Semanal de mercados: aranceles estadounidenses, inflación, crecimiento y perspectivas de mercado

¿Es posible que los aranceles impuestos por Estados Unidos a las importaciones chinas de paneles solares y vehículos eléctricos, y la posibilidad de nuevos aranceles tras las elecciones de noviembre, eleven la inflación estadounidense? ¿Afectarán a las expectativas de crecimiento desinflacionista y recortes de tipos de interés, que se consideran un respaldo clave para el mercado de renta variable?

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Los recortes de tipos han llegado

El Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Canadá han sido los primeros bancos centrales del G7 en recortar los tipos de interés. Sin embargo, la disparidad de los datos económicos ha hecho que las autoridades monetarias no puedan dejar de depender de dichos datos para tomar sus decisiones.

Para los mercados financieros, el recorte de tipos de interés de 25 puntos básicos aprobado por el BCE fue una medida de corte restrictivo, ya que el banco central revisó al alza sus previsiones de crecimiento e inflación para este año y el siguiente, tomando en consideración las recientes sorpresas que han deparado los datos. El BCE no se pronunció sobre recortes futuros de tipos de interés e insistió en que su actuación iría dependiendo de los datos que se fueran registrando.

El Banco de Canadá también se mostró prudente en sus declaraciones, e insistió en que «las decisiones relativas a los tipos de interés se irán tomando reunión a reunión», en función de si la economía evoluciona en línea con sus previsiones.

Otros bancos centrales, como el de Suecia (Riksbank) y el Banco Nacional Suizo, también han empezado a levantar el pie del freno, lo que podría señalar el inicio de un cambio en la trayectoria de política monetaria, del endurecimiento para ralentizar la inflación a la flexibilización a medida que van disminuyendo las presiones sobre los precios.

Un factor catalizador diferente para los recortes de tipos

Esta vez, el factor catalizador de los recortes de tipos de interés es diferente. En el pasado, una recesión económica o una crisis financiera solían dar lugar a un periodo de expansión monetaria. Sin embargo, en la actualidad, los bancos centrales recortan los tipos de interés en respuesta a la ralentización de la inflación.

El escenario de crecimiento desinflacionista y expansión monetaria está favoreciendo al mercado de renta variable. La actividad manufacturera también se está recuperando en todo el mundo (véase el gráfico 1). El impulso de precios y crecimiento está volviendo a Japón, y China ha dado un giro de 180 grados a su política con el lanzamiento de un importante programa de medidas de estímulo destinado a estabilizar el mercado inmobiliario y mejorar la confianza de los ciudadanos. 

El efecto de los aranceles

Pero vemos algunos riesgos en el horizonte. Estados Unidos ha vuelto a imponer aranceles a las importaciones chinas. Los que impuso el gobierno de Trump en 2018 impulsaron la inflación estadounidense, aunque en menor medida de lo esperado, lo que se debió fundamentalmente a lo siguiente:

1) Una gran proporción de los productos que se vieron afectados por los aranceles eran bienes intermedios, no productos de consumo final.

2) Los proveedores estadounidenses absorbieron parte del impacto en los precios nacionales aceptando unos márgenes más bajos.

3) El renminbi chino cayó más del 14% frente al dólar estadounidense en 2018 y 2019, lo que contrarrestó en parte la inflación de los precios de importación inducida por los aranceles en Estados Unidos.

No obstante, hay importantes diferencias entre la actual ronda de aranceles y la de 2018. En la actualidad, Estados Unidos prácticamente no importa vehículos eléctricos de China; solo algunas categorías de baterías y paneles solares de China se ven afectadas por los nuevos aranceles impuestos por el gobierno de Biden. Además, los sectores estadounidenses que podrían ser más vulnerables a posibles medidas de represalia por parte de China están recibiendo un cierto respaldo de la Ley para la Reducción de la Inflación y otras medidas fiscales.

Por lo tanto, el impacto de estos aranceles más recientes sobre el crecimiento y la inflación estadounidenses debería ser limitado. El riesgo podría aumentar tras las próximas elecciones presidenciales si el conflicto comercial se intensificara e incluyera a la mayoría o incluso a todas las importaciones chinas.

La inflación también podría volver a aumentar en el caso de que los conflictos geopolíticos provocaran una crisis energética o nuevas tensiones en las cadenas de suministro. Este escenario podría obligar a la Reserva Federal y a otros bancos centrales a volver a subir los tipos de interés, lo que afectaría tanto a los mercados de renta fija como a los de renta variable como consecuencia del mayor riesgo de estanflación.

Aumento de la productividad

A medio plazo, hay más probabilidades de que la inflación disminuya que de que aumente en un contexto de incremento de la productividad, sobre todo en las dos mayores economías del mundo: Estados Unidos y China (véase el gráfico 2). Incluso en la eurozona, que se enfrenta a ciertas dificultades estructurales, se prevé que la productividad registre un repunte cíclico.

Las principales economías están invirtiendo más en inteligencia artificial y centros de datos, lo que debería impulsar la eficiencia y la productividad de las empresas y favorecer la recuperación de la actividad manufacturera global.

Ya hemos visto este patrón en el pasado. El auge de internet que se registró en Estados Unidos entre mediados de la década de 1990 y principios de la de 2000 impulsó la productividad laboral (véase el gráfico 3), lo que contribuyó a mantener la inflación de los precios al consumo en el país en una tasa anual del 2,4% de media durante el periodo. La revolución de la inteligencia artificial que estamos viviendo hoy podría impulsar también la productividad y contener la inflación.

La situación de China es diferente. Su economía se ha visto afectada por una débil demanda desde la pandemia, aunque su PIB siguió creciendo a un ritmo del 5,3% interanual en 2023. Una posible explicación es que la mejora de la productividad impulsó el crecimiento de la producción en un contexto de disminución de la mano de obra.

Salvo que la dinámica de la inflación mundial cambie a peor, el escenario de recortes de tipos debería mantenerse intacto. El auge de la inteligencia artificial y la recuperación de la actividad manufacturera global podrían favorecer a los activos de riesgo a medio plazo.

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