La disrupción provocada por la inteligencia artificial está poniendo en peligro el entorno laboral y los modelos de negocio, lo que está generando inestabilidad en los mercados, ante la dificultad de asignar una valoración a las empresas que podrían verse afectadas por la nueva tecnología. Al mismo tiempo, se siguen gastando enormes cantidades de dinero en centros de datos y capacidad de computación. Todo ello ha añadido complejidad a la inversión en el sector: se está convirtiendo cada vez más en una tesis de renta fija, y no solo de renta variable, ya que se recurre con creciente frecuencia a los inversores de renta fija para financiar el auge de la inteligencia artificial.
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- Cuestiones macroeconómicas clave: es probable que los datos de empleo lleven a la Reserva Federal a mantener sin cambios los tipos de interés, pero el Banco de Inglaterra tendrá que recortar los tipos para impulsar el crecimiento.
- Cuestiones de mercado clave: la tecnología ya no es una apuesta tan segura; la inteligencia artificial está creando ganadores y perdedores.
Disrupción y… ¿destrucción?
La inteligencia artificial es una destrucción creativa hiperacelerada. Es una tecnología que está transformando de manera radical las empresas y las relaciones económicas. Es disruptiva y los mercados están sintiendo sus consecuencias en tiempo real. Al cierre de la jornada del 12 de febrero, el sector de software y servicios del índice S&P 500 acumulaba una caída del 19,7% desde principios de año y del 27% desde que el sector tecnológico en general alcanzara su nivel máximo el pasado 29 de octubre. En el mercado de renta fija, durante el mismo periodo, los diferenciales del subíndice tecnológico de deuda estadounidense de alto rendimiento han aumentado 135 puntos básicos. Algunos títulos concretos de renta fija y variable han sufrido pérdidas aún mayores. Sin embargo, en su presentación trimestral de resultados, los hiperescaladores (los gigantes de la computación en la nube) volvieron a aumentar su gasto de capital, mientras que los fabricantes de semiconductores han comunicado un enorme aumento de sus ingresos. Pese a las fluctuaciones que se han registrado en otros ámbitos, el segmento de semiconductores del S&P 500 ha subido un 4,5% este año.
Ajuste en el segmento del software
El segmento de «habilitadores» de inteligencia artificial constituye una temática de inversión muy potente. Los enormes compromisos de construcción de centros de datos, capacidades de computación en la nube y grandes modelos lingüísticos están generando unos ingresos masivos a las compañías que participan en la creación de la infraestructura. Goldman Sachs publica un índice de renta variable llamado AI Data Centers and Electrical Equipment, que lleva acumulada una subida del 26,7% este año y de más del 100% en comparación con el año pasado. No obstante, las empresas en riesgo de disrupción están inmersas en una situación de pánico existencial. Si los agentes de inteligencia artificial pueden realizar labores de marketing, contabilidad, servicios jurídicos y gestión de recursos humanos con mayor rapidez y a un coste menor que los proveedores actuales de software como servicio, los usuarios se beneficiarán de unos costes más bajos y de un aumento de la productividad, mientras que los proveedores sufrirán una reducción de sus ingresos. Este ha sido, sin duda, el tema que ha dominado los mercados en estas últimas semanas. La adopción de la inteligencia artificial va a aumentar los márgenes de algunas empresas, pero va a hundir los ingresos (y las cotizaciones) de otras.
No obstante, como siempre ocurre, la historia presenta ciertos matices. La adopción de la inteligencia artificial en las empresas sigue siendo relativamente reducida en el conjunto de la economía, y su crecimiento no ha sido tan rápido como muchos esperaban. Lleva mucho tiempo sustituir el software de una empresa cuando está integrado en su estructura corporativa; pensemos en la posibilidad de que las empresas dejen de utilizar Microsoft Office, por ejemplo. Los grandes proveedores de software pueden reaccionar a la competencia que supone la inteligencia artificial incorporando más servicios de inteligencia artificial de valor añadido en sus propias aplicaciones de software. El servicio al cliente y los modelos de negocio suelen basarse en marcos ya consolidados, y los agentes de inteligencia artificial no pueden llegar de repente y sustituir por completo la gestión actual del flujo de trabajo. Va a ser interesante. Pero las expectativas de crecimiento y las valoraciones de las compañías de software se han visto cuestionadas; y con razón. Esta tendencia aún tiene mucho recorrido por delante, y podría acabar debilitando la rentabilidad del mercado estadounidense de renta variable. En lo que llevamos de 2026, el índice estadounidense ha registrado un peor comportamiento relativo, mientras que los mercados asiáticos han registrado las mayores subidas de precios.
Aumento de la emisión de deuda en el sector tecnológico
La inteligencia artificial también provoca disrupción en otros ámbitos. Los hiperescaladores han aumentado su emisión de deuda corporativa para financiar sus planes de gasto de capital. Se está recaudando una gran cantidad de dinero. La semana pasada, se colocaron 25.000 y 20.000 millones de dólares en dos operaciones en el mercado de deuda corporativa estadounidense. Un hiperescalador acudió también a los mercados de renta fija en francos suizos y libras esterlinas. El sector tecnológico se está convirtiendo rápidamente en el origen de los mayores emisores de deuda corporativa. Se trata de emisores de calidad que necesitan financiación, y la demanda existe.
Los inversores en deuda corporativa están pasando de financiar compañías normalmente muy reguladas, como las entidades bancarias o las empresas de suministros públicos, a financiar compañías de crecimiento en una tecnología que aún es nueva y que podría no generar el nivel de ingresos necesario para respaldar los niveles actuales de gasto. No parece que probable que esto vaya a suponer un problema a corto plazo, ya que los emisores cuentan con balances sólidos y las operaciones recientes ofrecen nuevas oportunidades a los inversores de renta fija con un enfoque de generación de rentas. Para los inversores en libras esterlinas, que han sufrido una notable escasez de emisiones en los últimos años, la deuda con vencimiento a cien años emitida por Alphabet, que representa un 1% adicional de los activos de crédito de larga duración disponibles en el mercado, ha aportado un flujo de cupones que ha sido muy bien recibido por el mercado (6,125%).
En el mercado estadounidense, el diferencial del segmento de tecnología y electrónica del índice de renta fija ICE BofA sobre los títulos del Tesoro estadounidense ha aumentado hasta igualar el diferencial del mercado en general, tras haberse mantenido en niveles más reducidos en los últimos diez años. De momento, en los mercados de deuda corporativa en euros y libras esterlinas, los diferenciales del sector tecnológico siguen siendo inferiores a los del conjunto del mercado, aunque estos segmentos representan un porcentaje muy pequeño del mercado total. A medida que vayan creciendo, podrían atraer a un mayor número de inversores minoristas que persiguen la combinación de renta fija y variable en su exposición al sector económico de mayor dinamismo en la actualidad. La emisión de deuda corporativa de Alphabet en libras es un hito importante para ese mercado.
Disrupción del empleo
El empleo es otra de las áreas en las que la inteligencia artificial podría tener un efecto disruptivo. Si la nueva tecnología puede hacer todo más rápido que una persona y llevar a cabo tareas muy complejas para el cerebro humano, ¿por qué se va a contratar a una persona, y no a una máquina? Todavía resulta difícil evaluar cuál puede ser el alcance de todo lo que está ocurriendo hoy. Hay algunos datos anecdóticos sobre recién licenciados que tienen dificultades para encontrar trabajo, y existe el temor de que los últimos modelos de inteligencia artificial puedan hacer prescindibles ciertos empleos, como los de asistentes jurídicos o analistas financieros. En el ámbito de la gestión de activos, la mayor parte del trabajo de elaboración de informes sobre los resultados de una cartera, un servicio de extrema importancia para los clientes, podría realizarlo una máquina. Antes de la publicación de los datos de empleo estadounidense correspondientes el mes de enero, analicé la variación interanual del empleo en los distintos sectores económicos. Las mayores caídas se produjeron en áreas como ordenadores y productos eléctricos, diseño de sistemas informáticos, procesamiento de datos y servicios de apoyo a empresas. Es probable que la inteligencia artificial sea la responsable de algunas de estas pérdidas de puestos de trabajo; y los lectores tendrán también su propia opinión al respecto, que incluso podría basarse en su propia experiencia personal. Sin embargo, los servicios jurídicos y contables, segmentos que, en teoría, están más expuestos a la disrupción, estuvieron entre los que registraron un mayor aumento del empleo durante el año pasado.
La posición cíclica no apunta a un recorte de tipos a corto plazo en Estados Unidos
En conjunto, Estados Unidos ha registrado un débil crecimiento del empleo. Tanto las encuestas oficiales de empleo como las realizadas a las familia muestran un crecimiento plano en comparación con el año pasado. Sin embargo, los datos de empleo correspondientes al mes de enero fueron más favorables de lo esperado. El número de empleos no agrícolas se incrementó en 130.000, frente a una cifra revisada de 48.000 en diciembre y una expectativa de consenso de 65.000. La tasa de desempleo también cayó, del 4,4% al 4,3%. Los tres recortes de tipos de interés que realizó la Reserva Federal el año pasado se basaron en el hecho de que la política monetaria había demostrado ser excesivamente restrictiva y en una tasa de desempleo de tendencia alcista (del 4,0% en enero de 2025). Sin embargo, la tasa de desempleo de enero ha caído hasta situarse ligeramente por debajo de la estimación de tasa natural de desempleo (es decir, la tasa de desempleo compatible con una tasa estable de inflación). Existe la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga sin cambios los tipos de interés durante algún tiempo, lo que podría reanudar la tendencia alcista que mostraron los rendimientos de mercado entre octubre y diciembre del año pasado.
Esta situación contrasta con la del Reino Unido. La economía cerró 2025 con una ralentización del crecimiento. Desde entonces, ha aumentado la incertidumbre política. El Banco de Inglaterra ha insinuado claramente que podría recortar los tipos de interés en marzo. El crecimiento se ha ralentizado, el gobierno muestra debilidad y la inflación aún tiene que volver al objetivo. Esta combinación podría complicar el panorama para los inversores en el mercado de deuda pública británica, pese a su atractivo en términos de valor relativo y rendimiento real. El escenario optimista es que el gobierno sobreviva a las dificultades actuales, la inflación caiga al 3% en enero y el Banco de Inglaterra recorte los tipos al 3,5% en marzo. ¡Hasta podría dejar de llover!
Datos de rendimiento/fuente de los datos: LSEG Workspace DataStream, ICE Data Services, Bloomberg, BNP Paribas AM, a 12 de febrero de 2026, salvo indicación en contrario. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no constituyen indicación alguna de rentabilidades futuras.