mercado laboral estadounidense
Tras las débiles cifras de creación de empleo que se han registrado en los últimos meses, el mercado laboral estadounidense ha experimentado un aumento con ajuste estacional de 223.000 puestos de trabajo, más del doble de la media alcanzada en los tres meses anteriores. Recordemos que entre los factores que provocaron la fuerte caída de los mercados de renta variable en verano destacaron las débiles cifras de empleo y la preocupación por que la economía estadounidense estuviera entrando en recesión.
Por su parte, la tasa de desempleo ha caído del 4,2% al 4,1%, lo que significa que ha dejado de cumplirse la regla de Saham, según la cual un aumento del 0,5% de la tasa media de desempleo en los tres meses anteriores indica la proximidad de una recesión.
Tras la publicación de los datos de empleo, los mercados descartaron uno de los recortes de tipos de interés de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal que estaban previstos para este año, y disminuyó también la probabilidad de que la entidad aprobara un recorte de 50 puntos básicos en su próxima reunión. Al valorar el equilibrio entre un mayor crecimiento y unos tipos más elevados, los mercados centraron su atención en las perspectivas de crecimiento y el índice S&P 500 subió un 0,9%.
Dos advertencias
Septiembre y enero son los dos meses del año en los que el nivel de empleo suele disminuir, tras las contrataciones realizadas en verano y Navidad, respectivamente. En septiembre, las cifras de empleo sin ajuste estacional apuntaron a una reducción de 458.000 puestos de trabajo. El ajuste estacional a una cifra positiva no es tan sencillo como el ajuste del nivel de contratación en los meses en los que se registra un aumento en la creación de empleo.
También debemos considerar el planteamiento implícito de que la inflación ya no es motivo de preocupación. Es cierto que los datos del índice de gastos en consumo personal correspondientes al mes de septiembre fueron favorables, ya que la inflación subyacente solo aumentó un 1,6% durante el mes (en términos anualizados).
Sin embargo, con un crecimiento económico tan sólido (según el modelo de previsión GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta, el crecimiento se situaría en torno al 2,5% en el tercer trimestre), en relación con una tasa tendencial del 1,8% según la previsión de la Reserva Federal, cabe preguntarse si la inflación podría desacelerarse tanto como esperan los mercados (véase el gráfico 2).
