Semanal de inversiones: ¿Son importantes los beneficios empresariales?

Comienza la temporada de presentación de datos del segundo trimestre y las expectativas del mercado son altas. Se prevé que los beneficios empresariales hayan crecido más del 50% con respecto al nivel registrado durante el mismo trimestre del año anterior, cuando la mayor parte de Estados Unidos comenzaba a salir lentamente del confinamiento. Aun en el caso de que los resultados reales no cumplan las expectativas, una tasa elevada de crecimiento favorecería enormemente al mercado de renta variable.   

Los inversores estarán especialmente atentos a las perspectivas que ofrezcan las propias empresas.

Desde el año pasado, muchas compañías dejaron de ofrecer sus previsiones sobre si sus cifras de ventas y beneficios serían superiores o inferiores a las que registraban la última vez que hablaron con analistas e inversores. Era un momento en el que las perspectivas resultaban tan inciertas, que los directores generales y financieros de las empresas pensaban que no tenían ninguna base sobre la que realizar una previsión.

Las empresas vuelven a ofrecer sus perspectivas

Ya en el primer trimestre de este año, las empresas comenzaron a ofrecer sus previsiones al mismo nivel que se registraba antes de la pandemia. Y las empresas que ofrecieron sus perspectivas tendieron a mostrarse más optimistas. No es de extrañar, ya que es normal que una compañía se decida a hablar si tiene algo positivo que contar, y que no se sienta tan inclinada a hacerlo si sus perspectivas no son tan favorables. Antes de los confinamientos, el porcentaje de previsiones positivas registraba una media algo inferior al 25%, pero se ha duplicado con creces desde entonces (véase gráfico 1).

Sensibilidad a los tipos de interés: valor frente a crecimiento

Ante el fuerte crecimiento de las ganancias, las cotizaciones se han vuelto mucho más sensibles a los cambios en los tipos de interés, y especialmente a los factores que impulsan dichos cambios. El impacto que tienen sobre la renta variable los cambios registrados en el rendimiento nominal de los títulos del Tesoro a 10 años suele depender de si dicho cambio es consecuencia de las expectativas de inflación o de los tipos de interés reales.

Las expectativas de inflación llevan cayendo desde mediados de mayo, cuando los mercados comenzaron a darse cuenta de que los incrementos de los precios a corto plazo no tenían que traducirse necesariamente en inflación a medio plazo. Dicha opinión se vio reforzada en la última reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC) del pasado mes, donde la entidad se mostró más partidaria de lo esperado de iniciar la retirada de sus medidas de estímulo.

Este movimiento ha tenido un importante impacto en el rendimiento de las compañías de valor, que han mostrado una elevada correlación con las expectativas de inflación (véase gráfico 2).

¿Qué ocurre con los rendimientos reales?

Por el contrario, la evolución de las compañías de crecimiento ha dependido en mayor medida de los cambios registrados en los rendimientos reales, aunque la correlación en este caso es negativa. Los rendimientos reales alcanzaron su nivel máximo el pasado mes de marzo y, a medida que han ido cayendo, las empresas de crecimiento han registrado buenos resultados.

Esta caída de los rendimientos reales ha desconcertado a algunos inversores de renta fija. Entre otras cosas, los rendimientos reales dependen del nivel futuro de los tipos de interés y de las expectativas de crecimiento económico.

Tras la última reunión del Comité de Mercado Abierto, las expectativas a corto plazo de los tipos de interés subieron, pero las previsiones a medio plazo cayeron. Estos movimientos pueden reflejar la opinión de que la inflación disminuirá en el futuro, por lo que no es necesario que los tipos de interés estén tan altos. De hecho, las expectativas de inflación a diez años han cambiado muy poco.

Otra explicación es que ha caído la previsión de crecimiento. Aunque es posible, resulta complicado encontrar datos económicos recientes que respalden un cambio significativo en las perspectivas económicas.

Opinión de la Reserva Federal sobre la inflación

Esta incertidumbre hace que la reunión que va a celebrar el FOMC los próximos 27 y 28 de julio revista especial interés. No prevemos grandes sorpresas, pero las palabras del presidente de la entidad, Jerome Powell, serán analizadas minuciosamente para determinar si la Reserva Federal cambia su opinión sobre la inflación, así como el momento en el que podría iniciar la retirada de sus compras de activos.

El aumento de las infecciones por coronavirus a causa de la variante delta podría llevar a la entidad a señalar que las perspectivas resultan ahora menos positivas que hace un mes.

Lo más probable es que Powell insista en el carácter transitorio de las presiones inflacionistas, aun cuando hayan sido más fuertes de lo esperado. La mayoría de las encuestas y de los indicadores de mercado sobre las expectativas de inflación muestran que los inversores aceptan dicho análisis. De hecho, algunos indicadores de mercado muestran una vuelta a las perspectivas de baja inflación que teníamos antes de la pandemia.

En la reunión celebrada por el FOMC el pasado mes de junio, el conocido como «diagrama de puntos» señalaba varias subidas de tipos de interés, pero no está muy claro que ello apunte realmente a un endurecimiento de la política monetaria. Posteriormente, Powell quitó importancia a estas previsiones. Las declaraciones que realice la entidad este mes ofrecerán otra oportunidad para aclarar su postura.

Aún nos enfrentamos a una gran escasez de puestos de trabajo en relación con los niveles de tendencia previos a la pandemia, por lo que aún es necesario un «avance significativo» antes de que la Reserva Federal se plantee comenzar a recortar sus programas de compra de activos por valor de miles de millones de dólares.

El aumento de la variante delta podría ralentizar aún más dicho avance, ya que los trabajadores podrían mostrarse más reacios a desempeñar funciones presenciales de servicios al consumidor, que es precisamente donde más escasez hay. En ese caso, se retrasará aún más el momento en el que la Reserva Federal pasará de simplemente hablar sobre la retirada de las medidas de estímulo a ponerla en marcha.


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