La internacionalización del renminbi: el petroyuán y el papel del oro

Si Arabia Saudí decide vender su petróleo a China en yuanes en lugar de en dólares estadounidenses, daría un nuevo impulso al mercado de «petroyuanes» que ya han puesto en marcha China y Rusia. El aumento de los países que decidan negociar con China el petróleo y otros productos en yuanes podría contribuir a que la divisa china alcance con el tiempo un importante volumen a escala internacional.    

Sin embargo, el oro es un factor fundamental en el desarrollo del sistema de petroyuanes. Un petroyuán respaldado por oro no requiere la plena convertibilidad del renminbi, lo que permite a China mantener el control de su cuenta de capital e impulsar al mismo tiempo la internacionalización del renminbi.

Este sistema permitiría a la divisa convertirse en una clase de activo independiente y desarrollar la internacionalización del renminbi y los propios mercados de capitales del país. Con el tiempo, también podría llegar a desestabilizar el sistema internacional de pagos SWIFT (Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales), dominado hasta ahora por el dólar estadounidense.

El impulso del petroyuán

El pasado mes de diciembre, el presidente Xi Jinping visitó Arabia Saudí durante la primera Cumbre China-Estados árabes y la Cumbre China-Consejo de Cooperación del Golfo. China es el mayor consumidor de energía del mundo, mientras que Arabia Saudí es el segundo productor de petróleo del mundo y el principal exportador[1]. La visita de Estado impulsó la iniciativa puesta en marcha por China en 2018 destinada a ir sustituyendo el comercio de petróleo en dólares por yuanes.

Tras las sanciones impuestas como consecuencia de la guerra de Ucrania, propuestas por Estados Unidos, Rusia ha tratado de aumentar el uso del renminbi, impulsando la divisa china y el ya floreciente comercio entre ambos países. Rusia adoptó el sistema chino de pagos CIPS (Sistema de Pagos Interbancarios y Fronterizos) para el comercio de petróleo, en detrimento del sistema SWIFT.

Si Arabia Saudí y Rusia deciden intensificar su colaboración con China, las operaciones de petróleo en renminbis procesadas a través del sistema CIPS podrían aumentar enormemente. Gazprom Neft, el cuarto mayor productor de petróleo de Rusia, lleva desde el año 2015 liquidando en yuanes todas sus ventas de crudo con China (una tercera parte de sus ventas totales). Otros países como Irán, Venezuela e Indonesia también están utilizando la divisa china en sus relaciones de comercio de petróleo con China.

El volumen de negocio y el alcance del uso del renminbi para los pagos internacionales podrían aumentar a medida que más países decidan reducir su exposición al riesgo del dólar. Este sería un gran reto para el sistema financiero internacional, basado en el dólar estadounidense, ya que la categoría de divisa de reserva mundial que tiene el dólar se basa en gran medida en su importancia en los mercados de la energía y las materias primas[2].

La creciente importancia del renminbi

En un primer momento, algunos agentes del mercado calcularon que el cambio del dólar al renminbi en la comercialización de petróleo podría hacer que el dólar perdiera operaciones por valor de entre 600.000 millones y 1 billón de dólares al mes[3].

Según los datos de SWIFT, en noviembre de 2022 el renminbi fue la quinta divisa más utilizada en los pagos internacionales, con un 2,37% del total (últimos datos disponibles). Dicho porcentaje es superior al 2% registrado hace dos años, aunque sigue siendo muy inferior al porcentaje de pagos en dólares y en euros (véase gráfico 2).

A través del sistema SWIFT se transmiten mensualmente mensajes de pago por valor de unos 100 billones de dólares, por lo que el 2,37% del renminbi supondría en torno a los 2,37 billones de dólares. Si añadimos los importes de entre 600.000 millones y un billón de dólares del comercio de petróleo que podrían liquidarse en renminbi, la participación del yuan en los pagos internacionales ascendería el 3% o más en el sistema SWIFT, lo que situaría el renminbi por delante del yen japonés como la cuarta divisa más utilizada.

El papel del oro

Es evidente que el petroyuán no desplazará al petrodólar y al sistema de pagos basado en dólares a corto plazo. Sin embargo, la estrategia china de respaldar con oro las transacciones de petróleo es fundamental para consolidar el sistema del petroyuán. La posibilidad de que el renminbi sea convertible en oro de manera efectiva hace que la divisa pase a ser un activo para los inversores extranjeros, lo que impulsaría su confianza en la divisa china, así como la demanda. 

Si la estrategia consigue que Arabia Saudí y Rusia se sumen a la iniciativa del petroyuán, otros países podrían seguir su ejemplo. Todo ello podría tener importantes consecuencias geopolíticas y económicas, ya que cambiaría la dinámica del comercio de petróleo y podría inclinar la balanza geopolítica hacia China. Con el uso del renminbi y el sistema CIPS, los países podrían eludir las sanciones económicas impuestas con arreglo al sistema basado en el dólar estadounidense, lo que debilitaría la capacidad de influencia de Estados Unidos en el comercio internacional y los flujos de dólares.

El renminbi como clase de activo 

China está construyendo la infraestructura necesaria para la internacionalización del renminbi. El sistema del petroyuán permitiría a Pekín acelerar el proceso conservando el pleno control de su cuenta de capital.

El crecimiento de la red del petroyuán también permitiría a China acumular más oro destinado a respaldar la divisa.

Sin embargo, con el tiempo, China tendrá que crear más activos de inversión denominados en yuanes, aparte del oro, para incentivar el uso de su divisa. Para lograr un aumento de la demanda no comercial del renminbi el país tendrá que desarrollar sus mercados de capitales, incluidos los instrumentos de cobertura del renminbi, con el fin de dar cabida a los grandes flujos de fondos extranjeros.

Referencias

[1] China es el mayor socio comercial de Arabia Saudí; el valor de sus relaciones comerciales bilaterales fue de 87.300 millones de dólares en 2021. Las exportaciones chinas a Arabia Saudí alcanzaron los 30.300 millones de dólares, mientras que las importaciones chinas desde el país árabe sumaron un total de 57.000 millones. Arabia Saudí es también el principal proveedor de petróleo de China, con un 18% de las compras totales de crudo. Según datos de las aduanas chinas, en los primeros diez meses de 2022 las importaciones alcanzaron un total de 55.500 millones de dólares. Fuente: Reuters

[2] Véase «Chi on China: The Renminbi’s Creeping Internationalisation: The Boiling Frog Fable», 13 de abril de 2022 (aquí)  

[3] Véase «The Petro-yuan: A Momentous Game Changer for the Global Energy Markets, the Global Economy and Sanctions», M. G. Salameh, Asociación Internacional de Economía Energética, Foro de Energía, tercer trimestre de 2018, págs. 29-33

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