Los escenarios elaborados por el proyecto de Respuesta Política Inevitable (RPI) ayudan a los gestores y propietarios de activos a entender cómo será la transición hacia un contexto de cero emisiones netas. En concreto, cómo afectará a los distintos sectores y regiones y en qué plazos. Para los inversores, los escenarios climáticos pueden ser herramientas importantes de navegación a la hora de plantear la acción climática [1].
Este artículo forma parte de nuestra serie de conferencias sobre inversión en las que presentamos nuestras reflexiones sobre cuestiones importantes. Para esta serie nos basamos en el Simposio de Inversión anual, un destacado encuentro en el que los profesionales de la inversión de BNP Paribas Asset Management profundizan en las cuestiones que configuran el futuro. Este encuentro sirve también de marco para que ponentes expertos de gran nivel aporten nuevas ideas sobre los retos de nuestro tiempo, poniendo a prueba nuestras convicciones y haciendo que nos replanteemos nuestras ideas.
Se necesita mayor rapidez en la aplicación de las políticas
Según uno de los muchos escenarios propuestos por la RPI para la posible transición hacia un calentamiento global de 1,5 ºC, las economías de la OCDE deberían alcanzar emisiones netas negativas de CO2 en 2050, y los países no pertenecientes a la OCDE deberían alcanzar un nivel de cero emisiones netas.
Muchos de los principales cambios industriales que son necesarios para alcanzar un nivel de cero emisiones netas para 2050, y evitar que el aumento de la temperatura global sea superior a 1,5 ºC, han de producirse en los mercados emergentes, como China y la India, cuyo nivel de emisiones suele ser superior. No obstante, gran parte del consumo de los bienes y servicios relacionados con dichas emisiones se produce en las economías desarrolladas.
La acción climática exige una inversión activa en la mitigación del cambio climático a escala nacional e internacional y, sobre todo, en la adaptación. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) pone de manifiesto la creciente importancia de la financiación de dicha adaptación:
«La financiación climática de los países desarrollados destinada a la mitigación y adaptación de los países emergentes […] no ha cumplido el objetivo de 100.000 millones de dólares anuales establecido en el compromiso de Copenhague de 2020, y menos del 20% de dicha financiación se ha destinado a la adaptación».
Transformación de la industria desde la perspectiva de inversión
Una gran parte del reto que supone la descarbonización está en la transformación industrial. Desde la perspectiva de la inversión, entre las transiciones más significativas destacan el declive industrial y el crecimiento.
En lo que respecta al declive industrial, lo que deberían esperar los inversores de un contexto de cero emisiones netas es lo siguiente:
- Fin de la deforestación en 2025 (como muy tarde, en 2030)
- Fin del uso del carbón no reducido en 2035 en la mayoría de las economías desarrolladas, así como en China y la India
- Desaparición de los automóviles con motor de combustión interna para 2040
- Nivel máximo del consumo de carne en 2030
Estas medidas permiten la aplicación de otras alternativas, entre las que se incluyen las siguientes:
- Generación de energía 100% limpia para 2045
- Crecimiento de los vehículos eléctricos, hasta llegar a dominar el mercado
- Cambios en la tecnología de calefacción de los edificios, por ejemplo, con un mayor uso de bombas de calor
- Aumento de la demanda del hidrógeno verde en los distintos sectores
- Las proteínas alternativas podrían llegar a representar el 25% de la producción de carne en 2050
- Crecimiento del uso de soluciones basadas en la naturaleza (reforestación, forestación, pantanos, etc.) para cumplir los compromisos de carbono y aprovechar los beneficios colaterales
La acción climática como inversor
Desde la celebración de la cumbre COP26, se está impulsando la participación de los inversores, las empresas, las ciudades y la sociedad civil en el proceso de transición hacia un cambio económico significativo. Como inversores, contamos con distintas herramientas [2] y podemos poner el capital a trabajar de forma rentable en estos sectores dinámicos y de elevado crecimiento.
En el contexto de la gestión de riesgos, ayudamos a los clientes a entender los escenarios climáticos y trabajamos para incorporar estos escenarios y los procesos de descarbonización a su asignación de activos. Aquí entran en juego nuestras políticas sectoriales que establecen las condiciones para invertir en sectores como el carbón y el petróleo y el gas no convencionales. Estas políticas se enmarcan en nuestro deseo de ajustar nuestras carteras a los objetivos de cero emisiones netas.
Nuestro enfoque de inversión sostenible incluye un fuerte compromiso con la gestión responsable: un diálogo activo con las empresas y otros emisores, así como con las autoridades, sobre cuestiones climáticas. Nuestro compromiso con la acción climática también nos lleva a participar en iniciativas como Climate Action 100+. Nuestra intención es aumentar nuestra actividad de participación en 2022.
[1] BNP Paribas Asset Management es uno de los socios estratégicos de la RPI, por lo que ha participado activamente en su desarrollo. También puedes leer No podemos seguir dudando: ha llegado el momento de impulsar la política climática – Investors’ Corner (bnpparibas-am.com)
[2] Herramientas como la integración de las cuestiones ESG en los fondos y las estrategias, medidas de gestión responsable y una política de conducta empresarial responsable y exclusiones de productos; más información en https://www.bnpparibas-am.com/en/sustainability/
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