Claves del mercado: Space oddity

El actual acuerdo de paz puede ser frágil, pero los mercados necesitan que sea auténtico. Si se moderan los riesgos de inflación y de tipos de interés, la rentabilidad de los bonos podría mantenerse en niveles elevados y la renta variable podría seguir beneficiándose del optimismo inversor en torno a los beneficios empresariales.

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Los fundamentales parecen favorables, pero, como siempre ocurre, hay factores de riesgo. La segunda mitad de 2026 podría seguir siendo bastante complicada.  

  • Cuestiones macroeconómicas clave: la reducción de los costes energéticos mejora las perspectivas macroeconómicas

  • Cuestiones de mercado clave: hay bastante posibilidades de que disminuya la volatilidad de los bonos    

Renta fija y renta variable, Marte y Venus

Durante los últimos tres meses, los mercados de renta fija se han centrado en las consecuencias negativas que podría traer consigo el conflicto en Oriente Próximo. El aumento de los precios de la energía amenazó con impulsar al alza las tasas de inflación y con alejarlas aún más de los objetivos fijados por los bancos centrales.

Los propios bancos adoptaron una orientación más restrictiva en su política monetaria. Así, el Banco Central Europeo subió los tipos de interés el pasado 11 de junio, y más recientemente, la Reserva Federal se mostró partidaria de anunciar al menos una subida de tipos antes de final de año. Además, preocupa la posibilidad de que el impacto que pueda tener el conflicto sobre el crecimiento y el nivel de rentas exija una respuesta fiscal por parte de los gobiernos, lo que deterioraría aún más la dinámica de la deuda.

Por su parte, los mercados de renta variable no han prestado una excesiva atención al conflicto. Aparte de la caída inicial que se produjo a finales de febrero, los mercados han registrado una rentabilidad espectacular, que ha venido principalmente impulsada por el auge de la inteligencia artificial.

El índice Nasdaq ha acumulado una subida del 22% desde finales de marzo, y los mercados de Corea y Taiwán han subido un 73% y un 44% respectivamente.

El enorme entusiasmo de los inversores en torno a la inteligencia artificial parece no tener fin, impulsado por el gasto de capital de las compañías tecnológicas. Pero este gasto de capital necesita financiación, y los mercados parecen contar tanto con la capacidad como con la disposición necesarias para aportarla.

Nvidia ha recurrido esta semana a los mercados de deuda para obtener más de 20.000 millones de dólares. La salida a bolsa de SpaceX representa el ejemplo más claro de este clima de mercado: los inversores aportaron 75.000 millones de dólares, y la capitalización de mercado de la compañía alcanzó casi los 3 billones de dólares en los primeros días de cotización.

Los inversores parecen dar crédito a la idea de que la construcción de centros de datos en el espacio podría mejorar radicalmente la economía de la inteligencia artificial. ¡Hasta el difunto David Bowie podría haber escrito una canción sobre ello!

Alivio de las tensiones

Las tensiones geopolíticas se han atenuado. Estados Unidos e Irán han firmado un acuerdo y los precios del petróleo han caído más del 30% desde el máximo que alcanzaron a principios de abril. La normalización de los costes de la energía en los próximos meses mejorará la confianza de consumidores y empresas, y también reducirá la necesidad de nuevas subidas de tipos de interés por parte de los bancos centrales.

Pese a formar parte de los mercados de renta fija, el segmento del crédito no ha prestado excesiva atención al contexto geopolítico. Los mercados han financiado un enorme volumen de emisiones de compañías tecnológicas, y los diferenciales de crédito han vuelto a los niveles en los que se encontraban antes de que se intensificara la última ronda de tensiones en el Golfo.

Por ejemplo, el diferencial de un índice representativo de deuda estadounidense de grado de inversión se situaba en 80 puntos básicos a principios de año; tras haber marcado un nivel máximo de 94 puntos a mediados de marzo, en la actualidad se sitúa en torno a los 75.

Esa ampliación y posterior reversión de los diferenciales se tradujo en un rendimiento inferior del crédito frente a la deuda pública en febrero y marzo, seguido de unos resultados claramente superiores en abril y mayo (y también en lo que va de junio). Los mercados de renta variable han marcado nuevos máximos y los diferenciales de crédito se han reducido, lo que pone de manifiesto la confianza de los inversores en las perspectivas empresariales.

Entorno macroeconómico favorable

¿Y por qué no? La expectativa de consenso para los beneficios por acción a 12 meses del índice MSCI World ha aumentado un 20% en 2026. En el caso del índice Nasdaq Composite, con un fuerte peso tecnológico, la cifra es del 21,4%.

Los datos económicos han sido más favorables de lo esperado. Estados Unidos ha generado más de medio millón de empleos este año, tras un periodo de escaso dinamismo en 2025, cuando la creación neta de empleo en el conjunto del año fue de solo 113.000 puestos de trabajo. 

Los datos procedentes de los índices de gestión de compras, que miden periódicamente el pulso de la actividad en los sectores manufacturero y de servicios, muestran que, desde el mes de enero, el componente manufacturero del índice estadounidense se sitúa por encima de los 50 puntos, lo que indica crecimiento, y que en mayo ha marcado el nivel más alto en cuatro años. El componente del sector servicios muestra un perfil similar.

Los datos también han mejorado en Europa. El componente manufacturero del índice de gestión de compras de la eurozona ha ido creciendo de forma constante desde 2023, hasta situarse por encima de 50, aunque el correspondiente al sector servicios se ha debilitado desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo.

Las compañías de todo el mundo parecen estar beneficiándose de sólidas tendencias de inversión, como el gasto de capital relacionado con la inteligencia artificial, el aumento del gasto en defensa y el avance de las energías renovables y la infraestructura digital. La recesión de la economía mundial parece estar tan lejos como siempre, lo que apunta a que los activos de riesgo seguirán ofreciendo buenos resultados.

La moderación de las expectativas de tipos e inflación seguirá favoreciendo la rentabilidad de los mercados de crédito y de renta variable.

Se temía que Europa fuera la economía desarrollada más afectada por la crisis energética. ¿Podría la caída de los precios de la energía favorecer el crecimiento de la economía europea y la rentabilidad relativa del mercado de renta variable?

Las expectativas de rentabilidad del sector de la inteligencia artificial son elevadas. El riesgo geopolítico parece estar remitiendo. El ciclo mantiene su solidez. ¿Qué podría salir mal?

Segunda mitad del año

De cara a la segunda mitad del año, tendremos que estar atentos a una serie de factores. ¿Subirán los bancos centrales los tipos de interés? Y, en caso afirmativo, ¿podrían los rendimientos alcanzar niveles acordes con los nuevos rangos de crecimiento del PIB nominal en las principales economías? En su primera rueda de prensa como presidente, celebrada el pasado 17 de junio, el nuevo dirigente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, prometió renovar la forma de actuar del banco central estadounidense, pero no dio su opinión personal sobre la posible evolución de los tipos de interés. Sin embargo, el mercado se inclina por unos tipos ligeramente más altos.

Un nuevo ajuste en los tipos de interés afectaría a la rentabilidad de la renta fija a corto plazo y podría también deteriorar las valoraciones de la renta variable. En el Reino Unido, el Banco de Inglaterra mantiene el tipo de interés de referencia en el 3,75%, pero el probable cuestionamiento del liderazgo del primer ministro Keir Starmer podría reactivar la volatilidad de los mercados de renta fija en el país ante la preocupación por la orientación futura de la política fiscal. No puede descartarse una subida de tipos de aquí a final de año: el pasado 18 de junio, dos de los miembros del comité de política monetaria de la entidad votaron a favor de dicha subida.

Otro de los factores a los que debemos prestar atención se refiere a la inteligencia artificial. La falta de beneficios tangibles entre algunas empresas de inteligencia artificial que presentan unas valoraciones muy elevadas podría obligar a los inversores a cuestionar el nivel actual de valoración.

Otro de los factores que podría desestabilizar la evolución de la economía mundial es la alteración de los patrones meteorológicos que provocará El Niño, una fase prolongada de temperaturas de la superficie del mar superiores a la media en el Pacífico.

Los científicos advierten de que los cultivos podrían verse afectados, mientras que las condiciones meteorológicas adversas podrían también afectar a los activos físicos y a algunas comunidades en diversas partes del mundo.

En los mercados financieros, todo ello podría manifestarse en forma de inflación de los alimentos. Pese a todos los beneficios que promete, la inteligencia artificial no puede enfriar la temperatura de los océanos.

También están las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, y las consecuencias que podrían tener sus resultados durante lo que queda del actual mandato presidencial. ¿Podrían reducir la incertidumbre política?

Es algo que agradecerían los mercados, después de los aranceles, la expansión fiscal y la confrontación geopolítica. Quizás el año 251.º de la historia de Estados Unidos sea algo más tranquilo.

Datos de rendimiento/fuente de los datos: LSEG Workspace DataStream, ICE Data Services, Bloomberg, BNP Paribas AM, a 18 de junio de 2026, salvo indicación en contrario. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no constituyen indicación alguna de rentabilidades futuras.

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