El anuncio de un aumento del 25% al 50% en los aranceles estadounidenses a la importación de acero y los comentarios de Donald Trump sobre la violación por parte de China del acuerdo comercial alcanzado hace unas semanas han puesto en riesgo la recuperación que han registrado los mercados de renta variable desde principios de abril. No obstante, ciertos datos económicos y unos favorables resultados de beneficios empresariales han contribuido a mantener una dinámica positiva.
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Si bien es cierto que la inestabilidad relacionada con los aranceles aún puede amenazar la recuperación, el contexto económico general sigue mostrándose lo suficientemente positivo como para que anticipemos nuevas (aunque moderadas) ganancias en los mercados de renta variable.
Otra razón por la que el mercado parece haber reaccionado con relativo optimismo a los anuncios del presidente Trump es que muchos inversores los consideran una táctica de negociación, y no tanto una indicación del nivel final que acabarán alcanzando los aranceles.
Los datos económicos han sido bastante positivos a ambos lados del Atlántico. En Europa, las ventas minoristas en Alemania han ido muy superiores a lo esperado. En Estados Unidos, la confianza de los consumidores ha repuntado, aunque la mayoría de las encuestas muestran aún un nivel inferior al que se registraba antes de las elecciones.
El consumo estadounidense continúa preocupando a los mercados. Los datos revisados de crecimiento en Estados Unidos correspondientes al primer trimestre del año mostraron que la demanda de los consumidores había aumentado solo un 0,3% durante el trimestre, muy por debajo del incremento medio de 0,8% que se registró en 2024. El segundo trimestre tampoco ha empezado demasiado bien. Las ventas se han reducido en abril en un 0,2% en términos intermensuales (véase el gráfico 1).
Europa, por el contrario, ha obtenido unos resultados más favorables, con la notable excepción de Alemania.

El descenso de las ventas minoristas en China se reflejó en los datos del índice de gestión de compras, que mostraron una fuerte contracción del sector manufacturero. El ritmo de expansión del sector servicios también se ralentizó, aunque solo ligeramente.
La contracción del componente manufacturero del índice chino de gestión de compras contrasta con los datos registrados en el resto del mundo, donde estos índices han mejorado o, si han caído, lo han hecho de forma muy leve, ya que las empresas han acelerado su producción para evitar los aranceles estadounidenses.
Exista un notable contraste entre Estados Unidos y el resto del mundo: el nivel absoluto del componente manufacturero del índice estadounidense de gestión de compras es superior a 50 (lo que no ocurre en el caso de la encuesta elaborada por el Institute for Supply Management), mientras que en la mayor parte del resto del mundo dicho nivel se sitúa por debajo de los 50 puntos (véase el gráfico 2). El patrón es similar en el sector servicios, en el que Estados Unidos también supera a otros países.

Los aranceles podrían aumentar la divergencia entre las empresas tecnológicas y el resto
La gran divergencia que hemos observado en los últimos años entre las empresas tecnológicas y el resto del mercado de renta variable se está viendo agravada por las políticas de aranceles del gobierno de Trump.
El sector tecnológico no es inmune a los aranceles ni a las restricciones a la exportación de semiconductores, lo que ha provocado una revisión a la baja de las cifras de beneficios en el sector, al igual que ha ocurrido en otros ámbitos. Sin embargo, el desarrollo de las tecnologías de inteligencia artificial está favoreciendo un fuerte y rápido aumento de los beneficios corporativos. Las estimaciones de consenso apuntan a un crecimiento de los beneficios del 16% ese año para el índice tecnológico NASDAQ 100, frente a la previsión del 5% para el índice Russell Value.
Las previsiones también son favorables para los mercados emergentes, con una estimación de crecimiento interanual de los beneficios del 20%, también concentrado en el sector tecnológico. Por el contrario, las estimaciones de crecimiento son muy inferiores para los índices MSCI Europe y MSCI Japan. Ello se debe en parte a la elevada exposición que muestran estos índices al sector energético, donde las cifras de beneficios se han visto afectadas por la caída de los precios del petróleo. Los aranceles estadounidenses también han afectado a los exportadores japoneses de automóviles.
Optimismo en las empresas
Dada la gran incertidumbre que existe en torno a los aranceles, puede sorprender que los directivos de las empresas se muestren comparativamente optimistas sobre el futuro. En la última presentación de resultados, pudimos comprobar que el número de compañías que revisaron al alza su previsión de beneficios se situó por encima de la media (véase el gráfico 3).
Si bien aún no se conoce cuál será el nivel final que acabarán alcanzando los aranceles, las empresas estadounidenses están relativamente seguras de que se aplicará algún tipo de arancel a la importaciones, algo que debería favorecerlas, ya que la demanda se irá trasladando hacia los productores nacionales. La desregulación, las rebajas de impuestos, la reducción de los costes de la energía y el aumento de la actividad de fusiones y adquisiciones también resultarían favorables.

Una gran incógnita sobre el rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años
Los inversores de renta fija a largo plazo han tenido que aceptar el aumento de los rendimientos que se ha registrado desde principios de año, especialmente en Japón y en Alemania. En Estados Unidos, preocupa la posibilidad de que los tipos de interés suban con fuerza en caso de deterioro de la situación fiscal o de reducción de la demanda extranjera de bonos. El debilitamiento del dólar indica que esto es algo que ya ha ocurrido en cierta medida.
El mercado estadounidense ha logrado contener por el momento este escenario, ya que el rendimiento de los títulos del Tesoro a diez años se sitúa próximo a la mitad del rango en el que se ha movido en los últimos dos años. La situación dependerá en gran medida de las negociaciones que se lleven a cabo en el Senado estadounidense en relación con la nueva ley fiscal, «One Big Beautiful Bill Act», que prorrogaría las rebajas fiscales aprobadas durante el primer mandato de Trump.
Aunque la propuesta de ley no reduce el déficit presupuestario, tampoco debería aumentarlo de manera significativa, sobre todo si se tienen en cuenta los ingresos procedentes de los aranceles. En otras palabras: las perspectivas fiscales de Estados Unidos siguen siendo malas, pero siempre queda la duda de si los inversores podrían comenzar a estar menos dispuestos a aceptarlas.