Los últimos datos de inflación en la eurozona mostraron una caída más acusada de lo esperado, tanto en lo que se refiere a la inflación general como a la subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía. Sin embargo, pensamos que esto no llevará al Banco Central Europeo (BCE) a recortar los tipos de interés en la reunión del próximo 11 de abril. La entidad ha dejado claro que antes necesita ver algunos indicios de moderación en los acuerdos salariales.
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La inflación de la eurozona fue inferior a lo esperado en marzo
La inflación se situó notablemente por debajo de las expectativas durante el mes. La inflación general marcó el 2,4% interanual, frente a la previsión de consenso del 2,6%, mientras que la inflación subyacente se situó en el 2,9%, frente a la previsión del 3,1% (véase el gráfico 1).
La caída de la inflación general se debió principalmente a la reducción de los precios de los alimentos (del 3,9% interanual registrado en febrero al 2,7% de marzo). La OCDE señaló la semana pasada que la inflación de los alimentos ha caído en los países industrializados a su nivel más bajo desde octubre de 2021. El precio de los alimentos había aumentado con fuerza ante el incremento de los costes de la energía y la reducción de la actividad comercial como consecuencia de la guerra de Ucrania, así como por la sequía y las tensiones en las cadenas de suministro provocadas por el covid.

La inflación subyacente de los bienes cayó al 1,1% interanual desde el 1,6% de febrero, en un reflejo de la debilidad relativa del sector industrial en Europa, lo que, a su vez, se debe en parte a la reducción de la demanda de bienes industriales alemanes por parte de China.
Ante la persistencia de la inflación del sector servicios el primer recorte podría retrasarse a junio
El BCE ha puesto su atención en la inflación del sector servicios. En marzo, se mantuvo en el 4,0% interanual por quinto mes consecutivo, lo que parece indicar que el rápido crecimiento de los salarios está ejerciendo una presión constante sobre el sector, si bien los elevados datos de inflación de los servicios también se deben en cierta medida al efecto adelantado de la Semana Santa. Esta tendencia podría remitir en el mes de abril.
Las consecuencias para el BCE no son tan sencillas, ya que los datos ofrecen varias interpretaciones:
- Los miembros del consejo de gobierno que se muestran partidarios de los recortes de tipos harán hincapié en la notable caída de la inflación general y subyacente
- Los partidarios de una orientación más restrictiva señalarán la persistencia de la inflación de los servicios
Aunque no puede descartarse del todo la posibilidad de que el BCE anuncie un recorte de tipos de interés en la reunión del próximo 11 de abril, lo más probable es que este primer recorte se produzca en junio, ante la insistencia de la presidenta Christine Lagarde en sus últimos discursos y ruedas de prensa sobre la necesidad de que la inflación del sector servicios disminuya antes de comenzar a flexibilizar la política monetaria.
Otro buen mes para la creación de empleo en Estados Unidos
El mercado laboral estadounidense mantuvo su solidez en marzo, con la creación de 303.000 nuevos empleos no agrícolas, muy por encima de lo que se esperaba. La contratación fue generalizada en toda la economía, en sectores tan diversos como la construcción, el comercio minorista y la sanidad.
La oferta de mano de obra aumentó en marzo, revirtiendo así parte de la inesperada contracción registrada en los últimos meses. Según algunos informes, la inmigración en Estados Unidos ha registrado niveles superiores a los inicialmente previstos. En ese caso, el impacto sobre la inflación sería desigual. En lo que respecta a la oferta, podría tener un efecto desinflacionista, a través de un aumento de la mano de obra potencial, aunque el aumento de la demanda de bienes y servicios contrarrestaría dicho efecto.
El crecimiento salarial, según los ingresos medios por hora, se estancó en algo más del 4% en el mes de marzo, frente al 4,5% registrado seis meses antes, mientras que las horas trabajadas aumentaron tras la debilidad registrada en enero y febrero. Los hogares estadounidenses están experimentando un sólido crecimiento neto de los salarios, por encima del nivel de inflación, lo que favorece que se mantenga la capacidad de resistencia del consumo.
Sin embargo, estos datos de empleo también señalan que la última fase del proceso de desinflación podría ser complicada. No obstante, siempre que el crecimiento de la productividad logre mantenerse como lo lleva haciendo hasta ahora, estos datos no deberían preocupar en exceso a la Reserva Federal a medio plazo.
La inflación marcará la trayectoria a corto plazo de la política monetaria estadounidense
En nuestra opinión, los datos de inflación que se publicarán en Estados Unidos el próximo 10 de abril serán más importantes para determinar las perspectivas de política monetaria estadounidense que los datos de empleo.
Si los datos de inflación de marzo que se publicarán esta semana muestran un ligero aumento del 0,2% intermensual de la inflación subyacente, se reforzarían los argumentos a favor de tres recortes de tipos de interés de 25 puntos básicos este año, con el primero de ellos en junio. Las estimaciones de consenso apuntan a un aumento del 0,3%.
El rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a 10 años ha aumentado hasta situarse en torno al 4,40%, alcanzando así un nivel que nuestro equipo de renta fija considera atractivo a medio plazo. Sin embargo, si los datos de inflación muestran un aumento de la inflación subyacente superior a lo esperado, el rendimiento de los títulos a 10 años podría aumentar al 4,5%.
A más largo plazo, el nivel final que alcancen los tipos de interés de los fondos federales dependerá de la capacidad productiva de la economía estadounidense. Incluso si la inflación se ralentiza, un mercado laboral restringido podría limitar la trayectoria de la Reserva Federal.
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