La sólida temporada de presentación de resultados de las empresas estadounidenses ha ayudado a los mercados de renta variable del país a hacer frente a las noticias negativas en torno a la guerra de Irán y los elevados precios del petróleo.
Desde el reciente mínimo de 99 dólares el barril que registró el precio del crudo Brent el pasado 17 de abril (antes de la guerra estaba en 71 dólares), los precios volvieron a subir a los 124 dólares para volver a caer a 106 el 14 de mayo. Durante dicho periodo, el índice S&P 500 subió un 5,3%, mientras que el índice MSCI World ex USA cayó un 0,6% (en términos de divisa local).
Ahora que hemos dejado atrás la temporada de presentación de resultados empresariales, a los mercados les puede resultar complicado encontrar noticias que puedan compensar la evolución del conflicto en Oriente Próximo. En lo que respecta a Estados Unidos, los datos económicos podrían ofrecer ese contrapunto positivo.
Los datos de empleo no agrícola volvieron a mostrar una creación de empleo razonablemente sólida en el mes de abril. El sector sanitario volvió a concentrar la mayor parte de las contrataciones, pero la sólida creación de empleo en el sector lleva varias décadas siendo la norma, a medida que ha ido envejeciendo la población estadounidense. Más significativas resultaron las ganancias registradas en otros segmentos del mercado laboral (véase el gráfico 1).

Algunos interpretaron las caídas registradas en los sectores de actividades financieras e información como un indicio de la destrucción de empleo derivada de la inteligencia artificial. Dada la atención mediática que están recibiendo los despidos empresariales, es probable que la inteligencia artificial esté teniendo un cierto impacto, aunque por ahora no parece que sea demasiado significativo. El empleo continuó aumentando en el segmento de servicios profesionales, y las pérdidas en actividades financieras se concentraron en el sector de los seguros, donde los cambios suelen producirse de forma más gradual, mientras que las registradas en el sector de la información procedieron principalmente de la industria cinematográfica.
La tasa de desempleo se mantiene estable por debajo del 4% y el crecimiento salarial está mejorando, por lo que el mercado laboral estadounidense parece mantener su solidez. Ello apunta a una demanda estable de los consumidores pese a los elevados precios de la gasolina. Esta afirmación se ve respaldada por las cifras de ventas minoristas, que crecieron un 0,5% en abril
Un contexto económico divergente en Europa y Asia
Europa, por el contrario, se encuentra en una situación de riesgo si el estrecho de Ormuz permanece cerrado y la reducción de las reservas de petróleo provoca otro repunte de los precios. Los datos económicos han sido menos favorables que en Estados Unidos.
En abril, los índices de gestión de compras del sector servicios registraron caídas en la mayoría de los grandes países europeos, bien pasando del territorio de expansión al de contracción, bien adentrándose aún más en este último. En Estados Unidos, estos índices se mantuvieron estables o incluso mejoraron, y reflejaron la expansión del sector.
La divergencia del contexto económico se ha reflejado también en los resultados que ha registrado este año la renta variable europea en comparación con la estadounidense según el índice Russell Value, que presenta una composición sectorial similar.
Los resultados eran bastante parecidos antes del inicio de la guerra: a finales de febrero, ambos mercados habían subido un 7%. A partir de dicha fecha, la renta variable europea ha caído un 3%, mientras que las compañías estadounidenses de valor han subido un 4%.
China (y Asia, en general) también está más expuesta a la crisis que otras regiones. El crecimiento del crédito se ha ralentizado en China, y los índices de gestión de compras siguen apenas por encima del umbral de expansión. Las exportaciones han sido la tabla de salvación de la economía, pero no parece probable que esta estrategia resulte sostenible.
Los países que se enfrentan a una entrada masiva de importaciones baratas procedentes de China están cada vez más preocupados por su propia base industrial y podrían aumentar las restricciones comerciales en el futuro.
No obstante, podría decirse que la guerra de Irán no ha hecho más que agravar los problemas de una economía que ya se encontraba en situación de debilidad. La renta variable china (excluido el sector tecnológico) se ha visto superada por el universo de mercados emergentes desde principios de año (véase el gráfico 2).

En el sector tecnológico, la diferencia es aún más evidente. Mientras que las compañías tecnológicas de Taiwán y Corea acumulan una subida del 58% y el 157% respectivamente en lo que va de año, en China han caído un 12%.
Los inversores en renta variable china confían en que la reciente cumbre entre China y Estados Unidos se traduzca en una mejora significativa de la relación entre ambas superpotencias.