A medida que van reabriendo las economías, la solidez de los datos económicos demuestra que la recuperación cíclica avanza a buen ritmo. Sin embargo, los indicios que apuntan a una mayor propagación de la variante delta del COVID-19 plantean ciertos interrogantes sobre las perspectivas.
COVID-19: la variante delta va en aumento
Los nuevos casos de COVID-19 se han estabilizado en torno a los 370.000 diarios, mientras que las tasas de infección en la India han conseguido reducirse a los 50.000 casos al día.
Sin embargo, en el Reino Unido las tasas de infección alcanzan los niveles más altos desde principios de febrero, y la detección de la variante delta plus es preocupante, ya que supone un riesgo de propagación de una variante resistente a la vacuna. Por otro lado, el ritmo de vacunación en el Reino Unido ha disminuido, y menos de las dos terceras partes de la población adulta han recibido la pauta completa.
En el resto de países, el aumento de casos ha hecho que algunos países se vean obligados a imponer nuevas restricciones; así, la semana pasada Sudáfrica y Malasia aprobaron nuevas restricciones en su actividad.
La mayor propagación de la variante delta amenaza con inquietar a los mercados. La cotización de las empresas europeas de viajes ha caído hoy un 1,2 %, lo que sitúa a la caída semanal cercana al 6 %.
Las valoraciones de los activos considerados refugio han aumentado esta semana. El rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años, que ha sido inferior al 1,6 % durante la mayor parte del mes de junio, ya que los mercados estaban esperando unas señales más claras por parte de las autoridades monetarias, ha caído 2 puntos básicos hasta situarse en 1,46%. El rendimiento del bono alemán equivalente cayó en la misma medida, hasta alcanzar el -0,19%.
Declaraciones diversas de la Reserva Federal
Fueron muchos los miembros de la Reserva Federal los que se pronunciaron la semana pasada, así que lo más probable es que las declaraciones vayan moderándose. Vimos un tono claramente diferenciado entre los miembros del comité que se mostraban más partidarios de ir reduciendo los estímulos monetarios, como Kaplan, Bullard y Rosengren, y el que mostraron tanto Williams como los miembros más centristas del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC), con un enfoque relativamente más continuista.
Kaplan, Bullard y Rosengren prevén un incremento de la inflación y prefieren que la reducción de los programas de compra comience más pronto que tarde. Por su parte, Williams, uno de los miembros más influyentes del FOMC, aparte del presidente Powell, Clarida y Brainard, optó por un enfoque relativamente más continuista, y afirmó que, aunque la reapertura de la economía está siendo más rápida y firme de lo esperado, ahora no es el momento de comenzar a normalizar las políticas.
En unas declaraciones realizadas el 29 de junio en Bloomberg TV, el gobernador de la Reserva Federal Christopher Waller señaló: «Nos encontramos en una fase diferente de política económica, por lo que resulta apropiado comenzar a pensar en retirar algunas medidas de estímulo».
La Reserva Federal ha comprado bonos por valor de 120.000 millones de dólares al mes desde el pasado mes de marzo, en el marco de su programa de estímulos monetarios, que ha elevado los precios de la deuda pública y ha reducido los rendimientos, lo que ha incrementado el atractivo de la inversión en renta variable y otros activos de riesgo.
Los mercados han adelantado sus expectativas de próximas subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, y ahora prevén que la entidad suba los tipos una vez en 2022 y dos veces en 2023.
Avanzamos hacia la reducción de los estímulos
A medida que nos vayamos acercando al momento en el que la Reserva Federal anuncie y posteriormente inicie la reducción de su programa de compra de activos, lo más probable es que los rendimientos reales estadounidenses aumenten y las tasas de inflación implícita caigan, aunque en menor medida.
No parece probable que dicha reducción vaya a provocar esta vez la misma reacción en los mercados que vimos en 2013; de hecho, podría ocurrir que los mercados no reaccionaran de forma excesiva. El resultado podría ser que el rendimiento de los títulos del Tesoro a 10 años subiera hasta finalizar el año en el 1,9%, y continuara subiendo hasta alcanzar el 2,2% a finales de 2022.
Dicha evolución supondría un aumento trimestral del rendimiento real (ajustado por inflación) de en torno a 20 puntos básicos en el tercer y cuarto trimestre del año, y de 10 puntos básicos en 2022, de forma que terminaría el próximo año en cero.
Próxima publicación de los datos de empleo del mes de junio
Esta semana (2 de julio) se publicará el último informe sobre los datos de empleo en Estados Unidos. Se prevé que las restricciones de la oferta continúen limitando el ritmo de contratación, y que las nóminas no agrícolas hayan aumentado en torno a 700.000 este mes, con respecto al aumento de 559.000 registrado el mes pasado. Estas cifras reducirían la tasa de desempleo en un 0,2%, hasta situarla en 5,6%, y aumentarían la tasa de ocupación de la población también en un 0,2%, situándola en un 58,2%.
El plan estadounidense de infraestructuras vuelve a ponerse en marcha
Tras el cambio de postura del presidente Biden, el plan de infraestructuras parece volver a ponerse en marcha.
Tras las críticas a Biden por parte de la oposición republicana por condicionar el acuerdo bipartidista de 1,2 billones de dólares a la aprobación de un proyecto de ley de reconciliación, el presidente se retractó de dicha condición, lo que favoreció que los republicanos volvieran a apoyar el proyecto inicial.
La revisión del gasto fiscal extraordinario, incluido el proyecto de ley de infraestructuras, lo sitúa ahora en 2, 5 billones de dólares, con una compensación parcial de impuestos por valor de 1 billón de dólares, durante los próximos ocho a diez años.
Mientras, en la eurozona…
Tras la mejora de los indicadores económicos nacionales registrada en el mes de junio, entre los que se incluyen el índice alemán de confianza empresarial (IFO) y el índice italiano de sentimiento económico, el indicador de confianza económica de la eurozona registró también una importante mejora.
El índice registró su nivel más alto desde el año 2000, superando así las previsiones de consenso. La rápida recuperación de la demanda, con la limitación de la oferta también en la eurozona a causa de la existencia de cuellos de botella, está generando crecientes presiones inflacionistas, que, en opinión de algunos, podrían ser persistentes y no transitorias.
Sin embargo, la inflación cayó en junio en la eurozona
Tal y como se esperaba, la inflación de la eurozona cayó al 1,9% en junio desde el 2% registrado en el mes de mayo. Los mercados no parecen dar demasiada importancia a esta caída, ya que los efectos de base adversos distorsionan en cierta medida el contexto.
Se prevé una próxima reaceleración de la inflación, con un aumento armonizado en toda la eurozona del índice de precios al consumo, de manera que supere el 3% hacia finales de año. Aunque las fuerzas transitorias seguirán actuando en los próximos meses, se prevé que con el tiempo se traduzcan en presiones más subyacentes, como el crecimiento salarial y el aumento de las expectativas de inflación a medio plazo.
El aumento de la inflación en Europa podrá provocar un aumento del rendimiento de la deuda y de la pendiente de la curva de tipos a principios de 2022. Tras registrar su nivel máximo a comienzos de año, la inflación debería entonces ralentizarse como consecuencia de factores estacionales. Dicha caída, junto a la desaceleración de los datos macroeconómicos, podría provocar que el rendimiento del bono alemán a diez años volviera a situarse en cero a finales de 2022.

En general, la costa parece despejada
Las perspectivas continúan siendo favorables para los activos de riesgo, que deberían seguir registrando buenos resultados en un entorno de reapertura de las economías, recuperación del crecimiento y orientación expansiva de las políticas monetarias.
En términos generales, los mercados de renta variable deberían poder hacer frente al aumento de los rendimientos de la renta fija, e incluso podrían sorprender al alza.
En los mercados de crédito, pensamos que las valoraciones se sitúan en niveles elevados, sobre todo en lo que respecta al crédito de grado de inversión. El aumento de los rendimientos hace que el crédito de grado de inversión resulte menos atractivo que la deuda pública. En un contexto así, la deuda de alto rendimiento podría resultar preferible, por su componente de rentas y su menor duración.