Chips y petróleo

El mercado coreano está subiendo con fuerza, liderado por las compañías de semiconductores y otros segmentos de hardware. En Estados Unidos, las tecnológicas han registrado unas sólidas cifras de beneficios en lo que va de año, y el índice Nasdaq ha superado al S&P 500 en un 5% desde finales de marzo.

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Comienzan a surgir posibles oportunidades de inversión en el ámbito de las nuevas tecnologías destinadas a eliminar los obstáculos a los que se enfrenta el crecimiento de los centros de datos. En el sector tecnológico, continúan dominando los proveedores de infraestructuras y herramientas esenciales.

No obstante, el repunte del mercado podría verse frenado por lo que está ocurriendo en Oriente Próximo. Aún no está claro si ha llegado a materializarse por completo el impacto que puede llegar a tener la escasez de energía en la actividad y el consumo. Para que los inversores vuelvan a mostrar confianza en el mercado, es necesario que se llegue a un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz. Todos los ojos están puestos en las negociaciones, sea cuando sea que se produzcan.

  • Cuestiones macroeconómicas clave: incertidumbre sobre el impacto de la escasez de energía en la actividad futura.
  • Cuestiones de mercado clave: el hardware tecnológico sigue siendo la principal temática de inversión

Chips por todas partes

Ya ha transcurrido casi una tercera parte del año y, a pesar del conflicto en Oriente Próximo, la tecnología sigue siendo la temática de inversión dominante en el mercado; solo hay que ver los espectaculares resultados que están ofreciendo mercados que presentan un fuerte peso tecnológico, como los de Corea, Taiwán, Japón e Israel. El índice Nasdaq 100 se ha visto superado por los mercados asiáticos, al igual que el S&P 500, aunque ambos índices han registrado una sólida rentabilidad.

La sutil diferencia entre unos resultados «buenos» y otros «espectaculares» está en que los mercados de Corea y Taiwán están dominados por los segmentos de fabricación de semiconductores y la cadena de suministro asociada a dicha fabricación, mientras que los mercados estadounidenses cuentan con una proporción mucho mayor de compañías de software que podrían verse afectadas a medio plazo por la capacidad de la inteligencia artificial para cuestionar el modelo de negocio del «software como servicio».

El segmento de los proveedores de infraestructuras y herramientas tecnológicas esenciales sigue destacando especialmente. Esta semana, el fabricante de semiconductores TSMC revisó al alza su previsión de ingresos. Por su parte, el reducido número de compañías tecnológicas del S&P 500 que ya han publicado sus resultados del primer trimestre han presentado unas cifras muy superiores a las expectativas, especialmente en el subsector de semiconductores.

El sector tecnológico sigue siendo uno de los que impulsa en mayor medida la rentabilidad de la renta variable en todo el mundo, y este año la mejor forma de aprovechar dicha tendencia ha sido a través de las compañías asiáticas de chips.

Las carteras de pedidos de las empresas tecnológicas están repletas. La expansión de los centros de datos y de la capacidad informática no muestra indicios de desaceleración. Sin embargo, el funcionamiento de los servidores y la satisfacción de las necesidades informáticas que trae consigo el creciente uso de la inteligencia artificial implican una enorme cantidad de energía, agua y metales críticos. Están surgiendo nuevas oportunidades de inversión en tecnologías que abordan estos posibles cuellos de botella, como las soluciones de refrigeración más eficientes que reducen la presión sobre unos recursos hídricos ya escasos.

La energía representa un desafío para la industria tecnológica, sobre todo dada la situación en Oriente Próximo. Tanto el mercado de crudo como el de gas natural licuado están experimentando importantes restricciones de suministro. El coste de los centros de datos aumentará en consecuencia, pese a que las compañías tecnológicas están invirtiendo en sus propios activos de generación de energía.

El papel de la electricidad en los mercados

Parece poco probable que la crisis energética vaya a frenar el avance de la inteligencia artificial. Hoy por hoy supone una dificultad, pero el suministro acabará restableciéndose, e incluso mejorándose, gracias al aumento de la capacidad de generación renovable, nuclear, hidroeléctrica y de biomasa.

Las temáticas interrelacionadas de construcción de capacidad de computación, redes de comunicación, generación eléctrica y transmisión de electricidad seguirán ocupando un lugar central en las estrategias de inversión durante algún tiempo.

En lo que llevamos de año, las cinco compañías del sector industrial del índice S&P 500 que han registrado mejores resultados están relacionadas con la prestación de servicios y equipos eléctricos.

La situación se prolonga

Las noticias siguen generando volatilidad en los mercados. Como comentamos hace unas semanas, la cotización de los mercados refleja la confianza de los inversores en que se acabará alcanzando un acuerdo de paz que permitirá la lenta normalización de los mercados energéticos, lo que minimizaría los efectos sobre los precios a largo plazo y sobre las actividades económicas que dependen de los productos de gas y petróleo. De ahí el repunte que han registrado recientemente los mercados.

Sin embargo, los inversores han de estar preparados para escenarios menos favorables. Se desconoce cuál será la evolución política y la situación en la región en los próximos meses y años. Existe la posibilidad de que se produzcan interrupciones recurrentes en el suministro de petróleo y de que persista una prima de riesgo político, lo que, a su vez, podría traducirse en un aumento del coste del seguro para el transporte marítimo.

La transición desde el petróleo y el gas hacia otras formas de energía cobra aún más importancia si se mantiene la volatilidad en Oriente Próximo, especialmente para las economías asiáticas que ya están acusando el impacto de la crisis energética.

También preocupa la posibilidad de que la demanda se debilite si se mantiene la interrupción del flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz. De hecho, los países asiáticos ya han tomado medidas para reducir la demanda de energía.

Ha comenzado a advertirse sobre una posible escasez de combustible para aviones en Europa. En algunas economías, podría ser necesario reducir gradualmente la actividad de procesos industriales que utilizan derivados de combustibles fósiles procedentes del Golfo. Los agricultores están muy preocupados por la posibilidad de que no haya suficiente fertilizante para la temporada de siembra de primavera.

¿Y si la caída que registró el mercado en marzo fue solo la primera reacción al impacto inicial de la guerra? ¿Y si hubiera más noticias negativas? La recuperación se ha basado en la idea de que el impacto macroeconómico sería limitado una vez que Estados Unidos, Israel e Irán emprendieran el camino hacia un acuerdo de paz.

Existe el riesgo de que las consecuencias de la interrupción del comercio energético ya hayan comenzado a manifestarse, en forma de aumento de los costes para las empresas, reducción de las reservas, escasez de insumos, malestar de la sociedad por el aumento del coste del combustible (como las manifestaciones que han tenido lugar recientemente en la República de Irlanda), disminución de la confianza de los consumidores y restricciones al consumo de energía.

No todos los escenarios resultan plausibles, pero entre los posibles debemos incluir una potencial recesión de la economía mundial.

Los datos oficiales de algunas economías desarrolladas correspondientes al mes de marzo muestran el impacto inicial del aumento del coste de la gasolina y otros productos energéticos primarios directos sobre los precios al consumo. En términos de expectativas de inflación, los mercados continúan descontando un repunte moderado a corto plazo, con unas tasas de inflación que, más adelante, reflejarían la moderación del ritmo de subida de los precios de la energía.

Sin embargo, no está claro que los mercados hayan tenido en cuenta el efecto potencial en la actividad, la interrupción del suministro y las presiones sobre los márgenes. Por el momento, la tendencia alcista del sector tecnológico parece estar eclipsando estas preocupaciones.

Reducción de las reservas

El último cargamento de petróleo que salió del Golfo con destino a puertos de Occidente ya ha llegado, y a partir de ahora comenzaremos a ver cómo se van reduciendo las reservas. Esta semana leía que ya no quedaba «más petróleo disponible en el mar».

El puerto de Rotterdam es el principal centro de distribución del comercio de petróleo crudo en Europa. Normalmente cada año pasan por él unos 100 millones de toneladas de crudo, con destino a las refinerías de los Países Bajos, Bélgica y Alemania.

Los datos correspondientes al primer trimestre han mostrado solo un impacto mínimo en los volúmenes totales de carga, que incluyen el petróleo y el gas natural licuado. Sin embargo, se espera que los efectos en el comercio de energía sean más pronunciados en el segundo trimestre.

Es importante que el estrecho de Ormuz abra pronto, antes de que todo esto se convierta en un gran obstáculo para la economía mundial.

Los mercados volverán a repuntar si Estados Unidos e Irán mantienen conversaciones y llegan a un acuerdo para abrir el estrecho de Ormuz. Incluso en ese caso, el deterioro ya causado podría comenzar a hacerse más evidente en la actividad y en las comunicaciones de las empresas, así como en los datos macroeconómicos oficiales que se den a conocer en los próximos meses. Seguimos en un mercado alcista, pero cabe esperar episodios de volatilidad.

Datos de rendimiento/fuente de los datos: LSEG Workspace DataStream, ICE Data Services, Bloomberg, BNP Paribas AM, a 23 de abril de 2026, salvo indicación en contrario.Las rentabilidades obtenidas en el pasado no constituyen indicación alguna de rentabilidades futuras.

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