Los datos de inflación en Estados Unidos vuelven a alimentar el debate sobre la naturaleza transitoria o persistente de las presiones inflacionistas. Se trata de un debate de largo recorrido. Aunque se muestran tan volubles como siempre, los mercados de renta fija parecen defender el carácter transitorio de la inflación.
COVID-19: nuevas dificultades
Los nuevos casos han continuado aumentando en todo el mundo. En la actualidad, ascienden a 440.000 diarios, frente a los 390.000 de la semana pasada. El aumento de los casos en Asia, Europa y Norteamérica ha contrarrestado la disminución registrada en Sudamérica la semana pasada. En el Reino Unido, donde se considera que la situación de la pandemia está entre 8 y 12 semanas por delante de Europa continental, los nuevos casos se han acelerado hasta superar los 30.000 diarios.
En lo que respecta a las economías avanzadas que cuentan con una mayor cobertura de vacunación, la opinión de consenso apunta por el momento a que la propagación de la variante delta no se traducirá en nuevas medidas de confinamiento. Las todavía reducidas tasas de hospitalización respaldan dicho análisis. Podría decirse que un riesgo más importante está en la posibilidad de que al aumento de los casos afecte a la confianza de los consumidores y retrase la recuperación del gasto de los hogares.
En Estados Unidos, uno de los miembros del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, encargado de fijar los tipos de interés, advirtió la semana pasada de que la propagación de la variante delta y las reducidas tasas de vacunación en algunas partes del mundo amenazaban la recuperación de la economía mundial. Mary Daly instó a que se actuara con cautela a la hora de eliminar las medidas de estímulo monetario de la economía estadounidense e indicó que uno de los mayores riesgos a los que se enfrenta el crecimiento mundial está en la prematura declaración de victoria sobre el COVID. La presidenta de la Reserva Federal de San Francisco también advirtió de que, si la economía mundial no consigue impulsar las tasas de vacunación para superar el virus con rapidez, el crecimiento de la economía estadounidense podría verse afectado.
Mayor prudencia de la Reserva Federal
Las actas de la reunión celebrada en junio por la Reserva Federal no reflejaron nuevas señales que apuntaran a un próximo endurecimiento de su política monetaria que volvieran a hacer tambalear a los mercados, que no habían esperado que el banco central previera una subida de tipos de interés más próxima y agresiva de lo que había indicado en meses anteriores.
En todo caso, en dichas actas, los participantes del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC) mandaron un mensaje de prudencia a la hora de evaluar el avance económico y las probabilidades de que la Reserva Federal comience a reducir sus compras de activos, al tiempo que subrayaron la incertidumbre y el elevado nivel de exigencia aplicable a la toma de decisiones.
Se espera que el presidente de la entidad, Jerome Powell, ofrezca un mensaje similar en el Congreso esta semana antes de la próxima reunión del FOMC, que se celebrará los días 25 a 27 de julio.
No obstante, la inflación estadounidense volvió a subir en junio
Los datos publicados esta semana muestran que el ritmo de aumento de los precios al consumo en Estados Unidos se aceleró de forma inesperada durante el mes de junio, lo que pone en entredicho la opinión imperante en el seno de la Reserva Federal sobre el carácter temporal de la elevada inflación durante la recuperación de la economía estadounidense. El índice de precios al consumo subió al ritmo más rápido registrado desde agosto de 2008, con una subida del 5,4% con respecto al año anterior. Dicha subida supera al aumento del 5% registrado en mayo y al 4,9% que auguraba la previsión de consenso.
En términos mensuales, los precios subieron un 0,9%, en lo que supone la subida mensual más alta desde junio de 2008. Los datos de la inflación subyacente, que excluye los precios de productos más volátiles como los alimentos y la energía, mostraron que la inflación estadounidense aumentó del 3,8% interanual registrado en mayo al 4,5% de junio.
Por el momento, las subidas de precios han sido más acusadas en aquellos sectores que se han visto directamente afectados por la pandemia de coronavirus.
Gráfico 1: La inflación subyacente estadounidense subió en junio más de lo esperado: el gráfico muestra los cambios intermensuales registrados por la inflación estadounidense excluidos los precios de los alimentos y la energía

Fuente: BNP Paribas Asset Management, Bloomberg, a 13 de julio de 2021.
Los gastos relacionados con los viajes, como los billetes de avión, se han disparado, mientras que la escasez de semiconductores ha contribuido a un aumento de los precios de los vehículos usados. Una tercera parte de la subida registrada en junio por el IPC se debió a un aumento sin precedentes del precio de los coches de segunda mano, que subieron en junio un 10,5% con respecto al mes anterior.
Los precios de los coches se han disparado
Tal y como demuestran los datos, los sectores más sensibles a la reapertura de las economías (los vehículos usados o de alquiler, los seguros de coche, el alojamiento, los billetes de avión y la comida fuera de casa) dominan las presiones inflacionistas por tercer mes consecutivo.
El precio de los vehículos, especialmente el de los coches de segunda mano, ha aumentado gracias a la combinación de la elevada demanda por parte de las empresas de alquiler de coches (que redujeron sus flotas en los primeros meses de la pandemia), el deseo de compra que favorecen las medidas de estímulo ofrecidas por el gobierno y los graves cuellos de botella (en relación con los semiconductores) en la fabricación de automóviles.
Los datos procedentes de las subastas de coches usados parecen indicar que pronto deberíamos dejar atrás las presiones sobre los precios, y los medios de comunicación de Taiwán apuntan a que los tiempos de espera de los semiconductores para su uso en automóviles se están reduciendo. En conjunto, todo ello implica que la presión sobre los precios debería ir cediendo en los próximos meses.
Un área en la que los precios están subiendo por motivos no transitorios es la de la vivienda. Los precios de la vivienda están por las nubes, ya que los consumidores de rentas más altas, que se benefician de un elevado nivel de ahorro y de unos tipos hipotecarios reducidos, están en búsqueda de propiedades. Sin embargo, en su calidad de precios de activos, no tienen mayor peso en el IPC del que tienen los precios de la renta variable. Lo que realmente influye en la inflación son los precios de los alquileres, que han comenzado a repuntar a medida que mejora el mercado laboral.
¿Estamos ante un aumento temporal o es el momento de reducir los estímulos?
La Reserva Federal continúa considerando que el aumento de la inflación tiene carácter transitorio. Las presiones inflacionistas deberían ir remitiendo a medida que continúen reduciéndose las restricciones impuestas a causa del COVID-19 y la oferta se ajuste a la demanda acumulada. En su reunión de junio, los miembros de la Reserva Federal anticiparon que su indicador favorito de inflación subyacente aumentaría un 3% este año, para después caer al 2,1% en 2022.
Los recientes y sorprendentemente elevados datos de inflación podrían ejercer cierta presión sobre la Reserva Federal y provocar que la entidad comience a plantearse la ralentización de sus medidas de estímulo monetario con una reducción de sus compras de activos a un ritmo más rápido del inicialmente previsto. ¿Debería la Reserva Federal mantener sus compras mensuales de activos por valor de 120.000 millones de dólares? Las declaraciones del presidente Powell ante el Congreso el próximo jueves (y la reunión en Jackson Hole que se celebrará en agosto) podrían ofrecer algún indicio en relación con la próxima retirada de medidas de estímulo.
Fluctuación de los rendimientos de los bonos estadounidenses
Los datos de inflación provocaron ciertas fluctuaciones en la deuda pública estadounidense. En un primer momento, los rendimientos volvieron a subir desde los mínimos (1,25% la semana pasada) registrados tras la reunión de política monetaria celebrada en junio por la Reserva Federal y las previsiones de su «diagrama de puntos», que apuntaban a un endurecimiento de la política monetaria.
Posteriormente, una débil subasta de títulos del Tesoro estadounidense a 30 años convulsionó los mercados. El rendimiento de los títulos de referencia a 10 años del Tesoro estadounidense subió 0,05 puntos porcentuales hasta alcanzar el 1,42%.
No perdamos de vista los precios del petróleo
En la segunda semana de marzo de 2020, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (conocida como OPEP, pero ampliada a «OPEP+» tras la incorporación de Rusia a sus deliberaciones) celebró una desastrosa reunión en la que no logró llegar a un acuerdo sobre los niveles de producción, lo que provocó el desplome de los precios del petróleo.
La semana pasada, la OPEP+ volvió a fracasar en su intento de lograr un acuerdo sobre los aumentos de producción. Esta vez, el resultado ha sido el aumento de los precios del petróleo. El precio del crudo Brent ha subido casi el 400% desde los mínimos registrados el año pasado. A 76 dólares el barril, se acerca al nivel máximo registrado en 2018.
Se prevé que la subida de los precios del petróleo impulse al alza la inflación en todo el mundo. Además, el reciente repunte de los precios del petróleo continuará favoreciendo los flujos de entrada de capital en las compañías relacionadas con la energía y en el mercado de deuda estadounidense de alto rendimiento del sector de la energía.
Próximos datos económicos en Estados Unidos: las ventas minoristas
Se prevé un crecimiento elevado de las ventas minoristas en el mes de junio. La opinión de consenso apunta a un repunte del 0,4% intermensual.
Las cifras de ventas minoristas continúan estando muy por encima de la tendencia previa al COVID-19. Además, a medida que la economía vaya normalizándose y avanzando en su proceso de reapertura, es probable que el sector servicios acapare la recuperación del consumo.
Actualización de la estrategia del BCE
En el pasado, solía pensarse que el Banco Central Europeo tenía un sesgo ligeramente más proteccionista contra la inflación, en relación con otros bancos centrales. Su mandato de estabilidad de precios fue interpretado como una exigencia de que la inflación se mantuviera próxima, aunque inferior, al 2%. La revisión de la estrategia del BCE, la primera desde 2003, ha traído consigo una modesta actualización, destinada a aclarar sus objetivos.
A partir de ahora, el BCE tendrá un objetivo simétrico: la entidad considera «igualmente indeseables» las desviaciones positivas y negativas del objetivo del 2%. Asimismo, el BCE tolerará un periodo transitorio en el que la inflación se sitúe ligeramente por encima del objetivo en el caso de que un periodo en el que los tipos de interés se situaran próximos a cero se prolongara en el tiempo y amenazara la credibilidad del banco central para alcanzar su objetivo de inflación.
Este nuevo objetivo podría eliminar el sesgo proteccionista que pudiera haber contribuido a que el BCE no alcance su objetivo de inflación desde la crisis financiera de 2008. Christine Lagarde, presidenta de la entidad, confirmó que las herramientas no convencionales, como la expansión cuantitativa, continuarían formando parte del arsenal del BCE.
Este cambio representa un ajuste, más que una revisión, de la política monetaria del banco central. Por ejemplo, a diferencia de la Reserva Federal, el BCE no se plantea un objetivo de «inflación media», que permite a los precios subir con mayor rapidez para compensar la escasez pasada. La inclusión de la vivienda en su indicador de inflación se limita al coste de la vivienda ocupada por el propietario, que cambia muy poco de un año a otro, pero no incluye los precios reales de la vivienda.
Por último, pero no por ello menos importante, el «plan de acción climática» pretende garantizar que las empresas cuyos bonos compra el BCE actúen en consonancia con los objetivos de los acuerdos de París.
Nueva medida del banco central de China
Con el fin de contrarrestar la actual ralentización económica de China, el banco central del país ha elevado el coeficiente de reservas de capital para reforzar el apoyo a la economía real y a las micro, pequeñas y medianas empresas.
La noticia fue una sorpresa positiva para el mercado, dada la contracción del crédito y la desaceleración económica de los últimos tiempos debido al retraso del gasto fiscal y a las políticas restrictivas en el ámbito inmobiliario y de internet. La medida del Banco Popular de China tuvo carácter preventivo, y deja un margen de maniobra por si las circunstancias empeoraran.