La solidez del crecimiento y la persistencia de la inflación han presionado a los bancos centrales para prolongar sus ciclos de subidas de tipos de interés. Tras «saltarse» una subida de tipos en febrero y marzo, el Banco de la Reserva de Australia ha sorprendido a los mercados por segunda vez con una subida adicional del 0,25%, lo que sitúa los tipos oficiales en el 4,10%.
A continuación, el Banco de Canadá, que en enero había anunciado el fin de su ciclo de subidas de tipos, dio marcha atrás y subió los tipos al 4,75%, afirmando que el endurecimiento de la política monetaria era necesario para reducir la inflación.
Si nos dejamos guiar por el último resumen de proyecciones económicas del Comité Federal de Mercado Abierto, la Reserva Federal parece ahora apuntar a dos nuevas subidas de tipos este año.
Por último, en la eurozona, ante las expectativas de una mayor persistencia de las presiones alcistas sobre la inflación derivadas del fuerte crecimiento salarial, el Banco Central Europeo ha subido recientemente su tipo de interés de referencia al 3,50% y ha declarado que era «muy probable» que en julio se produjera una nueva subida del 0,25%.
Las presiones inflacionistas están mostrando un carácter persistente en muchas economías, lo que está obligando a los bancos centrales a llevar su política monetaria hacia territorio restrictivo. La inflación no está disminuyendo lo suficientemente rápido, y los mercados están abandonando la esperanza de recortes de tipos en 2023.
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