Semanal de mercados: China podría recuperar la confianza de los inversores (leer o escuchar)

Los inversores con exposición a China, o que desean invertir en el país, se enfrentan a una serie de problemas, que van desde la ralentización del crecimiento, que podría ser consentida o no por Pekín, al endurecimiento y la ampliación de las restricciones que se aplican a distintos sectores. Si le añadimos las tensiones persistentes entre China y Estados Unidos en el ámbito geopolítico y un renovado interés por el objetivo de prosperidad común, la pregunta que nos surge es la siguiente: ¿cuál es la mejor manera de valorar las perspectivas de China?

Chi Lo, responsable senior de estrategia de la región de Asia Pacífico, pone en contexto los últimos acontecimientos y se muestra confiado en la mejora de la confianza de los inversores en la segunda economía del mundo.


Aquí puedes leer el artículo o escuchar nuestro pódcast con Chi Lo  


La crisis de deuda a la que se han enfrentado recientemente las principales compañías del sector de la construcción ha provocado que las primas de riesgo de la deuda de las compañías chinas más débiles hayan alcanzado máximos históricos y ha desencadenado una ronda de rebajas de calificación crediticia. Un importante promotor inmobiliario con más de 300.000 millones de dólares en pasivos y 1.300 proyectos inmobiliarios incumplió el pago de intereses de sus bonos internacionales, lo que tuvo un fuerte impacto en los mercados. Otras compañías también podrían incurrir en impagos.

El sector inmobiliario, con un valor de 5 billones de dólares, representa alrededor de un 25% de la economía china. La prima de riesgo del crédito de grado de inversión ha alcanzado su nivel más elevado en más de dos meses, lo que representa un claro indicio de que la preocupación de los inversores va en aumento. El diferencial de la deuda de alto rendimiento se ha disparado hasta alcanzar un máximo histórico de más de 2.300 puntos básicos, impulsando el coste del endeudamiento de estas empresas muy por encima del 20% [1].

La preocupación por la posibilidad de una reestructuración ordenada del sector inmobiliario se ha visto agravada por la restricción del suministro de carbón (y, por tanto, de energía), lo que ha aumentado la presión, y no solo sobre las empresas inmobiliarias chinas.

La recuperación podría sustituir a la volatilidad de los mercados a largo plazo

El mercado de renta variable china podría registrar un aumento de la volatilidad a corto plazo, especialmente en relación con el endurecimiento normativo que se ha producido en ciertos sectores, desde el inmobiliario y el de la construcción hasta las compañías de transporte de pasajeros y otras áreas de la nueva economía. En lo que respecta a los sectores inmobiliario y de la construcción, dicho endurecimiento ha provocado una cierta inquietud sobre la liquidez de las compañías y los elevados niveles de deuda.

No obstante, las medidas adoptadas, que en parte tratan de combatir la falta de supervisión, el poder monopolístico y el control de prácticas contrarias a la competencia en el ámbito de los macrodatos (big data), deben enmarcarse en un contexto de reforma que trata de alcanzar una mayor prosperidad generalizada. Su objetivo es el de abordar lo que pueden considerarse excesos casi capitalistas, que surgieron en los años en los que el sólido crecimiento económico se consideraba el mejor antídoto contra la desigualdad [2].

Cabe señalar que no estamos ante la primera ronda de medidas de endurecimiento que las autoridades chinas han puesto en marcha para tratar de reorientar la economía. En rondas anteriores, los inversores mostraron también su inquietud y la volatilidad de los mercados aumentó. Se trató de episodios de corta duración que fueron seguidos de periodos de recuperación que se prolongaron durante más de un año (véase gráfico 1).

Prevemos un repunte similar en esta ocasión, con una clara recuperación en la segunda mitad de 2022.

Lo que vemos esta vez son tácticas de reforma diferentes. En esta ocasión, Pekín favorece el desarrollo de los componentes y el hardware de «tecnología dura» frente a la expansión de la «tecnología blanda» (comercio electrónico), lo que podría provocar un cambio en los motores de crecimiento, en detrimento de los sectores centrados en el consumo.

Pensamos que la reorientación de la economía no cambia el potencial de ganancias. En este nuevo entorno, podemos esperar mejores resultados del segmento de la fabricación de alto valor añadido y de los sectores de alta tecnología, pero habrá que ajustar a la baja las expectativas del mercado con respecto a los sectores de la «vieja economía», sometidos a mayor control.

Señales a las que prestar atención 

Es preciso prestar especial atención a las medidas adoptadas por el Banco Popular de China en las operaciones de mercado abierto, así como a los cambios en los coeficientes de reservas de capital y en los tipos de interés de sus mecanismos de crédito. Pensamos que el banco central mantendrá su proceso de flexibilización normativa, especialmente tras conocerse que el crecimiento de la economía cayó al 4,9% durante el tercer trimestre ante la desaceleración del sector inmobiliario y la escasez de energía.

La actuación del Banco Popular de China podría favorecer el impulso del crédito (el flujo de crédito a las empresas y los hogares) y, por tanto, el crecimiento del PIB. 

Otro de los factores a los que hay que prestar atención es a la emisión de deuda pública que se destinará a financiar la inversión, y que también podría favorecer la recuperación del crecimiento de la economía china.

Perspectivas del mercado chino: más allá de la reciente inestabilidad

En lo que respecta a las perspectivas del mercado chino, los inversores deben adoptar una visión a largo plazo. En nuestra opinión, las perspectivas son favorables, siempre que avancen las medidas destinadas a abrir la economía y los mercados de capital y que las autoridades continúen teniendo presente la importancia de las fuerzas del mercado en la economía.

El crecimiento podría volver a repuntar gracias a las medidas de expansión monetaria y fiscal y a las expectativas de nuevas medidas en el futuro. Las autoridades chinas podrían incluso eliminar algunas de las restricciones impuestas sobre el mercado inmobiliario si consideraran que son excesivamente draconianas y que podrían dañar a la economía en general y provocar malestar social.

También hay que tener en cuenta la diferente dirección que siguen las políticas monetarias de China y Estados Unidos. En nuestra opinión, las preocupaciones al respecto son excesivas.

Como ya hemos dicho, la orientación expansiva actual del Banco Popular de China debería mitigar el riesgo de que el crecimiento de la economía china continúe ralentizándose, lo que a su vez limitaría el impacto de la ralentización en el crecimiento de la economía del resto de los países asiáticos. En lo que se refiere al endurecimiento de la política monetaria por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, pensamos que el fortalecimiento de la economía estadounidense lo está facilitando, lo que también podría favorecer al crecimiento de la economía asiática.

En definitiva, la divergencia entre las políticas monetarias de China y Estados Unidos podría no resultar negativa para los mercados de activos y las perspectivas económicas de Asia (y de China).

«Invertir en China para China»

A los inversores les preocupa que las continuas tensiones entre China y Estados Unidos, en el ámbito comercial, pero también en cuestiones no económicas, puedan provocar una caída del comercio, ya que los países están deslocalizando la producción y las cadenas de suministro regionales en virtud de políticas que defienden el concepto de «nuestro país, en primer lugar». Sin embargo, no hemos visto ninguna prueba convincente que nos lleve a pensar que las cadenas de suministro asiáticas, o globales, se estén rompiendo, o que las economías china y estadounidense se estén desvinculando (véase gráfico 2).

Sin embargo, y por el momento, las cadenas de suministro asiáticas no se han roto ni se han contraído, sino que simplemente se han transformado. De hecho, en contra de la creencia generalizada, los vínculos de suministro asiáticos se han integrado más con China [3].

En este sentido, pensamos también que es importante entender los objetivos estratégicos de Pekín, entre los que se incluye la reducción de la dependencia del país de fuentes de suministro externas. En esta misma línea, las autoridades están tratando de desarrollar tecnologías de vanguardia a escala nacional. Consideran que la innovación lleva a la prosperidad común y desean que las pequeñas y medianas empresas y el sector privado impulsen el cambio innovador y financien el desarrollo de la tecnología «dura».

Por lo tanto, volviendo a las restricciones normativas, su objetivo no es el de frenar al sector privado, sino el de alinear los intereses del sector privado con los objetivos estratégicos de Pekín.

Atendiendo a los acontecimientos más recientes, pensamos que corroboran nuestro tradicional enfoque de «invertir en China para China» desde que Estados Unidos pasó de aplicar un compromiso constructivo en su política hacia China a una competencia estratégica en el año 2016.

[1] Información a 13 octubre 2021. Fuente: Chinese property firms suffer fresh downgrades amid Evergrande crisis | Reuters 

[2] Léase también Endurecimiento normativo: cambio de política estratégica y perspectivas del sector privado en China – Investors’ Corner (bnpparibas-am.com) 

[3] Léase también ¿Desvinculación de China? Más bien transformación de las cadenas de suministro asiáticas – Investors’ Corner (bnpparibas-am.com)     


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