Claves del mercado. PIB de Taiwán: poco más que añadir

Las fluctuaciones diarias de los precios en los mercados siguen estando marcadas por la evolución del conflicto en Oriente Próximo. Aunque a este factor hay que sumarle las pruebas evidentes del auge de la inteligencia artificial. Los mercados de Taiwán, Corea, Japón y Estados Unidos alcanzaron nuevos máximos durante la semana. Los fabricantes de semiconductores, componentes eléctricos y productos relacionados lideran la rentabilidad en varios mercados. La estrategia de inversión que mejor ha funcionado ha sido la que opta por favorecer la exposición a la inteligencia artificial y dejar de lado el contexto macroeconómico. Evidentemente, no es tan sencillo, pero la primavera ha llegado, y se respira optimismo*.

*…con toda la preocupación habitual ante la posibilidad de que las cosas salgan mal.

Aquí puedes escuchar el artículo

  • Cuestiones macroeconómicas clave: esperanza de un impacto macroeconómico limitado si se alcanza un acuerdo de paz en Oriente Próximo
  • Cuestiones de mercado clave: inteligencia artificial o nada

¿Hay acuerdo?

La página hormuzstraitmonitor.com (cuya fiabilidad no puedo garantizar) afirma que realiza un seguimiento del número de buques que transitan por el estrecho de Ormuz; en las 24 horas anteriores al 7 de mayo solo habían pasado dos barcos, el 3,3% del volumen habitual anterior a la guerra. Sin embargo, los mercados se muestran optimistas ante un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán que permita restablecer la navegación segura de petroleros y otros buques. Aún sigue habiendo mucha incertidumbre en torno a las condiciones y las fechas de un posible acuerdo (hemos tenido noticia de ciertos enfrentamientos armados), pero parece que al presidente Donald Trump le gustaría llegar a un acuerdo antes de reunirse con el presidente Xi Jinping en Pekín los próximos 14 y 15 de mayo. Los precios de referencia del crudo se sitúan ya muy por debajo de los máximos registrados recientemente.

Aún es posible que se produzca una escalada del conflicto, pero no parece tan probable como se temía hace unas semanas. Ya no se habla tanto de enviar tropas sobre el terreno ni de tomar el control de la isla de Kharg. Estados Unidos ha dado marcha atrás en su oferta de protección a las embarcaciones que no navegan bajo pabellón iraní en el Golfo («Proyecto Libertad»), y el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha dado a entender que la Operación Furia Épica ha llegado a su fin.

Los inversores ya se han dado cuenta de que las fechas límite que se han fijado en el marco de las negociaciones no sirven en realidad para nada. Además, ante la próxima celebración de la cumbre entre China y Estados Unidos y con las elecciones legislativas estadounidenses cada vez más cerca, hay motivos más que de sobra para anticipar una desescalada de las tensiones. Entonces podría comenzar la larga normalización de los mercados energéticos.

Perspectivas de futuro

De hecho, los mercados se han adelantado a la política. El índice MSCI World cayó a su nivel más bajo el pasado 30 de marzo, pero a partir de ahí ha registrado unos resultados espectaculares, impulsados por dos grandes cuestiones: la primera de ellas, que la guerra no duraría y que, por tanto, el daño a la economía mundial quedaría más contenido; la segunda, la enorme oleada de inversión empresarial relacionada con la inteligencia artificial. Los inversores muestran una confianza cada vez mayor en que el conflicto acabará pronto y no quieren quedarse fuera del fuerte impulso de la inteligencia artificial.

Suele decirse que el sector de la inteligencia artificial está muy concentrado. Es posible: es la gran temática dominante. Sin embargo, es también la temática que va a marcar la evolución de la economía mundial en las próximas décadas, así que, visto desde esa otra perspectiva, la tendencia no está tan concentrada como podría parecer. Durante la última semana, varios índices han marcado nuevos máximos impulsados por los resultados de las compañías tecnológicas, entre ellos el S&P 500, el Nasdaq, el coreano KOSPI, el principal índice de Taiwán y el japonés Nikkei 225.

Las empresas que están registrando mejores resultados son las de fabricantes de semiconductores y productos relacionados, así como los proveedores de equipos eléctricos, placas de circuitos y equipos de comunicaciones. Es posible que resultemos algo repetitivos, pero es que la magnitud de lo que está ocurriendo es increíble. En el informe del PIB estadounidense correspondiente al primer trimestre, vimos que el gasto en inversión fija en «equipos de propiedad intelectual» ha aumentado un 24,3% con respecto al año anterior, tras registrar un crecimiento igualmente sólido en los cuatro trimestres anteriores. Si excluimos esta partida, el crecimiento del PIB habría sido de un 1,4% interanual, frente al 2,7% previo.

Por su parte, el crecimiento del PIB de Taiwán durante el primer trimestre arrojó también un resultado espectacular del 13,7%. No parece que haya muchos motivos para ir contra la tendencia de la inteligencia artificial en sus diferentes formas. Es probable que las estrategias de renta variable asiática y tecnológica sigan siendo las opciones con mayor sensibilidad a esta temática.

Aumento de los rendimientos

La situación macroeconómica presenta más matices. Las expectativas de tipos de interés no han cambiado demasiado: los mercados siguen descontando subidas de tipos en la eurozona y el Reino Unido. La inflación ha aumentado y se mantendrá en niveles elevados durante algunos meses más, en comparación con la trayectoria que se esperaba antes de la guerra. El crecimiento se ha ralentizado. Los últimos índices de gestión de compras de Estados Unidos y Europa apuntan a un aumento de los precios y a una desaceleración de los nuevos pedidos y del empleo. Los costes de financiación para empresas y consumidores también han aumentado.

En los mercados de renta fija, los rendimientos son más elevados. La deuda de corta duración, la deuda ligada a la inflación y los activos de crédito de mayor rendimiento siguen siendo las clases de activos con mejores resultados. La deuda de mayor duración está expuesta a reajustes de precios si la inflación persiste o si se produce un deterioro de los saldos fiscales como consecuencia de la ralentización del crecimiento. Sin embargo, en líneas generales, el crédito ha mantenido su solidez, y la mayoría de los índices de deuda corporativa superaron en abril a sus índices de referencia equivalentes de deuda pública o de swaps. Todo ello ha provocado una nueva reducción de los diferenciales de crédito. Para impulsar la rentabilidad de la deuda pública de larga duración necesitaríamos ver un cambio de tendencia claramente alcista en las expectativas, que apuntara a un menor nivel de crecimiento y de tipos de interés.

La próxima prueba

El contexto macroeconómico es frágil y el crecimiento en las principales economías no destaca precisamente por su solidez, pero la confianza de los inversores está mejorando. Debemos seguir prestando atención a la posibilidad de que se materialicen los peores escenarios posibles: nueva interrupción de los flujos de energía, aumentos de precios o efectos macroeconómicos no lineales si el suministro se ve afectado de forma significativa. La narrativa de la estanflación se une a la de la insostenibilidad de la deuda, las excesivas valoraciones de la renta variable y el declive de las divisas fiduciarias como otros escenarios catastróficos que podrían llegar a ocurrir. Sin embargo, posicionar las carteras de inversión sobre la base de estos escenarios tiene enormes costes de oportunidad cuando nuestras vidas siguen enmarcadas por una relativa estabilidad económica y avances tecnológicos.

La próxima celebración de la cumbre entre Estados Unidos y China, en la que ambos países abordarán el delicado comercio de semiconductores y tierras raras, podría volver a prueba la confianza de los inversores. Un resultado cordial y de colaboración entre ambas naciones podría favorecer dicha confianza. Pero se trata de una relación llena de matices, sobre todo porque, en los últimos meses, los aliados de Estados Unidos se han acercado a China ante el deterioro de su relación con Washington. Yo creo que la cumbre permitirá al presidente Trump arrogarse algún tipo de victoria o anunciar un acuerdo con China. Después todo el mundo estará pendiente de la Copa del Mundo de fútbol, que celebrará algunos de sus partidos en territorio estadounidense, una oportunidad para que Estados Unidos recupere parte de la simpatía internacional que tanto necesita.

Elecciones en el Reino Unido

En el momento de redactar este artículo, aún no conocemos los resultados íntegros de las elecciones locales celebradas en el Reino Unido. Antes de las elecciones se esperaba que el Partido Laborista, actualmente en el poder, obtuviera unos resultados muy desfavorables, y los primeros datos parecen confirmarlo. Así, se prevé que se mantenga la presión sobre el primer ministro, Sir Keir Starmer. En los próximos meses podría cuestionarse su liderazgo del partido, lo que justificaría una prima de riesgo político en los títulos de deuda pública. Lo cierto es que nada de esto es nuevo, y que el proceso para sustituir al líder del Partido Laborista no resulta sencillo. Los rendimientos de los títulos de deuda pública británica son los más elevados del G7, y el británico es ahora el mercado que más acusa los cambios de expectativas entre sus comparables. Pero, en lo que respecta a las previsiones fiscales, nada ha cambiado. Sobre el papel, la situación fiscal en el Reino Unido es más favorable que en Estados Unidos, pero el país no se beneficia del «privilegio exorbitante» que confiere al dólar su condición de divisa de reserva mundial.

Ni tampoco tendría por qué. Pero la cantidad de comentarios negativos sobre la situación en el Reino Unido parece excesiva; de hecho, los títulos de deuda pública británica superaron al mercado la semana anterior a la publicación de este artículo, en un contexto de aumento de los rendimientos, mayor duración y mayor sensibilidad a las expectativas globales de tipos de interés. La política es importante, pero también lo es la influencia del mercado de renta fija. Me preocupa más el resultado de las próximas elecciones generales en el Reino Unido, que podrían derivar en una fragmentación aún mayor de la representación parlamentaria, que un cambio de tendencia hacia la izquierda que traiga consigo un aumento del endeudamiento en los próximos dos años.

El rendimiento de los títulos de deuda pública británica a dos años sigue estando 75 puntos básicos por encima del nivel previo a la guerra. Si a ello le sumamos un diferencial de entre 70 y 80 puntos, la deuda corporativa británica de grado de inversión, con un rendimiento cercano al 5% y una sensibilidad limitada a los tipos de interés, sigue siendo, en mi opinión, una de las ideas de inversión más atractivas (y defensivas) del mercado.

Datos de rendimiento/fuente de los datos: LSEG Workspace DataStream, ICE Data Services, Bloomberg, BNP Paribas AM, a 7 de mayo de 2026, salvo indicación en contrario. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no constituyen indicación alguna de rentabilidades futuras.

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