Un nuevo informe sobre la inflación en Estados Unidos ha vuelto a superar las expectativas del mercado. La inflación general interanual que marca el índice de precios al consumo (IPC) ha pasado del 1,1% registrado el pasado mes de noviembre al 4,9% en el mes de mayo. Aunque los economistas ya sabían que los efectos de base iban a provocar la aceleración del ritmo de aumento de los precios, la cifra ha superado las previsiones en un 0,4% (después de haberlo hecho en un 0,6% en abril).
¿Qué ha sido diferente este mes? La reacción del mercado
Cuando los inversores advirtieron en abril que los problemas de suministro y la disfuncionalidad del mercado laboral estaban impulsando al alza los precios y los salarios, las expectativas de inflación a corto plazo se dispararon (véase gráfico 1).
No obstante, las expectativas de inflación a medio plazo se mantuvieron sin cambios, reflejando así la creencia, y el mensaje de la Reserva Federal, de que las presiones sobre los precios tenían carácter temporal y se reducirían cuando los mercados encontraran un nuevo equilibrio (aunque a un nivel de precios más alto).
La Reserva Federal ha dejado claro que no pretende ajustar la política monetaria en respuesta al aumento de la inflación durante el verano. Por ello, las expectativas del mercado en relación con el nivel de los tipos de interés aplicables a los fondos federales en los próximos dos años se mantuvieron estables. El rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años cerró mayo 10 puntos básicos por debajo del nivel registrado a principios de mes.

Sin embargo, tras la reciente publicación de los datos de IPC correspondientes al mes de mayo, las expectativas de inflación a un año cayeron. Una explicación es que, a pesar de que la inflación ha subido más de lo esperado, el aumento registrado entre abril y mayo se concentró en el sector de la energía. En lo que respecta al IPC subyacente, las subidas se concentraron fundamentalmente en el sector del transporte (vehículos usados, billetes de avión y seguros de coche). Si excluimos la energía y el transporte, la inflación solo subió del 2,1% al 2,2% de abril a mayo.
El pico de crecimiento calma las previsiones de inflación
La estabilidad de las expectativas de inflación a medio plazo y la postura adoptada por la Reserva Federal pueden ayudar a explicar por qué el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense no ha aumentado en los últimos dos meses, pero no necesariamente por qué ha caído casi 30 puntos básicos. Uno de los motivos podría ser que las expectativas de crecimiento de la economía estadounidense han alcanzado su nivel máximo.
Tras la publicación de los decepcionantes datos relativos al empleo, las ventas minoristas y la construcción y venta de viviendas, las perspectivas de la economía no son tan brillantes como parecían en marzo, poco después de la aprobación del último paquete de estímulos fiscales por valor de un billón de dólares (véase el gráfico 2).

Próxima subida de rendimientos de los títulos del Tesoro
A pesar de los decepcionantes datos, pensamos que el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a 10 años podría subir en los próximos meses. En nuestra opinión, un crecimiento del PIB nominal superior al 6% hasta finales de 2022 no es compatible con el nivel actual de rendimiento de los títulos del Tesoro.
No obstante, la aportación relativa de las expectativas de inflación y los rendimientos reales será crucial a la hora de determinar cuál va a ser la reacción de los mercados de renta variable. Es probable que las expectativas de aumento de la inflación resulten menos problemáticas, sobre todo porque las empresas están en una buena posición para repercutir en los consumidores el incremento de los costes salariales y de producción. Se prevé que la demanda mantenga su solidez y que la oferta/competencia sea limitada.
La subida de los rendimientos reales sí podría resultar más problemática. Estos rendimientos ajustados a la inflación reflejan tanto los tipos de interés oficiales como las expectativas de crecimiento, por lo que la correlación con los mercados de renta variable puede ser positiva o negativa en función del factor que determine el aumento de los rendimientos reales (la correlación media a largo plazo se aproxima a cero).
Aumento de los rendimientos: ¿qué sectores muestran capacidad de resistencia?
El impacto positivo del estímulo fiscal ya se ha incorporado a las previsiones de beneficios. Un incremento de los tipos reales reflejaría normalmente un endurecimiento de la política monetaria y, por tanto, se trasladaría a los precios de los mercados de renta variable a través de una mayor tasa de descuento, lo que sería negativo.
Es posible que pronto centremos nuestra atención en los sectores que funcionan como cobertura frente a la inflación, pero que además muestran capacidad de resistencia frente a la subida de los tipos (véase el gráfico 3).
