El uso del renminbi como divisa para los intercambios comerciales ha aumentado considerablemente, como demuestran los anuncios que han realizado recientemente Brasil, Arabia Saudí, Francia y los países miembros de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN, por sus siglas en inglés)[1] en los que priorizan la divisa china en detrimento del dólar estadounidense o, al menos, indican una disposición a prescindir de este último como divisa por antonomasia para el comercio mundial.
El creciente uso del renminbi podría impulsar los esfuerzos de China por convertirlo en una divisa mundial. A medio plazo, sus «tácticas de reemplazo progresivo» para internacionalizarlo seguramente mermarán lentamente el lugar preponderante que ocupa el dólar, pero resulta poco probable que el renminbi sustituya completamente al billete verde.
Los países podrían comerciar cada vez más con China en renminbis, pero seguirán empleando el dólar en los intercambios comerciales con el resto del mundo (o con la mayoría de este). Una vez que el uso del renminbi pase a estar más generalizado, cabe la posibilidad de que un sistema de pagos paralelo al sistema basado en el dólar estadounidense gane masa crítica, lo que conllevaría el establecimiento de los marcos técnicos, normativos e institucionales necesarios para dar cabida a un renminbi más omnipresente con el tiempo.
¿Qué ha sucedido?
Además de las conversaciones que mantuvo China con Arabia Saudí a principios de año para que el comercio de petróleo se llevase a cabo en renminbis[2], podemos afirmar que otros acontecimientos recientes han impulsado el ritmo de la internacionalización del renminbi:
- 27 de marzo: la petrolera saudí Aramco construirá refinerías de petróleo con China por 83.700 millones de renminbis.
- 28 de marzo: China y Francia completaron en renminbis su primera operación de gas natural licuado (GNL), que implica 65.000 toneladas de GNL.
- 29 de marzo: Arabia Saudí se une a la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), el grupo regional de seguridad y comercio liderado por China, lo que permite mejorar las relaciones diplomáticas y realizar progresos en el diálogo sobre el comercio de petróleo en renminbis.
- 29 de marzo: China y Brasil alcanzan un acuerdo para prescindir del dólar estadounidense y emplear el renminbi en las operaciones transfronterizas.
- 30 de marzo: los líderes de la ASEAN valoraron reducir el uso del dólar estadounidense, el euro, la libra esterlina y el yen japonés en las operaciones financieras y optar por efectuar los pagos en divisa local.
- 31 de marzo: en el Foro de Boao, que se celebra en la provincia china de Hainan, Malasia volvió a poner sobre la mesa su propuesta para crear un «Fondo Monetario Asiático» de cara a reducir la dependencia del dólar estadounidense.
Diversificar más allá del dólar estadounidense
Estos acontecimientos muestran un interés por diversificar de cara a dejar atrás el riesgo del dólar, abandonar el sistema de pagos SWIFT (que está basado en el dólar) y buscar alternativas. Entre dichas alternativas, encontramos los siguientes sistemas:
- El Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros de Rusia (SPFS, por sus siglas en inglés) (2014)
- El Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS, por sFus siglas en inglés) (2015)
- La Iniciativa de Pagos Europea de la UE (EPI, por sus siglas en inglés) (2020)
- El proyecto de China denominado «Puente entre Monedas Digitales de Múltiples Bancos Centrales» (o Puente m-CBDC, si utilizamos las siglas en inglés) (2021), creado en colaboración con la Autoridad Monetaria de Hong Kong, el Banco de Tailandia y el Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos (CBUAE, por sus siglas en inglés). El proyecto cuenta con el respaldo del Centro de Innovación del Banco de Pagos Internacionales radicado en Hong Kong.
El incentivo para diversificar más allá del sistema basado en el dólar ha ido en aumento con el tiempo debido a las preocupaciones sobre el alcance mundial de las sanciones estadounidenses. Estados Unidos ha impuesto más de 10.000 sanciones unilaterales a entidades extranjeras en los últimos 20 años, y el gobierno de Biden ha intensificado los esfuerzos en este sentido (gráfico 1).
Podría argüirse que estas medidas han tenido como efecto una «desdolarización» del comercio y han llevado a China a tomar el relevo.
Tácticas de reemplazo progresivo
A escala individual, los últimos acontecimientos no hacen mella en la supremacía del dólar. Tomemos el caso del acuerdo entre China y Brasil, que despertó un gran interés en el resto del mundo, para reemplazar el dólar en la mayoría de sus intercambios comerciales bilaterales. El comercio entre China y Brasil asciende en total a alrededor de 150.000 millones de dólares al año. La inversión acumulada de China en Brasil desde la década de 1990 representa en torno a 100.000 millones de dólares.
Veamos ahora el caso del sistema SWIFT. Este procesa mensajes de pago a escala mundial por valor de aproximadamente 150 billones de dólares al año o 12,5 billones de dólares al mes. Si todos los intercambios comerciales e inversiones entre China y Brasil se realizasen en renminbis, ello restaría 250.000 millones de dólares al sistema SWIFT en concepto de pagos, lo que equivale a tan solo un 0,17% de su total anual.
Sin embargo, China está empleando «técnicas de reemplazo progresivo» con vistas a alentar a los países a utilizar el renminbi para realizar pagos transfronterizos. El gigante asiático ya comercia con Rusia en renminbis (gracias a las sanciones occidentales a Rusia), divisa que también emplea con países como Indonesia, Irán y Venezuela para el comercio de petróleo.
Los mayores exportadores e importadores de materias primas del mundo (China, Rusia y Brasil) están actualmente trabajando juntos para utilizar el renminbi como divisa para los pagos transfronterizos. Su cooperación podría llevar a otros países a efectuar sus pagos en renminbis con el tiempo y, en conjunto, este grupo podría impulsar el uso del renminbi a expensas del dólar. Tengamos en cuenta lo siguiente:
Algunas de las grandes petroleras estimaron que la sustitución del dólar por el renminbi en el ámbito del comercio de petróleo (si, por ejemplo, Arabia Saudí aceptase la propuesta de China) afectaría inicialmente a un volumen de operaciones de aproximadamente 800.000 millones de dólares al mes[3], es decir, el equivalente a 9,6 billones de dólares al año.
El comercio entre China y Rusia asciende en total a 190.000 millones de dólares al año y se orienta al alza.
Si sumamos estos importes al comercio y a las inversiones entre China y Brasil, obtenemos un total de alrededor de 10 billones de dólares (250.000 millones de dólares + 9,6 billones de dólares + 190.000 millones de dólares), lo que equivale al 6,7% de los procesamientos de pagos anuales que lleva a cabo el sistema SWIFT.
Los datos de SWIFT muestran que el renminbi fue la quinta divisa de pagos más utilizada en todo el mundo y representó un 2,19% del total en febrero de 2023 (últimos datos disponibles en el momento de redactar estas líneas; gráfico 2).
En vista de que el sistema SWIFT procesa cada mes mensajes de pago por valor de alrededor de 12,5 billones de dólares, el 2,19% correspondiente al renminbi representó en torno a 0,27 billones de dólares al mes. Si a este importe le sumamos la cantidad mensual estimada de 0,83 billones de dólares (que obtenemos dividiendo por 12 los 10 billones de dólares procedentes de Brasil, Rusia y el comercio de petróleo) que podría liquidarse en renminbis, la cuota mensual de pagos mundiales de la divisa china ascendería a un 8,8% en el sistema SWIFT.
En consecuencia, el renminbi sustituiría a la libra esterlina como la tercera divisa mundial más utilizada.
Perspectivas a corto, medio y largo plazo
Por ahora, el carácter no convertible de la cuenta de capital de China constituye el mayor obstáculo para que el renminbi se convierta en una divisa mundial. Para que el mundo acepte el renminbi como divisa de reserva mundial, resulta esencial que China refuerce su credibilidad ante el mundo y se gane la confianza del resto de países. Este proceso seguramente llevará un largo tiempo.
Sin embargo, sus tácticas podrían reducir aún más la menguante cuota del dólar en las reservas mundiales e impulsar la cuota del renminbi en los próximos años (gráfico 3).
El éxito de las políticas económicas y de reforma del gigante asiático podría dar lugar a que el renminbi duplique su cuota en las reservas mundiales desde el 2,7% que presenta en la actualidad y se convierta así en la tercera divisa de reserva más importante del mundo, por delante de la libra y el yen (gráfico 4).
A medio plazo, los países podrían buscar equilibrar sus intereses entre China y Estados Unidos optando por comerciar con China en renminbis a través del sistema CIPS y con el resto del mundo mediante SWIFT.
A largo plazo, un sistema comercial y financiero paralelo al sistema basado en el dólar estadounidense podría cobrar forma y ganar masa crítica.
Podríamos concluir afirmando que uno puede huir, pero no esconderse, ni siquiera del renminbi chino.
[1]Asociación de Naciones de Asia Sudoriental: Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Brunei Darussalam, Vietnam, Lao PDR, Myanmar, Camboya
[2] Véase «Chi on China: The Renminbi’s Creeping Internationalisation (II): The Petro-Yuan and the Role of Gold”, 4 de enero de 2023 (enlace).
[3] Véase referencia en nota 1.
Aviso legal



