La política china de tipos de cambio favorece la estabilidad del renminbi. Sin embargo, los factores positivos que han impulsado a la divisa se están deteriorando, lo que lleva a pensar que el renminbi podría debilitarse en 2022.
Entre los factores favorables destacan la posible reducción del superávit de la balanza por cuenta corriente de China y la disminución de los diferenciales de rendimiento y de crecimiento económico en relación con los mercados desarrollados. Además, el tipo de cambio del renminbi ponderado en función del comercio ha alcanzado un máximo histórico (véase gráfico 1), lo que incrementa el riesgo de intervención oficial para evitar que continúe aumentando y acabe perjudicando a las exportaciones chinas.

Podría decirse que el mercado lleva desde principios de 2021 descontando estos factores, por lo que no deberían afectar al tipo de cambio del renminbi. Además, el argumento que apunta a la reducción del diferencial de rendimiento podría no tener demasiada importancia, porque el diferencial de rendimiento real entre China (y otras economías asiáticas) y Estados Unidos es tan grande que China continuaría manteniendo una distancia cómoda aun en el caso de que los tipos de interés estadounidenses aumentasen de forma moderada (véase gráfico 2).

En el ámbito político, las conversaciones comerciales entre China y Estados Unidos podrían provocar la reducción de algunos aranceles. Estos recortes pueden llegar indirectamente en forma de exclusiones arancelarias para determinadas exportaciones chinas, lo que, en nuestra opinión, podría favorecer la confianza en el renminbi, factor aún no descontado en el precio.
Además, podrían registrarse nuevas dinámicas que favoreciesen a la divisa el próximo año.
Ómicron y la balanza de pagos
Otro factor es la nueva variante del COVID-19. Si el resto de las circunstancias no varían, la variante ómicron, y cualquier otra cepa del virus, podría impulsar el superávit de la balanza china por cuenta corriente y, por tanto, el renminbi en 2022. El mercado ha errado al anticipar, desde 2018, que la balanza china por cuenta corriente entraría en un déficit estructural [1].
Tal y como hemos señalado en un artículo reciente, lo más probable es que Pekín mantenga su política de cero tolerancia al COVID al menos hasta la próxima celebración de la Asamblea Popular Nacional en marzo de 2022 [2]. Es decir, el país mantendrá las restricciones a la movilidad, lo que podría retrasar la recuperación del consumo chino y frenar la demanda de importaciones. Junto a la previsión de caída de los precios de la energía y de las materias primas el próximo año, esta política reducirá el valor de las importaciones totales chinas.
En términos generales, la aparición de cepas en constante evolución podría prolongar la solidez de las exportaciones chinas si las nuevas variantes evitan la normalización de la producción en otros países y el paso del consumo de los bienes a los servicios.
Estas nuevas cepas también podrían retrasar la apertura de las fronteras chinas, reduciendo las contribuciones del turismo y la educación al déficit comercial de servicios de China al impedir que los turistas y estudiantes del país salgan al extranjero. La reducción del déficit comercial de servicios debería contribuir a mejorar el superávit de la balanza por cuenta corriente de China (véase gráfico 3).

Herramientas para frenar la fortaleza del renminbi
No obstante, la política china no favorece la revalorización de la divisa. La fortaleza del tipo de cambio del renminbi ponderado en función del comercio acabará perjudicando a las exportaciones, y dicho impacto se intensificará cuando otros países puedan normalizar la producción y el consumo. Lo más probable es que el Banco Popular de China redoble sus esfuerzos para limitar la revalorización de la divisa si la presión alcista no cede.
En nuestra opinión, no es muy probable que vaya a producirse una fuerte intervención directa, ya que la fortaleza de la divisa en 2021 no ha venido impulsada tanto por la especulación del mercado, sino por los fundamentales, con un aumento de la demanda básica [3], respaldado por un superávit de la balanza por cuenta corriente y por las entradas de capital a largo plazo.
El diferencial yuan-dólar (CNY-USD) y renminbi-dólar (CNH-USD) fue inferior en 2021 que en 2020, lo que significa que las fuerzas especulativas son escasas, sobre todo en el mercado extraterritorial no gestionado, lo que ha dado lugar a una brecha entre CNH-USD y CNY-USD.
El banco central dispone de otras herramientas para frenar la fortaleza del renminbi:
- Aumentar el coeficiente de reservas de divisas para los bancos nacionales. Esta medida frenará la especulación monetaria al reducir la oferta de dólares, aumentando los tipos interbancarios del dólar y, por tanto, el coste de la venta en corto de dólares frente a yuanes. El banco central aumentó en junio dicho coeficiente en 200 puntos básicos, situándolo en el 7,0%, y puede volver a hacerlo si así lo decide.
- Reforzar la posición abierta neta de las instituciones financieras nacionales. Se trata de un límite, que suele situarse entre los 50 millones y los 2.000 millones de dólares, que se aplica a las instituciones financieras a la hora de tomar posiciones cortas o largas en el mercado territorial de divisas. Las autoridades pueden frenar la especulación sobre la revalorización del renminbi reduciendo la capacidad de los bancos para tomar posiciones cortas en el dólar.
- Ampliar los canales de salida de capital para que los ciudadanos de China continental puedan invertir en el extranjero. Entre ellos se encuentran los programas para Inversores Institucionales Nacionales Cualificados (QDII), Sociedades Limitadas Nacionales Cualificadas (QDLP) y, más recientemente, Southbound Bond Connect y Wealth Management Connect.
Con el tiempo, a medida que la producción y el consumo se vayan normalizando en todo el mundo y el aumento de la inflación deteriore aún más el diferencial de rendimiento real entre China y los mercados desarrollados, la fortaleza del renminbi podría disminuir.
Sin embargo, y teniendo en cuenta los factores que hemos analizado, existe la posibilidad de que la fortaleza del renminbi acabe sorprendiendo a los mercados e impulsando la rentabilidad total de la inversión en China.
[1] Véase «Chi on China: The Fuss About China’s Current Account Deficit and Global Cost of Capital”, 17 de abril de 2019
[2] Véase «Chi Time: China’s Zero-Covid Policy – Timing, Benefits, Costs and Impact», 24 de noviembre de 2021.
[3] Aproximado por la suma de la balanza por cuenta corriente y los flujos netos de inversión extranjera directa