El aumento de la emisión de acciones en Estados Unidos es una señal de exuberancia de los mercados de renta variable, en un contexto en el que los inversores se centran en las excepcionales perspectivas de beneficios empresariales.
En los últimos años, las recompras de acciones han permitido devolver a los inversores el exceso de capital acumulado, lo que, unido a un sólido reparto de dividendos, ha favorecido la liquidez del mercado de renta variable.
El aumento de las salidas a bolsa podría alterar en cierto modo este escenario, pero los fundamentales de las compañías estadounidenses mantienen su solidez. La presentación de los datos de beneficios correspondientes al segundo trimestre debería confirmarlo.
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- Cuestiones macroeconómicas clave: reducción de la inflación, sin cambios en los tipos de interés
- Cuestiones de mercado clave: optimismo generalizado de cara a la segunda mitad de 2026
Rentabilidad para los inversores
Las rentabilidades materializadas en efectivo procedentes de la renta variable pueden adoptar la forma de repartos de dividendos, recompras de acciones y ofertas en efectivo por las acciones en el marco de una operación de fusión o adquisición.
Las rentabilidades no realizadas vienen determinadas por la forma en la que las cotizaciones responden a los beneficios empresariales y por el múltiplo de valoración que los inversores están dispuestos a asignar a los beneficios futuros esperados.
En los últimos años, las recompras de acciones han constituido una parte importante de la rentabilidad total que han recibido los inversores de renta variable estadounidense. La emisión neta de acciones (nuevas emisiones procedentes de salidas a bolsa y otras operaciones, menos las recompras y el efecto de las fusiones y adquisiciones) ha sido negativa en la mayoría de los trimestres desde 2021 para el índice S&P 500.
Las compañías han generado suficiente flujo de caja libre para devolver el exceso de capital a los inversores, junto con el reparto de dividendos. Esta temática ha sido clave para el mercado alcista de renta variable y sigue teniendo una gran relevancia.
En el primer trimestre de 2026, las recompras netas y los repartos de dividendos ascendieron a 425.000 millones de dólares. En el año transcurrido hasta finales de marzo, estas devoluciones de efectivo equivalieron a una rentabilidad sobre la capitalización del mercado del 2,5%.
Huelga decir que la mayor parte de la rentabilidad total del índice S&P 500 procedió del aumento de las cotizaciones, impulsado por un ciclo de beneficios en fuerte expansión.
No obstante, cabe señalar que una rentabilidad por dividendo ligeramente superior al 1,0% en el caso del S&P 500 significa que la generación de rentas no es realmente el objetivo principal de los inversores en renta variable estadounidense. Se trata más bien del crecimiento y de la oportunidad que ofrece a los inversores de beneficiarse de importantes ganancias de capital, parte de las cuales se devuelven en efectivo de forma periódica.
Curiosamente, muchas de las empresas de mayor tamaño, como Apple, Netflix y Nvidia, han reducido en los últimos años el número de acciones en circulación, aunque Alphabet, la matriz de Google, se ha desmarcado recientemente de esta tendencia y ha emitido nuevas acciones por un importe cercano a los 80.000 millones de dólares.
Flujos contrapuestos
El panorama del flujo de caja habrá cambiado un poco en el segundo trimestre ante el aumento de la actividad de salidas a bolsa. El gasto de capital también ha aumentado, lo que reduce el flujo de caja disponible para recompras de acciones.
Se estima que la emisión neta de acciones ha sido mucho menos negativa, y posiblemente positiva por primera desde 2021, aunque se espera que los repartos de dividendos hayan sido sólidos.
La salida a bolsa de SpaceX ha sido la mayor de la historia y ha supuesto una enorme demanda de efectivo por parte de los inversores. Afortunadamente, la evolución de las cotizaciones ha mantenido su solidez; el índice S&P 500 ha acumulado una subida del 14,9% durante el trimestre. Aun así, las rentabilidades en efectivo para los inversores siguen siendo muy inferiores a las rentabilidades totales por valoración a mercado.
Necesidades de efectivo en un contexto de sólido crecimiento de los beneficios
Si además tenemos en cuenta un volumen de emisión neta de deuda corporativa de aproximadamente 460.000 millones de dólares en el primer trimestre (según los datos de la Reserva Federal) y una emisión bruta estimada de deuda corporativa estadounidense de grado de inversión de entre 500 y 550.000 millones en el segundo trimestre (según fuentes del mercado), observamos un enorme aumento de la demanda de capital, es decir, de efectivo aportado por los inversores a las empresas.
Podría pensarse que lo ocurrido durante el último trimestre ha sido algo puntual, pero parece que el gasto de capital relacionado con la inteligencia artificial es una tendencia al alza, lo que exigirá financiación. Y dicha financiación se obtendrá mediante la emisión de nuevas acciones, el crecimiento natural del ahorro disponible, la inversión extranjera, el endeudamiento apalancado o la venta de otros activos.
Cabe preguntarse hasta qué punto resulta sostenible este escenario sin que aparezcan indicios de reducción de la liquidez o de presión sobre las valoraciones de la renta variable.
Estos riesgos se ven atenuados por la confianza que tienen los mercados en el sólido crecimiento de los beneficios. A finales de junio, la opinión de consenso entre los analistas de renta variable apuntaba a un crecimiento de los beneficios por acción del 21,7% para el índice S&P 500 y del 36,5% para el índice Nasdaq.
Pocas veces se ha observado una confianza tan elevada en la continuidad del buen comportamiento de la renta variable estadounidense. Si el crecimiento de los beneficios cumple las expectativas, las compañías podrían financiar el gasto de capital con los beneficios no distribuidos y seguir teniendo capital disponible para repartir dividendos y realizar recompras de acciones.
Se prevé que el sector tecnológico registre un crecimiento de los beneficios del 42% en los próximos doce meses, lo que justificaría claramente el ratio precio-beneficios de 22 veces.
De la City a Miami
Las dos grandes pruebas a las que habrá de enfrentarse a corto plazo la renta variable estadounidense serán la presentación de los resultados de beneficios correspondientes al segundo trimestre y la decisión sobre los tipos de interés que anunciará la Reserva Federal a finales de julio.
Salvo que los datos de inflación del mes de junio den alguna sorpresa, lo más probable es que el banco central opte por mantener sin cambios los tipos al menos hasta septiembre, y quizás durante el resto del año. Los datos relativos al mercado laboral y la actividad manufacturera de junio se moderaron con respecto al mes anterior, y no parece haber indicios de sobrecalentamiento del mercado laboral, ya que el crecimiento salarial se mantiene estable en torno al 3,5%.
La estabilidad de los tipos de interés y la solidez de los beneficios empresariales siguen siendo factores muy favorables para los mercados de crédito.
He tenido la suerte de estar una semana en Miami y de poder vivir el Mundial sobre el terreno; mi condición de escocés por matrimonio me convierte en miembro adjunto del «Tartan Army».
Tal y como se esperaba, Escocia perdió contra Brasil y quedó eliminada del Mundial. Sin embargo, mi impresión desde lo que, hay que reconocerlo, era una especie de burbuja económica (Miami repleto de aficionados al fútbol procedentes de todo el mundo), fue que la economía estadounidense va muy bien y que no hay necesidad de recortar los tipos de interés. No obstante, el mercado será sensible a la narrativa del sobrecalentamiento y es probable que los mercados de renta fija descuenten subidas más que recortes de tipos.
Puede que la tendencia de recompras de acciones se haya estancado, pero una dilución generalizada de la participación accionarial parece muy improbable. La emisión neta que estamos observando se debe a la captación de nuevo capital social para financiar la inteligencia artificial y las actividades relacionadas.
Aunque este contexto afecte al flujo de caja a corto plazo, no debería ser motivo de preocupación. La tendencia general hacia una reducción del número de acciones en circulación continúa en muchos sectores del mercado estadounidense.
Mercado británico
Por último, unas palabras sobre la situación que está viviendo el Reino Unido, ahora que el país vuelve a enfrentarse a un cambio de liderazgo político. El futuro primer ministro británico, Andy Burnham, se ha comprometido a respetar las normas fiscales, algo a lo que, al menos por el momento, el mercado de deuda pública ha respondido favorablemente.
Su programa está orientado al crecimiento y ya se ha anunciado un aumento de la inversión en el mercado de la vivienda, el desarrollo regional y las ayudas fiscales a las pequeñas empresas. La economía británica necesita crecer, eso está claro.
Será complicado encontrar un equilibrio entre las políticas que fomentan el crecimiento (y que, por tanto, implican un cierto aumento del gasto) y la contención del endeudamiento; mucho dependerá de la comunicación, cuya calidad ha dejado mucho que desear bajo el gobierno actual.
Un periodo de mayor confianza en el gobierno no solo favorecería al mercado de deuda pública, sino que también podría reavivar el interés por la renta variable británica, especialmente entre los inversores británicos, que en los últimos años han ido invirtiendo cada vez más en el extranjero.
El FTSE 350 cotiza con un ratio precio-beneficios equivalente a solo el 60% del ratio del S&P 500; hace unos diez años, ambos índices cotizaban prácticamente a la par en términos de valoración. Se prevé un crecimiento de los beneficios de aproximadamente el 12%, y la rentabilidad por dividendo se sitúa por encima del 3%.
Un escenario ideal para los mercados británicos vendría marcado por una bajada de los tipos en el Reino Unido durante el próximo año, una mayor distensión de las tensiones comerciales con la Unión Europea y un reconocimiento de la necesidad de abordar los problemas estructurales a los que se enfrenta el país (gasto social, pensiones y productividad).
Ya veremos si el nuevo primer ministro está realmente a la altura.
Datos de rendimiento/fuente de los datos: LSEG Workspace DataStream, ICE Data Services, Bloomberg, BNP Paribas AM, a 2 de julio de 2026, salvo indicación en contrario. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no constituyen indicación alguna de rentabilidades futuras.