La mayoría de los observadores del mercado no esperaban que la reunión celebrada por el BCE el pasado 3 de febrero deparara ninguna sorpresa, en la misma línea con las celebradas recientemente. Sin embargo, el banco central endureció el tono de su discurso, lo que disparó las expectativas del mercado en relación con los tipos de interés de los depósitos a un año, que apuntan a una subida superior a los 50 puntos básicos. Es decir, más del triple de los 15 puntos que se preveían hace solo dos meses.
También parece probable que el BCE proceda a retirar su programa de expansión cuantitativa por valor de miles de millones de euros mucho más rápido de lo previsto inicialmente: el programa podría finalizar durante el tercer trimestre de este mismo año, y no en el primero de 2023.
Este cambio de perspectivas tiene importantes consecuencias para los mercados en lo que se refiere a la deuda soberana de la eurozona, la deuda corporativa, la renta variable y la divisa.

Un doble catalizador para el cambio de postura del BCE
- Un nuevo informe sobre la inflación de la eurozona, que volvió a superar las expectativas del mercado: la última cifra interanual fue del 6,1%, frente a la previsión de consenso del 5,5%.
- Un mercado laboral que ha mejorado más rápido de lo esperado: en diciembre de 2021, el desempleo de la eurozona había caído al 7,1%, su nivel más bajo desde 1989.
La divisa común del bloque subió con fuerza frente al dólar estadounidense, ya que se redujo la brecha prevista entre los tipos de interés de Estados Unidos y la eurozona (véase gráfico 2).
La depreciación registrada por el euro desde comienzos de 2021 se ha visto impulsada en parte por la expectativa de que los tipos de interés subirían más en Estados Unidos que en la eurozona. Lo más probable es que la evolución futura del euro continúe dependiendo de los cambios que se produzcan en las expectativas, más que de la diferencial real de rendimientos.

Se produjo también un aumento de los tipos de interés de la deuda pública. Por ejemplo, el rendimiento del bono alemán a diez años subió 25 puntos básicos, lo que permitió que abandonara el territorio negativo y entrara en positivo.
Por otro lado, el rendimiento de la deuda pública de los países de la periferia europea subió aún más, lo que favoreció el aumento de los diferenciales con respecto al bono alemán. En el caso de la deuda pública italiana a diez años, los diferenciales han aumentado casi 20 puntos básicos (véase gráfico 3).

Aunque los rendimientos siguen siendo bajos en niveles absolutos, es probable que este aumento acentúe la inquietud en torno al crecimiento económico de la eurozona. No obstante, los inversores pueden encontrar un cierto alivio en el hecho de que, aunque se produjera una ralentización del crecimiento del PIB, el punto de partida es excepcionalmente alto: la previsión de consenso sobre el crecimiento del PIB este año lo sitúa muy por encima de su media a largo plazo, aunque el margen es algo más bajo el próximo año, cuando el endurecimiento de la política monetaria podría comenzar a afectar al crecimiento.
El aumento de los rendimientos favorece a los sectores de «valor»
El rendimiento registrado por la renta variable europea desde principios de año refleja el aumento del rendimiento (real) en Estados Unidos, con unos resultados más favorables de los sectores de «valor», como la energía, los materiales y las finanzas, frente a los de «crecimiento». Ahora que la marea de los tipos de interés ha llegado a las costas europeas, estos mismos sectores han recibido un nuevo impulso. Desde principios de febrero, los sectores más favorables han sido el de las materias primas y el financiero. El sector tecnológico y otros sectores sensibles a los tipos de interés, como el de los suministros públicos y el inmobiliario, han quedado rezagados.
La renta variable podría compensar el aumento de los rendimientos con los beneficios empresariales. Los primeros datos de la actual temporada de presentación de beneficios resultan alentadores. Las tasas de crecimiento de los beneficios iban a ser necesariamente elevadas, ya que durante el año anterior muchos países estaban sujetos a algún tipo de restricción.
De hecho, los datos de las 107 empresas que ya han comunicado sus resultados (de 341) apuntan a un aumento de los beneficios de más del 60%. El sector de la energía ha registrado unos resultados particularmente favorables, pero aun excluyéndolo, el aumento medio es del 30%. No obstante, aun con unas cifras tan elevadas, las empresas han logrado superar las expectativas de los analistas, con sorpresas al alza de casi el 10%.
Aviso legal