Los que han estado de vacaciones durante la primera quincena de agosto se han encontrado que el mercado de renta variable global está casi como lo dejaron a finales de julio (a 16 de agosto, la rentabilidad intermensual del índice MSCI World es del +0,4%). Sin embargo, los que han estado trabajando estos días se merecen un buen descanso, después de haber vivido un lunes negro el pasado 5 de agosto.
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Fuerte repunte de la renta variable
La semana del 12 de agosto fue más positiva. Los datos sobre la inflación y la actividad económica en Estados Unidos tranquilizaron a los inversores. La renta variable global se ha recuperado tras la fuerte caída registrada a principios de agosto. El repunte del mercado ha sido generalizado.
En Estados Unidos, la subida semanal del índice S&P 500 fue del 3,9%, mientras que el índice tecnológico Nasdaq Composite subió un 5,3%. Durante la semana también se produjo una importante caída de la volatilidad implícita, que se considera un buen indicador del nerviosismo de los inversores (véase el gráfico 1).

Economía estadounidense: se mantiene la tendencia al alza
Los últimos datos de empleo habían reavivado el temor a una recesión en los mercados. Sin embargo, los inversores se han centrado en los indicadores de actividad, que han resultado tranquilizadores.
Por segunda semana consecutiva después del inesperado aumento de la tasa de desempleo al 4,3% que se registró en el mes de julio, las solicitudes iniciales de subsidios por desempleo cayeron a su nivel más bajo desde principios de julio (véase el gráfico 2). Estos datos no parecen apuntar a un mercado laboral débil en el que las empresas llevan a cabo despidos masivos.

Los datos de consumo correspondientes al mes de julio también tranquilizaron a los inversores: las ventas minoristas superaron las expectativas del mercado por segundo mes consecutivo.
Tras registrar un crecimiento anualizado del 2,3% en el segundo trimestre, el consumo privado ha mantenido su solidez al inicio del tercero. Los favorables datos de ingresos y ganancias registrados por Walmart durante el segundo trimestre también resultaron tranquilizadores, al igual que el nivel de confianza de las pequeñas empresas.
Por último, los índices de precios al consumo y de precios industriales confirmaron la ralentización de la inflación. En el mes de julio, la inflación general interanual se situó en el 2,9% y la inflación subyacente en el 3,2%, marcando así el nivel más bajo desde la primavera de 2021.
El indicador preliminar de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan ofreció un buen resumen de esta semana «perfecta». Las expectativas de inflación de los consumidores a uno y cinco años se han estabilizado, y el índice de confianza ha superado las expectativas del mercado (aunque se ha mantenido próximo al nivel más bajo del último año registrado en julio).
En resumen, el crecimiento de la economía estadounidense parece sólido y la inflación se está ralentizando.

¿Qué podría decirnos la Reserva Federal?
Esta semana se publican las actas de las reuniones de política monetaria celebradas en julio por la Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE), y tendremos noticias sobre el simposio de Jackson Hole. El tema del simposio es la «Revaluación de la eficacia y la transmisión de la política monetaria», en un reflejo de lo que se está debatiendo actualmente en la comunidad financiera.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, presentará las perspectivas económicas y ofrecerá información sobre las próximas decisiones de la entidad en la reunión que se celebrará el 18 de septiembre. Lo más probable es que evite anunciar ningún compromiso importante, pero sí que podría hablar sobre ciertas cuestiones clave.
Tras la reunión celebrada en julio, la Reserva Federal señaló que en los últimos meses se había avanzado hacia el objetivo de inflación del 2%. Powell afirmó que los datos de inflación correspondientes al segundo trimestre habían aumentado la confianza en la consecución de dicho objetivo y que esta quedaría aún más reforzada con nuevos datos favorables.
Unos días antes, en unas declaraciones ante el Congreso, había admitido que, si los recortes de tipos de interés se retrasaban demasiado o no eran lo suficientemente acusados, el empleo y la actividad económica podrían resentirse. Más recientemente, algunos responsables políticos han señalado que podría haber llegado el momento de comenzar a flexibilizar la política monetaria.
Recortes de tipos en septiembre: ¿seguro?
A principios de agosto, los mercados de futuros reflejaban casi cinco recortes de 25 puntos básicos. Estas expectativas se han reducido a 93 puntos básicos de recortes acumulados, o menos de cuatro recortes en las tres reuniones de política monetaria que aún han de celebrarse en 2024. La probabilidad de que se anuncie un recorte de 50 puntos en la reunión de septiembre se sitúa ahora solo en torno al 30%, mientras que a principios de agosto algunos observadores apuntaban a un recorte de emergencia antes de la próxima reunión.
Es probable que, en la cumbre de Jakson Hole, Powell trate de convencer a los inversores de que un recorte de 25 puntos básicos resulta más apropiado en el marco de un enfoque moderado, porque, tal y como señaló el presidente de la Reserva Federal de Minneapolis en una entrevista reciente, «no sabemos muy bien cuál va a ser nuestro destino».
Las expectativas de nuevos recortes de tipos de interés por parte del BCE también han disminuido, y ahora apuntan a entre dos y tres recortes de aquí a final de año.
Estas previsiones de un mayor número de recortes en Estados Unidos que en Europa podrían explicar la caída del dólar estadounidense. El euro ha subido por encima de 1,10 por dólar, su nivel más alto en lo que va de año.