Los mercados financieros descuentan ya un ciclo de recortes generalizados de tipos de interés. Toda la atención se centra ahora en las elecciones presidenciales que se celebrarán en Estados Unidos en el mes de noviembre. La gran incertidumbre sobre sus resultados podría afectar a las perspectivas de los activos y a la volatilidad de los mercados.
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La renta variable estadounidense suele obtener buenos resultados en años electorales, mientras que la renta variable de Asia emergente podría beneficiarse, en nuestra opinión, del aumento de la liquidez que traería consigo la flexibilización de la política monetaria estadounidense.
Impulso del ciclo de recortes de tipos de interés
Tras los recientes recortes de tipos de interés anunciados por el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá y el Riksbank sueco, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, anunció en el discurso pronunciado el pasado 23 de agosto en la cumbre de Jackson Hole que había llegado el momento de los recortes de tipos en Estados Unidos. Powell señaló que la entidad hará todo lo posible por respaldar un mercado laboral fuerte, avanzando al mismo tiempo hacia la estabilidad de los precios.
Después de la publicación de los próximos datos de empleo, que se producirá el 6 de septiembre, tendremos más claro si el recorte que la Reserva Federal podría anunciar en la reunión que celebrará los días 17 y 18 de septiembre será de 50 o de 25 puntos básicos.
Los recientes datos económicos han respaldado la idea de próximos recortes de tipos de interés, especialmente el debilitamiento del mercado laboral estadounidense y la caída del índice europeo de gestión de compras. Estos datos se suman al continuo descenso de las tasas de inflación subyacente en muchas economías, si bien es cierto que el ritmo de caída se ha ralentizado. Las especulaciones sobre un recorte de 50 puntos básicos no se limitan a la Reserva Federal; el consejo del Riksbank también se planteó un recorte similar en su reunión de agosto.
Un ciclo generalizado de recortes de tipos de interés también podría favorecer a los países de Asia emergente. La región utiliza principalmente el dólar estadounidense para las transacciones comerciales y de inversión, lo que prácticamente la incorpora al bloque del dólar. Se ha visto afectada por las subidas de los tipos de interés reales, ya que la inflación local ha ido disminuyendo mientras que el dólar se ha mantenido en niveles elevados.
Los recortes de tipos de interés en Estados Unidos deberían mejorar la liquidez en la región. La inflación en Asia es inferior a la que registran muchas de las principales economías desarrolladas (véase el gráfico 1), por lo que los bancos centrales de la región están bien posicionados para secundar los recortes de tipos en Estados Unidos cuando empiece el ciclo.

Las elecciones estadounidenses acaparan toda la atención
A pesar de los recortes de tipos, ciertas cuestiones internas de Estados Unidos podrían influir en el clima de mercado y provocar volatilidad. Entre ellas destacan la presión política sobre la gestión de la Reserva Federal, así como la preocupación por una posible crisis fiscal y la posibilidad de que se produzcan tensiones sociales. Habrá que prestar especial atención al riesgo de que dichas tensiones acaben creando volatilidad en los mercados.
Se habla mucho sobre las presiones políticas que podría sufrir la Reserva Federal antes y después de las elecciones. Sin embargo, y a pesar de los precedentes que se produjeron a finales de los sesenta y los setenta, cuando la Reserva Federal, bajo la presidencia de William Martin y Arthur Burns, cedió a la presión política y cambió su política de tipos de interés, la trayectoria que ha seguido la entidad bajo el mandado de Jerome Powell parece indicar que el banco central podría mantener la neutralidad política.
En 2018 y 2019, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió a la Reserva Federal que recortara los tipos de interés, pero Powell hizo caso omiso. Recientemente, el presidente del banco central ha reafirmado su postura, señalando que la Reserva Federal no tendría en cuenta el contexto político a la hora de tomar sus decisiones.
Por otra parte, si la Reserva Federal politizara sus decisiones, correría el riesgo de que el Congreso, que tiene capacidad para ratificar a los gobernadores de la entidad, limitara su independencia y, por tanto, su credibilidad. Este debería ser un gran incentivo para que la entidad mantenga su imparcialidad política.
La preocupación por la posibilidad de que se produzca una crisis fiscal en Estados Unidos no es nueva, pero podría cobrar especial protagonismo de cara a las próximas elecciones. Ninguno de los candidatos es conservador desde el punto de vista fiscal, lo que aumenta la preocupación por un posible aumento del gasto público que venga a sumarse a un elevado déficit fiscal. Además, a finales de 2024 vencen los cambios fiscales aprobados por el anterior gobierno de Trump, por lo que se espera un largo debate sobre política fiscal en 2025.
Pensamos que el ciclo de recortes de tipos de la Reserva Federal podría favorecer un crecimiento económico estable, aunque más lento, reduciendo así el riesgo de que se produzca un brusco ajuste fiscal que desestabilice los mercados financieros. Los mercados confían en que Estados Unidos sea capaz de gestionar su déficit fiscal, tal y como refleja la demanda continuada de títulos del Tesoro estadounidense y otros valores nacionales a pesar de la inestabilidad de los mercados (véase el gráfico 2).

Por último, el riesgo de que se produzcan tensiones sociales parece significativo, dada la gran polarización política y la posibilidad de que haya controversias electorales. Hay una posibilidad nada desdeñable de que Trump sea retirado de las elecciones si es declarado culpable de algunas de las acusaciones a las que se enfrenta. Otra posibilidad es que consiga una ventaja decisiva en las encuestas. En cualquiera de los dos casos, aumentarían las probabilidades de que se produjeran disturbios provocados por partidarios o detractores de Trump.
Resultados de la renta variable estadounidense en años electorales
Históricamente, la renta variable estadounidense ha obtenido buenos resultados en años de elecciones presidenciales, con una subida media del índice S&P500 del 7,6% anual desde 1960 (véase el gráfico 3). Cuando se han registrado resultados negativos en años electorales ha sido como consecuencia de factores no relacionados con la política, como la recesión económica de 1960, el estallido de la burbuja de las puntocom en el año 2000 y la crisis financiera mundial de 2008.

En última instancia, ciertos factores como el entorno comercial y la fiscalidad, la normativa y la situación geopolítica afectan a las perspectivas de los mercados. Las políticas que se adopten en estos ámbitos dependerán de la composición del Congreso, que resulta incierta en este momento.
Las políticas monetarias avanzan hacia los recortes de tipos de interés, lo que debería favorecer el crecimiento de la economía mundial. No parece probable que vayamos a entrar en recesión, lo que nos lleva a mantener el optimismo respecto a la renta variable, con preferencia por Estados Unidos y la región de Asia emergente. También nos mostramos favorables al crédito europeo de grado de inversión y a la deuda emergente en divisa local.