Ahora que la recuperación económica comienza a consolidarse, los bancos centrales están empezando a eliminar los apoyos que han servido para sostener a muchas economías. En otras palabras: las medidas de estímulo van a ir desapareciendo.
Esto ocurre en un momento en el que los datos económicos no han estado a la altura de las expectativas del mercado, ante los problemas registrados en el mercado laboral y las cadenas de suministro y una tasa aún elevada de infecciones por COVID. Muchas empresas han anunciado una revisión a la baja de sus previsiones de beneficios, y los analistas también han recortado sus previsiones de ganancias.
En el mercado laboral estadounidense, en contra de las expectativas que apuntaban a un repunte del empleo tras el fin de las prestaciones extraordinarias por desempleo, el crecimiento sigue siendo débil.
A pesar de todo, mantenemos una exposición ligeramente sobreponderada a la renta variable y corta en duración de la deuda. En nuestra opinión, hay ciertos factores atenuantes. La revisión de las previsiones de beneficios se concentra en unos pocos sectores y los datos económicos son menos negativos que hace un mes. En un futuro próximo podría haber más oportunidades para aumentar el nivel de riesgo.
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