¿Ha terminado la guerra de Irán? La respuesta, al menos en lo que respecta a los mercados, depende del índice que se analice. A juzgar por el nivel de los índices de renta variable y los diferenciales de crédito, la respuesta parece ser claramente «sí».
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Al cierre de la jornada del jueves 16 de abril, el índice MSCI All Country World se situaba un 1% por encima del nivel que registraba el 27 de febrero, el día anterior al inicio del conflicto. Los diferenciales de la mayoría de los índices estadounidenses y europeos de crédito de grado de inversión y de alto rendimiento se sitúan por debajo de los niveles previos a la guerra (la única excepción es el índice de deuda paneuropea de alto rendimiento). El índice del dólar, que mide la evolución de la divisa estadounidense frente a una cesta de divisas, señala que el dólar apenas se ha revalorizado un 0,6% con respecto al inicio de la guerra, tras haber llegado a marcar un máximo del 3%.
Sin embargo, en sentido contrario apuntan los precios del petróleo, con el Brent en 99 dólares el barril (28 dólares por encima del nivel de finales de febrero), y los rendimientos de la deuda pública, que aún no han vuelto a los niveles previos al conflicto: el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense y del bono alemán a diez años se sitúan 35 puntos básicos por encima.
La visión de nuestro equipo multiactivos se ajusta a la de los mercados de renta variable: mantenemos una exposición sobreponderada al riesgo. Pensamos que los inversores que aún no hayan deshecho sus posiciones de aversión al riesgo podrían tener la oportunidad de hacerlo a un precio más favorable, ya que no parece probable que la situación en Oriente Próximo vaya a evolucionar sin contratiempos. No podemos excluir la posibilidad de que las negociaciones fracasen y las hostilidades se reanuden.
Convergencia en el segmento de valor
La corrección que registraron los mercados de renta variable el pasado 30 de marzo podría haber marcado el nivel más bajo de estos mercados desde el inicio del conflicto. Desde entonces, los índices de «valor», (Russell 1000 Value, MSCI Europe y MSCI Japan, así como la renta variable emergente excluido el sector tecnológico) han registrado unos resultados similares, con rentabilidades que se han situado entre el 6,7% y el 7,2% en las dos últimas semanas. Este rango tan acotado de rentabilidad que han registrado los distintos índices no resulta sorprendente, ya que así había ocurrido también en el pasado.
Por el contrario, el patrón de rentabilidad de las compañías de hardware de Estados Unidos y de mercados emergentes ha cambiado de forma radical. Durante la temporada de presentación de los datos de beneficios correspondientes al primer trimestre, varias empresas tecnológicas anunciaron su intención de aumentar de manera significativa sus gastos de capital, lo que se tradujo en un repunte de la cotización de las compañías de semiconductores y hardware tecnológico de los mercados emergentes, que son las principales beneficiarias de este aumento del gasto.
Las compañías estadounidenses de hardware no se beneficiaron de ello. Además, la aparición de nuevas herramientas de inteligencia artificial avivó la preocupación de los inversores por las perspectivas de las empresas de software, y tanto las estadounidenses como las de mercados emergentes cayeron en consecuencia. No obstante, todos los índices han repuntado en las últimas semanas.

Si la guerra continúa perdiendo importancia como factor determinante de la evolución de los mercados, podrían comenzar a cobrar fuerza los datos de beneficios empresariales correspondientes al segundo trimestre. No debemos olvidar que otra de las razones que explican la desfavorable evolución que registraron en el último trimestre las tecnológicas estadounidenses fueron los decepcionantes resultados que finalmente obtuvieron en comparación con unas expectativas demasiado elevadas.
Podría decirse que las expectativas para este trimestre son aún más altas, al menos en lo que respecta a las empresas de hardware de mercados emergentes, gracias al aumento del gasto de capital: se prevé que las cifras de beneficios se dupliquen con respecto al mismo trimestre del año anterior. En el caso del índice Nasdaq 100, la subida prevista es de «solo» el 23%. Aún está por ver cuál puede ser el grado de tolerancia de los inversores si el crecimiento no llega a cumplir las expectativas, en un contexto en el que los resultados podrían seguir siendo muy sólidos.
Fuente de los datos: FactSet, BNP Paribas Asset Management, a 16 de abril de 2026. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no constituyen indicación alguna de rentabilidades futuras.