La Copa Mundial de la FIFA (en mi opinión, el mayor acontecimiento deportivo del mundo) arranca el 11 de junio en Ciudad de México.
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¿Qué probabilidades hay de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, primer galardonado con el Premio FIFA de la Paz, anuncie el fin del conflicto con Irán antes de que el árbitro pite el inicio del partido?
Al fin y al cabo, la evolución del mercado refleja la expectativa de que la guerra terminará y de que el auge de la inteligencia artificial continuará.
Así que, lo más probable es que este verano venga marcado por dos grandes interrogantes. El primero es: ¿quién ganará el Mundial? Y el segundo: ¿de dónde procederá el dinero para financiar las salidas a bolsa de las grandes empresas tecnológicas?
- Cuestiones macroeconómicas clave: el desarrollo de la inteligencia artificial impulsa la solidez de los datos manufactureros en Estados Unidos
- Cuestiones de mercado clave: mayor concentración de capital en el sector de la inteligencia artificial
Impacto inicial, ajuste, continuidad
La guerra de Irán comenzó hace ya más de tres meses. En marzo, los inversores pasaron mucho tiempo tratando de definir distintos escenarios y de predecir cómo reaccionarían la economía mundial y los mercados financieros a un conflicto de corta duración, a un conflicto prolongado y a una ruptura total del funcionamiento de los mercados energéticos.
¿Dónde nos encontramos tres meses después? El Brent fechado, que es la principal referencia para el petróleo crudo, cotiza actualmente por debajo de los cien dólares el barril. Desde el inicio del conflicto la media ha estado en torno a los 94 dólares, el doble de la media registrada en los tres meses anteriores.
Ello ha bastado para impulsar al alza los precios minoristas y mayoristas de la energía, tal y como han reflejado los datos de inflación en numerosas economías. Y también ha afectado a los tipos de interés a plazo: los tipos a un año dentro de un año en dólares estadounidenses y libras esterlinas (es decir, las expectativas de tipos a un año vista dentro de un año) se sitúan entre 80 y 90 puntos básicos por encima de los niveles que marcaban el 27 de febrero; en el mercado del euro, el aumento ha sido de entre 60 y 70 puntos básicos.
Unos resultados espectaculares
Sin embargo, nada de esto es nuevo. El mercado incorporó rápidamente la mayor parte del ajuste. Las expectativas apuntan cada vez más a que se alcanzará un acuerdo para poner fin al conflicto, aun cuando todavía no se ha cerrado ninguno.
Desde finales de marzo, los mercados han registrado una rentabilidad positiva. Salvo en el caso de los títulos de deuda pública estadounidense y japonesa, la rentabilidad total de los activos de renta fija ha sido positiva. La exposición a la deuda emergente, el crédito subordinado y con calificación inferior a grado de inversión e incluso a la deuda pública británica y europea de larga duración ha dado buenos resultados.
Las expectativas de tipos de interés se han moderado. Todo apunta a que el Banco Central Europeo podría subir los tipos de interés en la reunión que celebrará el 11 de junio, pero se espera que la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra mantengan los tipos sin cambios este mes.
Los mercados de renta variable han registrado unos resultados espectaculares, liderados por el sector tecnológico. Desde el 31 de marzo, el índice estadounidense de semiconductores SOX ha acumulado una rentabilidad total del 79,6%. La tendencia de inversión en el ámbito de la inteligencia artificial ha cobrado un impulso aún mayor: las compañías tecnológicas y de semiconductores han registrado unas sólidas cifras de ingresos, y el entusiasmo de los mercados por las empresas del sector se mantiene intacto.
Las esperadas salidas a bolsa de SpaceX, OpenAI y Anthropic pondrán a prueba dicho entusiasmo en los próximos días y semanas. Según los medios, se prevé que, junto con los planes de Alphabet de captar 80.000 millones de dólares en nuevo capital, estas operaciones recauden más de 200.000 millones de dólares.
La temática de la inteligencia artificial ha eclipsado los posibles riesgos negativos derivados de la guerra de Irán. Los riesgos se mantienen, pero los mercados esperan un fin inminente del conflicto que permita iniciar el reequilibrio de los mercados energéticos.
Los indicadores de volatilidad de los mercados, como el VIX y el MOVE, que es la medida equivalente de volatilidad de opciones en el mercado de títulos del Tesoro estadounidense, se han mostrado bastante contenidos desde mediados de abril.
Los diferenciales de crédito se encuentran ya a escasa distancia de los niveles registrados a finales de febrero. En los mercados de divisas, el dólar se ha revalorizado alrededor de un 1,5% frente al euro y en una magnitud similar frente a la libra esterlina. Los mercados han mostrado una enorme capacidad de resistencia.
Tal y como comenté en la columna de hace dos semanas, la evolución reciente de los mercados no ha confirmado la preocupación de los inversores por la deuda pública a largo plazo. Pese a toda la alarma que provocaron los títulos de deuda pública británica, el índice de vencimientos superiores a 10 años generó una rentabilidad total del 1,53% entre finales de marzo y finales de mayo, de la cual 73 puntos básicos procedieron de las rentas.
La evolución del mercado de deuda pública británica podría cambiar tras la elección parcial que se celebrará el próximo 18 de junio en la circunscripción parlamentaria de Makerfield, pero un nivel de rendimientos más elevado sigue siendo un componente de rentabilidad atractivo para los inversores.
Acuerdos y más acuerdos
La capacidad de resistencia que están mostrando los mercados responde a dos factores: la sensación de que estamos cerca de alcanzar un posible acuerdo para poner fin al conflicto en Irán, y la tendencia de inversión en inteligencia artificial, que sigue atrayendo capital por parte de los inversores.
Por su parte, la economía mundial sigue avanzando de forma bastante irregular, y los últimos índices de gestión de compras señalan que aún estamos lejos de que se produzca una fuerte desaceleración de la actividad a escala mundial.
De hecho, el componente manufacturero del índice estadounidense elaborado por el ISM marcó en mayo su nivel más alto en cuatro años, impulsado por la solidez de los datos correspondientes a los nuevos pedidos, vinculada al fuerte volumen de equipos y componentes necesarios para construir centros de datos y su infraestructura asociada.
Acuerdo de paz de la FIFA
Sospecho que al presidente Trump le gustaría alcanzar un acuerdo con Irán antes de la semana que viene, fecha de inicio del Mundial (no olvidemos que Irán tiene previsto participar). Estados Unidos acaparará la atención en estos días, y la imagen sería mucho mejor si Washington pudiera presentar un acuerdo de paz antes de que México y Sudáfrica dieran el pistoletazo de salida a la competición.
La cantidad de capital que se está invirtiendo en inteligencia artificial en todo el mundo es extraordinaria, por lo que no es de extrañar que muchos se pregunten si no estaremos ante una burbuja. No cabe duda de que, una vez se consolide el proceso de salidas a bolsa de las grandes tecnológicas, el grado de concentración de los mercados de renta variable va a ser aún mayor. Es probable que asistamos a un periodo de cierta inestabilidad en los precios de mercado a medida que los inversores vayan reajustando sus carteras para absorber este nivel sin precedentes de nueva emisión.
Los datos de Broadcom que hemos conocido esta semana (las previsiones de ingresos han decepcionado a los mercados) nos recuerdan que no todas las compañías del sector van a salir reforzadas de este proceso. Al mismo tiempo, la producción mundial de chips sigue siendo insuficiente, y el gasto de capital continúa impulsando el crecimiento, especialmente en Estados Unidos.
Y el ganador es…
A principios de año comentamos que la capacidad de resistencia de las economías era una temática de inversión clave. Y, por el momento, la economía mundial, al igual que los mercados, ha mostrado dicha capacidad de resistencia. Los rendimientos se han reajustado al alza, pero no hemos asistido a un fuerte aumento de la tasa de impagos en el segmento del crédito, ni a ningún otro desajuste derivado de la asignación de primas de riesgo superiores a la deuda pública por parte de los inversores.
Las valoraciones posteriores de las empresas de inteligencia artificial que tienen previsto salir a bolsa serán lo que pondrá realmente a prueba esta capacidad de resistencia durante el resto de 2026.
Y, por último, el Mundial. Solo en una ocasión ha ganado el Mundial un país europeo cuando la competición se ha celebrado en el hemisferio Occidental, lo que me lleva a cuestionar la condición de favoritas de España y Francia en las casas de apuestas.
Tampoco creo que Inglaterra vaya a poner fin a 60 años de sufrimiento, así que me inclino por que Argentina revalide su título, aunque hasta ahora solo Brasil e Italia lo hayan logrado.
Datos de rendimiento/fuente de los datos: LSEG Workspace DataStream, ICE Data Services, Bloomberg, BNP Paribas AM, a 4 de junio de 2026, salvo indicación en contrario. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no constituyen indicación alguna de rentabilidades futuras.