Mientras que la Reserva Federal recortó su tipo de interés oficial, el Banco Central Europeo mantuvo el suyo sin cambios. El jurado aún no se ha pronunciado sobre la trayectoria que seguirán los tipos de interés en 2026.
Tal y como se esperaba, la Reserva Federal, en su reunión del 9 de diciembre, recortó los tipos de interés por tercera vez este año, lo que llevó el rango objetivo del 3,75%-4,00% al 3,50%-3,75%, el mínimo en tres años.
La decisión no fue unánime. Como era previsible, Stephen Miran, gobernador de la entidad, conocido por su sesgo ultraexpansivo en materia de política monetaria, votó a favor de un recorte de 50 puntos básicos. Algo más sorprendente fue que el presidente de la Reserva Federal de Chicago, Austan Goolsbee, se uniera al de la Reserva Federal de Kansas City, Jeffrey Schmid, para votar a favor de mantener sin cambios los tipos de interés.
Con tres votos en contra de la decisión mayoritaria, el número de votos registrado desde el mes de julio en contra en la Reserva Federal iguala al registrado en las 47 reuniones anteriores.
Aunque la diversidad de opiniones en el seno del banco central resulta poco habitual en términos históricos, ello refleja un entorno en el que la capacidad de anticipación de los responsables de política económica es limitada, debido a la incertidumbre sobre los efectos que tendrán en la economía los aranceles a las importaciones de Estados Unidos, así como a la falta de datos fiables tras el reciente cierre del gobierno federal.
Prudencia en el tratamiento de los datos de empleo
Un informe combinado sobre empleo no agrícola de octubre y noviembre, publicado el 16 de diciembre, reveló que la tasa de desempleo en Estados Unidos había aumentado al 4,6% en noviembre, el nivel más alto desde septiembre de 2021, lo que sugiere cierto deterioro en el mercado laboral.
La economía creó 64.000 puestos de trabajo en noviembre, pero destruyó 105.000 en octubre. A primera vista, estos datos parecían reforzar los argumentos de la Reserva Federal para seguir recortando los tipos de interés en 2026. Sin embargo, su presidente, Jerome Powell, advirtió la semana pasada de que la entidad trataría el informe con cierta cautela, dada la posible distorsión de los datos causada por problemas técnicos.
Los datos no son tan malos, después de todo
Un análisis minucioso de los últimos datos de empleo sugiere que el aumento de la tasa de paro no debería preocupar en exceso.
Lo que ocurrió principalmente fue un aumento inesperado del número de personas que volvieron a quedarse en paro. El número de personas que se quedaron en paro por primera vez, y el de aquellos que perdieron su empleo y comenzaron a buscar trabajo, se mantuvo prácticamente sin cambios.
Si excluimos estas reincorporaciones, la tasa de desempleo se habría mantenido en noviembre en el 4,4%. Además, el aumento se observó íntegramente en el grupo de edad de 16 a 19 años, donde la tasa de desempleo subió del 13,2% en septiembre al 16,3% en noviembre, mientras que en el caso de los mayores de 20 años la tasa se mantuvo constante en el 4,1%.
Una posible explicación es que las tasas de respuesta que se registraron en la encuesta a los hogares realizada por la Oficina de Estadísticas del Mercado Laboral de Estados Unidos fueron inusualmente bajas (un 64%). Ello podría explicar el brusco aumento del desempleo entre los jóvenes de 16 a 19 años y la aceleración de la tasa de participación en la población activa, que pasó del 62,2% en julio al 62,5% en noviembre.
El informe sobre empleo no agrícola de diciembre, cuya publicación está prevista para el 9 de enero de 2026, podría mostrar un reajuste por el aumento puntual de la tasa de desempleo y dejar a la Reserva Federal con pocos motivos para recortar los tipos de interés en su reunión del 17-18 de enero.

Desaceleración del crecimiento del empleo en Estados Unidos
El aumento del empleo en noviembre con 64.000 nuevos puestos de trabajo respecto al mes anterior, tras registrar un descenso de 105.000 en octubre, sitúa la media trimestral de aumentos mensuales en 22.000, una cifra inferior a los 51.000 registrados en septiembre y muy inferior a los 126.000 registrados en abril.
Es probable que los datos negativos de octubre reflejen una caída de 162.000 puestos de trabajo públicos, debido al programa de jubilación diferida del Gobierno estadounidense, que provocó la baja de empleados en nómina.
El aumento del empleo continúa viéndose impulsado principalmente por el sector salud, al incrementarse en 64.000 empleos en noviembre, tras los 65.000 de octubre, y 770.000 desde el año pasado (más del 80% del total de empleos creados en términos interanuales).
¿Contracción de la mano de obra?
Ese informe recoge datos positivos sobre la inflación salarial. Los ingresos medios por hora aumentaron un 3,5% interanual en noviembre, respecto al 3,7% registrado en septiembre. Sin embargo, los cambios en materia de salarios son graduales y retrospectivos.
La gran incógnita es cómo terminará afectando al crecimiento salarial la escasez de mano de obra derivada de las restricciones a la inmigración.
En teoría, la contracción de la mano de obra debería aumentar la presión alcista sobre los salarios, especialmente si la demanda de trabajadores aumenta en 2026 debido a los estímulos fiscales derivados de la nueva ley fiscal, One Big Beautiful Bill.
El consumo se mantiene
La reducción en el ritmo de creación de empleo de la economía estadounidense no desanima a los consumidores. La tasa general de ventas minoristas de octubre se mantuvo sin cambios, pero los datos (ventas minoristas exclusión de automóviles, suministros de construcción y gasolineras) que se incorporan directamente al PIB se incrementaron un 0,8% intermensual, el mayor aumento desde junio, a pesar del cierre del gobierno.
Al parecer, los consumidores han mantenido la calma y han seguido gastando en octubre, aunque no se sabe si podrán mantener ese ritmo en noviembre y diciembre. No obstante, es probable que el consumo total de los hogares aumente en el cuarto trimestre y contribuya de manera significativa a los datos del PIB.
Perspectiva favorables de la Reserva Federal
En general, la Reserva Federal se mostró optimista sobre las perspectivas de la economía estadounidense tras la reunión celebrada los días 9 y 10 de diciembre.
Tal y como recoge el Resumen de Proyecciones Económicas de diciembre, la Reserva Federal prevé ahora que el PIB real crezca un 2,3% interanual en 2026, una tasa muy superior a la estimación del 1,8% de hace tres meses. Su presidente, Jerome Powell, declaró en la rueda de prensa que esta revisión al alza reflejaba la capacidad de resistencia del consumo privado y la solidez de la inversión empresarial, sustentada por el gasto relacionado con la inteligencia artificial.
Sin cambios en el BCE
El consejo de gobierno del Banco Central Europeo se reúne el 18 de diciembre, pero no se esperan cambios en la política monetaria, lo que mantendría el tipo de la facilidad de depósito en el 2,0%.
Isabel Schnabel, miembro del consejo del banco central, ha declarado recientemente que coincide con los agentes del mercado al creer que la próxima medida del BCE será subir los tipos de interés, aunque no ha dado ninguna indicación sobre cuándo se producirá.
Desde junio de 2025, el BCE viene recalcando que la entidad se encuentra en una «buena posición». Desde el punto de vista económico, no ha cambiado mucho desde la última reunión del 30 de octubre:
- El crecimiento de la eurozona en el tercer trimestre se revisó ligeramente al alza, pasando del 0,2% al 0,3% intertrimestral, superando las previsiones del BCE.
- El índice compuesto de gestión de compras de la eurozona cayó hasta los 51,9 puntos en diciembre respecto a los 52,8 de noviembre, su máximo en 30 meses.
- Sin embargo, las exportaciones han mostrado debilidad como consecuencia del aumento de los aranceles, la solidez del euro, la mayor competencia mundial y la situación política en Francia.
- El BCE cree que estos problemas desaparecerán en 2026, al tiempo que la estabilidad del mercado laboral, el auge del sector servicios y los estímulos fiscales de Alemania ofrecerán un nuevo impulso a la economía de la región.
- La tasa de inflación oscila en torno al 2%.
En nuestra opinión, el abaratamiento de la energía, la caída de los salarios, la revalorización del euro y el desvió de productos chinos de Estados Unidos a Europa debido a los aranceles estadounidenses a la importación presionarán a la baja la inflación y llevarán al BCE a recortar los tipos en 2026.
La semana pasada se conoció que el superávit comercial de China con el resto del mundo había superado por primera vez el billón de dólares, lo que no hizo sino aumentar el temor del mercado sobre las fuerzas desinflacionistas procedentes de China. Su superávit comercial con la Unión Europea casi se ha duplicado hasta alcanzar 300.000 millones de dólares en diez años.
En Pekín, la directora general del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, advirtió la semana pasada de la existencia de «desequilibrios» en la relación comercial con China, mientras que el presidente francés Emmanuel Macron afirmó que dichos desequilibrios eran «insostenibles».
El mayor aumento del superávit comercial de este año procedió del sector de automoción, donde el superávit de China aumentó en 22.000 millones de dólares en los primeros diez meses de 2025 con respecto al mismo periodo del año anterior, lo que sitúa el total en 66.000 millones de dólares. Los fabricantes de coches europeos, que emplean a un gran número de trabajadores en todo el continente, están teniendo problemas para competir con las importaciones procedentes de China.