No parece muy probable que el renminbi digital vaya a poner en entredicho el dominio mundial del dólar estadounidense a corto plazo, ya que la divisa china presenta limitaciones de carácter estructural. Sin embargo, podría provocar cambios en los sectores tecnológico y financiero de China que podrían mejorar de forma indirecta la competitividad internacional de los bancos chinos y afectar al sistema financiero internacional, liderado actualmente por Estados Unidos.
Ante la amenaza potencial que representa el renminbi digital, Estados Unidos podría contraatacar desalentando o prohibiendo a las instituciones estadounidenses el uso del renminbi y sus instrumentos y sistemas relacionados. Sin embargo, las sanciones podrían ser contraproducentes para Estados Unidos, ya que incentivarían a otros países a buscar alternativas al dólar, incluido el renminbi, para reducir los riesgos que conlleva su exposición a la divisa estadounidense.
Anonimato controlado
En esta fase del desarrollo de las divisas digitales de los bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés), el renminbi digital chino presenta una característica única: el «anonimato controlado», frente al «anonimato irrastreable» de las criptodivisas del sector privado. El anonimato controlado funciona con un sistema de dos niveles:
- El Banco Popular de China emite y canjea renminbis digitales con ciertas instituciones, entre las que se incluyen los principales bancos y proveedores de servicios de pago electrónico. Estas instituciones tienen que depositar una cantidad equivalente de renminbis en el banco central por cada unidad de yuan digital que reciben.
- A su vez, emitirán y canjearán yuanes digitales con los ciudadanos (sus clientes), que tienen que mantener una cantidad equivalente de renminbis en las instituciones correspondientes por cada yuan digital que reciben. La condición de completo respaldo coincide con lo que ya hacen los clientes del servicio de pago electrónico a través de sus smartphones.
A diferencia de lo que ocurre con las divisas digitales de otros bancos centrales, los usuarios chinos de renminbis digitales no tienen una cuenta de renminbis digitales en el banco central, lo que evita que el Banco Popular de China tenga que gestionar operaciones de banca minorista, algo que está fuera de sus competencias.
Con este sistema, las instituciones autorizadas solo ven las transacciones digitales que gestionan, como ocurre, por ejemplo, cuando sus clientes depositan, retiran o transfieren fondos utilizando el renminbi digital. Esta es la parte de «anonimato». Sin embargo, el Banco Popular de China ve las transacciones que realizan todas las instituciones autorizadas y no comparte esta información con los ciudadanos. Por eso se habla de anonimato «controlado».
Un sistema de orientación nacional
Es probable que este sistema de doble nivel y el anonimato controlado se conviertan en las principales características del renminbi digital cuando la divisa se implante a escala nacional. La etapa actual de desarrollo está orientada al mercado nacional, y no hay intención de expandir su uso más allá de las fronteras chinas.
Lo más probable es que el gobierno introduzca el yuan digital de diferentes formas y en distintas fases. Ha comenzado pagando los sueldos y las pensiones de ciertos funcionarios en yuanes digitales. Comienza también a hablarse de la posibilidad de utilizar el renminbi digital para pagar las ayudas gubernamentales, como las transferencias a hogares de rentas bajas y las subvenciones a empresas, y también en el ámbito de la contratación pública. Pekín podría pedir a las empresas y a los ciudadanos que paguen los impuestos y las tasas gubernamentales en yuanes digitales.
Cabe señalar que la sustitución de las monedas y los billetes físicos por yuanes digitales podría ahorrar al Banco Popular de China miles de millones de renminbis en costes de impresión, así como en los gastos de circulación de la nueva moneda y de retirada de la antigua moneda dañada o deteriorada.
Una de las consecuencias de gran alcance del renminbi digital de la que no se ha hablado mucho es su potencial para cambiar las reglas del juego de los bancos y las grandes empresas tecnológicas chinas, así como de sus plataformas de comercio electrónico.
Bancos frente a plataformas de tecnofinanzas
El rápido ascenso de los gigantes digitales ha cambiado de forma considerable el comportamiento de los hogares y las empresas a la hora de realizar transacciones. Los consumidores pueden acceder a una amplia gama de productos a través de los supermercados financieros digitales, con una facilidad que no existe ni siquiera en muchas economías avanzadas. Los grupos de comercio electrónico pueden comercializar productos, e incluso conceder préstamos a millones de pequeñas empresas y hogares que no pueden obtenerlos de los bancos, con más eficacia que los grandes bancos.

Las grandes empresas tecnológicas pueden hacerlo porque tienen una mayor capacidad para detectar los cambios en los patrones de demanda y el comportamiento de las transacciones electrónicas. A diferencia de los bancos, estas empresas pueden acumular reseñas de productos y servicios, cambios en los gustos y preferencias, tasas de devolución de productos y otra información (de marketing).
Toda esta información (big data) permite a las grandes tecnológicas procesar las solicitudes de crédito, distribuir los préstamos y cobrar los reembolsos de forma más eficiente y barata que los bancos. De hecho, las plataformas de tecnofinanzas han podido construir ecosistemas que replican la mayoría de las funciones bancarias y ofrecen servicios novedosos a menor coste, con mayor accesibilidad y con mejor calidad de servicio.
Asimetría de la información frente a anonimato controlado
El problema de la asimetría de la información que hemos descrito preocupa a las autoridades chinas y extranjeras, ante la posibilidad de que las grandes tecnológicas puedan abusar de estas ventajas. Los bancos chinos ya se han negado a conceder préstamos al sector privado porque carecen de información sobre la solvencia de los particulares y las pequeñas y medianas empresas (pymes).
El renminbi digital puede ayudar a resolver este problema y a mejorar la eficiencia del sistema financiero. El Banco Popular de China podría utilizar datos agregados sobre el crecimiento de los ingresos, los cambios en los patrones de gasto y transacción y pago, etc., para valorar la solvencia de los distintos tipos de prestatarios, asignarles puntuaciones crediticias y compartirlas con los bancos con un coste bajo o incluso nulo, lo que reduciría significativamente la ventaja informativa de las plataformas de comercio electrónico y tecnofinanzas. Podría facilitar a los bancos la concesión de más préstamos a las pymes y al sector privado y contribuiría en gran medida a mejorar la asignación de capital en China y a reforzar la competitividad de sus bancos a escala internacional.