Semanal de inversiones: evolución de la inflación

Las previsiones a un año sobre el nivel del tipo de interés aplicable a los fondos federales estadounidenses, que es el tipo principal de la Reserva Federal, subieron del 1% a principios de 2022 a un máximo del 3,4% a principios de mayo, pero se han mantenido estables entre el 2,8% y el 3,4% en los últimos dos meses (véase gráfico 1).

Esta estabilidad refleja, en parte, las declaraciones de los miembros del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal sobre el ritmo previsto de subida de tipos. Además, apunta a que los inversores consideran que una subida de 200 puntos básicos ralentizará lo suficiente la economía como para acercar la inflación al objetivo del 2% fijado por el banco central.

Estas previsiones de tipos de interés, crecimiento e inflación han de tener una coherencia interna para acabar materializándose. Sin embargo, es posible que los mercados las pongan en tela de juicio.

Si suponemos que la tasa de crecimiento potencial del PIB estadounidense es del 1,75%, podría decirse que la economía tiene que crecer a un ritmo más lento durante un tiempo para que los elementos no transitorios de la inflación disminuyan (o, lo que es lo mismo, la tasa de desempleo, actualmente en el 3,6%, tiene que aumentar por encima de la tasa de desempleo no aceleradora de la inflación de alrededor del 4% durante un tiempo).

Crecimiento superior al potencial: ¿inflación por encima del objetivo?

Sin embargo, las previsiones actuales de consenso apuntan a un crecimiento de la economía a una tasa anualizada superior al potencial del 2,4% en lo que resta de año y del 1,9% en 2023. Conviene recordar que estamos hablando de la mediana de las previsiones, por lo que, por definición, la mitad de las estimaciones prevén tasas de crecimiento más lentas (y, en algunos casos, incluso negativas).

La solidez de estas previsiones de crecimiento dependerá de cómo se comporte la inflación en los próximos meses, ya que eso determinará las expectativas del mercado en cuanto al nivel de los fondos federales.

En lo que respecta a la inflación, el indicador preferido por la Reserva Federal es el índice de gastos en consumo personal (PCE), que se sitúa actualmente en el 4,9%. Su objetivo a medio plazo es alcanzar el 2%. Muchos de los factores que han impulsado la inflación general hasta los niveles actuales, como el aumento de los precios del petróleo y los alimentos, deberían ser transitorios, pero los componentes de la inflación subyacente son menos predecibles.

Uno de dichos componentes es el que se refiere a los alquileres y los alquileres imputados a los propietarios de vivienda, que representan el 18% del índice de gastos en consumo personal.

¿Qué es lo que está impulsando la inflación?

Según un estudio realizado por la Reserva Federal de Dallas, el incremento de los precios de la vivienda ha dado lugar a un aumento de los alquileres y de los alquileres imputados a los propietarios en algo menos de dos años. Los precios de la vivienda continúan mostrando un sólido crecimiento (véase gráfico 2), lo que indica que al menos estos componentes de la inflación subyacente podrían seguir impulsando una inflación superior al objetivo en los próximos meses.

Los precios del resto de los componentes del índice tendrán que caer más para que la cifra total se acerque al objetivo fijado por la Reserva Federal. 

Cualquier desviación significativa de la trayectoria deseada podría llevar a los mercados a descontar nuevas subidas de tipos por parte del banco central. Además, un aumento de la inflación podría provocar una ralentización del crecimiento por sí misma, al producirse una «destrucción de la demanda», aunque la estanflación resultante no es una perspectiva más atractiva.

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