Claves del mercado: La contrapartida de unos buenos datos económicos

La volatilidad que han registrado recientemente las compañías tecnológicas en todo el mundo ha venido impulsada, en parte, por unos datos económicos mejores de lo esperado en Estados Unidos, lo que ha llevado a los mercados a anticipar unos tipos de interés más altos en el futuro.

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La volatilidad que han registrado recientemente las compañías tecnológicas en todo el mundo ha venido impulsada, en parte, por unos datos económicos mejores de lo esperado en Estados Unidos, lo que ha llevado a los mercados a anticipar unos tipos de interés más altos en el futuro.

Tal y como mostraron los datos de empleo publicados el pasado 5 de junio, el empleo privado no agrícola estadounidense sumó 120.000 nuevos puestos de trabajo en mayo, lo que superó las previsiones, mientras que los datos correspondientes a los dos meses anteriores se revisaron al alza.

El aumento medio de los tres últimos meses se sitúa ahora en 166.000, frente a una pérdida media de 4.000 en los tres meses anteriores. Cabe señalar que el sector sanitario no fue el único que registró una sólida creación de empleo, sino que dicho aumento se reflejó también en otros sectores.

La tasa de desempleo adulto disminuyó, lo que parece apuntar a que, al menos por el momento, los despidos masivos provocados por la inteligencia artificial son más una preocupación que una realidad. La tasa de desempleo para el tramo de edad comprendido entre los 20 y los 24 años también disminuyó y es hoy inferior al nivel que registraba hace un año, lo que significa que la inteligencia artificial tampoco parece estar frenando en exceso la búsqueda de empleo de los jóvenes que acaban de incorporarse al mercado laboral.

En conjunto, estos datos restaban fuerza a uno de los principales argumentos a favor de una bajada de tipos en Estados Unidos: la supuesta debilidad del mercado laboral.

Reacción del mercado

Tras la publicación de los datos de empleo, las expectativas de los tipos de interés de los fondos federales para finales de año aumentaron diez puntos básicos, lo que, según Bloomberg, situó la probabilidad de una subida de tipos de 25 puntos en casi el 100% para finales de 2026.

La reacción de los mercados de renta variable, en particular de las compañías tecnológicas cuyos beneficios tienden a materializarse más adelante, fue rápida: el Nasdaq cayó un 5% al aumentar la tasa de descuento aplicada a dichos beneficios.

Estos datos económicos se conocieron tras la publicación del índice de gestión de compras elaborado por el ISM, que apuntaba a una expansión sostenida tanto del sector manufacturero como del sector servicios. De hecho, la cifra correspondiente al sector manufacturero fue la más alta de los últimos cuatro años, pese a los aranceles y al aumento de los costes de la energía.

A estos datos económicos tan positivos se les sumaron unas cifras de inflación moderadamente prometedoras. La inflación subyacente correspondiente al mes de mayo según el índice de precios al consumo subió en línea con las expectativas al 2,9% (la tasa general se situó en el 4,2%, ante el encarecimiento de la gasolina), pero la variación mensual fue solo del 0,2%, frente a la previsión del 0,3%.

El motivo fue la inflación negativa de los bienes, que parece indicar que el posible impacto inflacionista de los aranceles se ha desvanecido. No obstante, la inflación subyacente de los servicios sigue siendo elevada, por encima del 4%, lo que explica la expectativa del mercado de una subida de los tipos de interés en los próximos meses. El índice de precios industriales también ha sorprendido al alza.

El contexto fundamental apunta a un crecimiento de la economía estadounidense por encima de la tendencia y, por tanto, a un aumento de las presiones inflacionistas, más allá del impacto de los precios de la energía, algo que favorecería en términos generales a los mercados de renta variable, aun cuando ello conlleve unos tipos de interés más elevados.

Expectativas de beneficios y valoraciones

No obstante, la venta masiva del sector tecnológico no solo reflejó el aumento de los tipos de interés. Tras la caída del 5% que se produjo al conocerse los datos de empleo estadounidense, el índice Nasdaq retrocedió otro 2% antes de comenzar a repuntar.

La caída posterior se debió en parte a la preocupación de los inversores por las perspectivas de beneficios y valoraciones.

Sin duda, las expectativas de crecimiento de los beneficios son elevadas. Según FactSet, se prevé que las compañías coreanas de hardware registren este año un crecimiento del 478%. En comparación, el crecimiento de entre el 40% y el 60% que se prevé en Taiwán y en Estados Unidos parece poca cosa, pero las cifras siguen siendo impresionantes.

Dados los resultados que las compañías han presentado en el primer trimestre, estas previsiones no parecen excesivas (véase el gráfico 1).

Sin embargo, cuando las expectativas son tan elevadas, cualquier indicio que apunte a que los resultados reales podrían no estar a la altura se refleja rápidamente en una caída de las cotizaciones. Pero si las previsiones acaban cumpliéndose, al menos en parte, los índices tecnológicos podrían verse favorecidos por el aumento de los beneficios en los próximos trimestres.

Los resultados positivos registrados durante el primer trimestre ayudan a explicar por qué, pese a las importantes subidas acumuladas en lo que va de año por los precios de los índices tecnológicos, las valoraciones siguen siendo razonables. Las empresas coreanas de hardware han avanzado un 177%, las de Taiwán un 61% y las de Estados Unidos un 34%.

Sin embargo, si tomamos como medida de valoración la puntuación z, que mide cuántas desviaciones estándar se sitúa un dato por encima o por debajo de la media, del ratio proyectado precio-beneficios (PER), la puntuación media es de -0,2 para Corea, 1,2 para Taiwán y 0,7 para Estados Unidos. No son niveles baratos, pero tampoco están excesivamente alejados de sus niveles históricos. Y, en relación con el potencial de crecimiento futuro de los beneficios, los múltiplos que presentan hoy los índices no parecen desproporcionados.

Otro dato: el ratio PER del índice Nasdaq en el periodo anterior al estallido de la burbuja de las puntocom que tuvo lugar en marzo del año 2000 alcanzó un máximo de unas 48 veces; hoy está en 23 veces.

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