Cuando muchos bancos centrales de todo el mundo están endureciendo su política monetaria para luchar contra el aumento de los precios, el papel de China en la inflación mundial ha suscitado la atención de los mercados. Un análisis más detallado señala que China está absorbiendo la inflación mundial y, en algunos aspectos, ejerce incluso un impacto deflacionista.
Para aquellos que piensan que China contribuye al incremento de la inflación mundial, la inflación nacional china debe ser superior a la de otros países y transmitirse a través del aumento de los precios de las exportaciones, algo que también podría verse agravado por la revalorización del tipo de cambio del renminbi. En tales circunstancias, la inflación de los precios de las exportaciones chinas se convertiría en la inflación de los precios de las importaciones de sus socios comerciales.
La medida en la que la inflación de los precios de las exportaciones chinas se transmita a la de los precios de los países importadores depende de la elasticidad de la demanda. Cuanto más elástica sea la demanda de exportaciones chinas, menor será la transmisión, y viceversa.
Efecto deflacionista inherente
En comparación con el aumento de la inflación que se está registrando en Estados Unidos y Europa, la inflación de los precios al consumo (IPC) que vemos en China, inferior al 3%, resulta bastante moderada en el ciclo actual.
De hecho, la economía china presenta un efecto deflacionista inherente como consecuencia de los problemas relacionados con la capacidad excedente y la mala asignación de los recursos, así como por el flujo de reformas estructurales diseñadas para solucionar dichos problemas1. Así, tanto desde un punto de vista cíclico como desde una perspectiva a largo plazo, no parece probable que China vaya a exportar inflación al resto del mundo.
Además, desde finales de 2021, que fue cuando comenzó a subir la inflación en los países desarrollados, el tipo de cambio real (ajustado por inflación) del renminbi no solo no se ha revalorizado, sino que se ha depreciado un 1,4%, por lo que no ha contribuido a la inflación de los precios de las exportaciones chinas.
Si consideramos un periodo más largo, sí que vemos una revalorización del tipo de cambio real de la divisa china, pero su impacto en términos de aumento de los precios de las exportaciones ha sido limitado. La prueba la encontramos en el deterioro de los términos de intercambio de China, que representan la relación entre los precios de exportación y los de importación.
Varios catalizadores de inflación
Los términos de intercambio de China llevan varios años en proceso de deterioro, algo que se ha agudizado especialmente desde la crisis del COVID-19. Ello indica que el aumento de los precios de exportación ha sido inferior al de los precios de importación.
Además, y en términos generales, los precios de las importaciones estadounidenses procedentes de China han aumentado con menor rapidez que los precios medios de las importaciones internacionales (gráfico 2).
El ritmo moderado de aumento de los precios de las exportaciones chinas es contrario a la opinión de que China está exportando inflación. Es cierto que China ha agravado las presiones inflacionistas globales como consecuencia de la interrupción de las cadenas de suministro que ha tenido lugar desde finales de 2019 a causa de la pandemia, ya que el país ha parado la producción de forma periódica.
Sin embargo, estas medidas no han sido las únicas que han provocado los problemas de suministro. La guerra entre Rusia y Ucrania también ha provocado fuertes presiones inflacionistas en los mercados desarrollados, especialmente en Europa.
Podría decirse que, a pesar de las continuas interrupciones de producción que se pusieron en marcha en el país como consecuencia de su política de cero tolerancia al covid, el papel de China como «fábrica del mundo» durante la pandemia contribuyó a estabilizar la inflación mundial, gracias al protagonismo de su comercio de producto manufacturado.
China importa materias primas, cuyos precios se han disparado, las procesa y exporta los productos acabados con un aumento de los precios de exportación menor que el de sus importaciones (de ahí el deterioro de los términos de intercambio).
En este sentido, China está absorbiendo la inflación mundial, y no contribuyendo a ella.
Poca repercusión
La reducida inflación de los precios de exportación de China tiene una escasa repercusión en los precios de los países importadores, lo que, tal y como se ha demostrado, se debe a la elasticidad de la demanda mundial de importaciones, incluida la demanda de productos manufacturados chinos2. Cuando los precios de las importaciones suben un 1%, la demanda cae más del 1%. Ante este desequilibrio, los países importadores tienen más dificultades para repercutir los aumentos de precios procedentes del país exportador en sus propios sistemas.
Un coeficiente de elasticidad inferior a 1 significa que la demanda es inelástica, mientras que si dicho coeficiente es superior a 1 se entiende que la demanda es elástica. Según nuestro análisis, la elasticidad de los precios de importación de la demanda estadounidense de exportaciones chinas presenta un coeficiente superior a 3.
China no exporta inflación
China es la mayor nación comercial del mundo, conocida como la «fábrica del mundo», y el efecto deflacionista inherente a su economía ha funcionado como un factor estabilizador de la inflación mundial desde su adhesión a la Organización Mundial del Comercio.
A pesar de la interrupción periódica de las cadenas globales de suministro desde que comenzó la pandemia, China no está exportando inflación al resto del mundo.
La tasa de inflación del país es inferior al 3%, menos de la tercera parte de la que están registrando las principales economías desarrolladas en este ciclo. Gracias a su cuenta de capital relativamente cerrada, este diferencial de inflación permite a China alejarse del proceso de endurecimiento de la política monetaria que están aplicando los bancos centrales de los países desarrollados.
Esta divergencia también podría provocar una mayor presión a la baja a corto plazo para el tipo de cambio USD/RMB. Desde esta perspectiva, China está teniendo un impacto deflacionista, no inflacionista, en la economía mundial.
Referencias
[1] «Chi Time: China’s Deflation Scare Revisited», 22 de enero de 2014, y «Chi Time: How Worried Should We Be About China’s Rising Core Inflation?», 19 de diciembre de 2017, disponible a petición del interesado.
2 Por ejemplo, «Import Demand Elasticities Revisited», Mahdi Ghodsi, Julia Grubler, Robert Stehrer, Instituto de Viena de Estudios Económicos Internacionales, documento de trabajo 132, noviembre de 2016, y «How Elastic is China’s Export When Facing Exchange Rate Changes», Leiming Hong, Universidad de Oslo, mayo de 2012.
Aviso legal

