El Senado estadounidense ha aprobado un proyecto de ley que cambia las reglas del juego, sentando las bases para gastar miles de millones de dólares en la lucha contra el cambio climático y devolviendo a EE. UU. el estatus de actor clave y creíble en los esfuerzos por mantener el calentamiento global bajo control, escriben Edward Lees y Ulrik Fugmann, del Grupo de Estrategias Medioambientales [1].
Con la Ley de reducción de la inflación (IRA), por valor de 430.000 millones de dólares, se pretende afrontar el cambio climático, así como reducir los precios de los medicamentos y aumentar los impuestos de las empresas. La votación en la Cámara de Representantes, bajo control de los demócratas, se considera un trámite antes de que el proyecto de ley pase al presidente Joe Biden para su firma esta semana.
El compromiso del Senado de la semana pasada sobre el paquete de medidas había sorprendido a los mercados. Las propuestas han sido consideradas «la acción climática más ambiciosa jamás adoptada por EE. UU.» (New York Times) e incluyen incentivos fiscales para potenciar las industrias eólica, solar, geotérmica y otras energías limpias durante la próxima década.
El proyecto de ley se denomina «Ley de reducción de la inflación de 2022», para diferenciarlo del ambicioso plan multimillonario Build Back Better (Reconstruir mejor) que los demócratas del Congreso trataron de aprobar a lo largo de casi todo el año pasado. El nombre incide en el efecto deflacionario que se espera que tenga la tecnología de las energías limpias a medio y largo plazo. [2]
Durante mucho tiempo consideramos, en contra de la opinión general, que, tras el fracaso del plan Build Back Better, EE. UU. aprobaría un importante proyecto de ley sobre el clima durante el verano.
Este punto de vista se basaba en nuestro diagnóstico de que las inversiones en energías limpias a la larga son deflacionarias. También ayudan a abordar el tema candente de la seguridad energética ante la guerra en Ucrania. Además, consideramos que la infraestructura energética de EE. UU. se encuentra en estado terrible [3] y necesita energía barata, más verde y fiable.
Que implica la IRA: Energía limpia
He aquí algunos ejemplos:
- Aumento del 90% en las instalaciones solares a gran escala
- Aumento del 60% en las instalaciones eólicas terrestres cada año hasta 2030
- Posible pago a partir de ahora a los principales productores de hidrógeno verde por producir hidrógeno limpio
- El vidrio electrocrómico tendría ahora el mismo precio que las ventanas tradicionales.
Que implica la IRA: Clima
Esta legislación supone un avance significativo por tres motivos:
- Impulsa la inversión en energías limpias en EE. UU. con 369.000 millones de dólares en incentivos y reduce sustancialmente el precio previsto a largo plazo de la electricidad en el país
- Vuelve a situar a EE. UU. en la primera línea de la negociación de acuerdos climáticos mundiales, lo que podría promover políticas más favorables
- Podría permitir a EE. UU. reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% con respecto a los niveles de 2005 de aquí al final de la década.
Que implica la IRA: Tecnología limpia
Parece que el proyecto de ley va a redefinir la inversión en el sector de las renovables en EE. UU. para el resto de la década.
En concreto, las políticas incluyen esfuerzos para:
- Reducir los costes energéticos de los consumidores
- Aumentar la seguridad energética y promover la fabricación nacional
- Impulsar la descarbonización
- Mejorar la justicia medioambiental
- Ayudar a los agricultores y a las zonas rurales.
Las políticas más destacadas son:
- Ampliación a largo plazo de las desgravaciones fiscales a la inversión y a los productos: Esto da visibilidad a las empresas de energías renovables que quieren invertir en este sector, lo que podría impulsar una fuerte inversión. Existe una desgravación fiscal de inversión potencial del 10% para proyectos que cumplan los requisitos de contenido nacional para los componentes y otro 10% para los sistemas instalados en comunidades con renta baja.
- Se restablecerán las desgravaciones fiscales de producción para la energía eólica, la nuclear, la biomasa, la hidráulica y, por primera vez desde 2006, la solar. Esto beneficia a los actuales fabricantes estadounidenses y esperamos ver una inversión significativa en la capacidad de EE. UU. en los próximos años.
- En el caso de la energía solar, la mayor duración de la desgravación fiscal no hará sino dar más visibilidad a los consumidores y a los instaladores que deseen crecer. Un estudio de Princeton prevé que el despliegue de la energía solar se multiplique por cinco a partir de 2020 con la Ley de reducción de la inflación.
- En cuanto a la energía eólica, se prevé un aumento de más del 60% en las instalaciones eólicas anuales durante los próximos ocho años.
- Por primera vez, hay desgravaciones fiscales para el hidrógeno con bajas emisiones de carbono. En nuestra opinión, se trata de una ley que cambiará las reglas del juego para los productores de hidrógeno verde líderes en el mercado de EE. UU.
- La inclusión del almacenamiento de energía en el proyecto de ley debería impulsar la adopción del almacenamiento residencial y producir un aumento significativo para la financiación de la energía solar residencial y las empresas solares. Creemos que se trata de un impulso importante para los fabricantes e instaladores de almacenamiento de energía.
Que implica la IRA: Vehículos eléctricos
Algunos detalles:
- Desgravaciones fiscales de 4.000 dólares para los vehículos eléctricos usados y de 7.500 dólares para los nuevos. Para cumplir los requisitos, los vehículos eléctricos deben haberse montado en Norteamérica. A partir de 2023, los vehículos con componentes de batería chinos no serían admisibles.
- Los minerales críticos deben proceder de EE. UU. o de un país que tenga un acuerdo de libre comercio con EE. UU.
- Solamente se aplicará a los coches de hasta 55.000 dólares, así como a los camiones, furgonetas y todoterrenos de hasta 80.000 dólares.
Esto tiene implicaciones importantes, sobre todo por lo que respecta a las materias primas, donde los fabricantes de minerales críticos y los fabricantes de vehículos eléctricos radicados en EE. UU. podrían ver una ventaja competitiva significativa.
Dado que los costes de funcionamiento de los motores de combustión interna son ahora más elevados debido al encarecimiento de la gasolina, la reducción del precio de los vehículos eléctricos solamente puede contribuir al crecimiento de la demanda.
Referencias
[1] Véase también Estrategias temáticas medioambientales – BNPP AM España inversor profesional (bnpparibas-am.es)
[2] Léase también «Inflación verde» – El nexo entre las políticas climáticas, el precio del petróleo y la inflación – BNPP AM España inversor profesional (bnpparibas-am.es)
[3] El avance de las energías limpias podría frustrarse sin una revisión de la infraestructura eléctrica, una labor que, según algunos expertos del sector, requiere más de 2 billones de dólares. La red se está deteriorando por el paso del tiempo y la falta de inversiones, lo que se pone de manifiesto en los fallos que se producen durante los fenómenos meteorológicos, cada vez más frecuentes y graves. Fuente: https://www.reuters.com/investigates/special-report/usa-renewables-electric-grid/
Aviso legal