Semanal de inversiones – Endurecimiento monetario, pero no en todas partes

La inflación continúa registrando los niveles más altos de las últimas décadas, sobre todo en los mercados desarrollados, por lo que los bancos centrales han comenzado a eliminar la orientación expansiva de sus políticas. China es una excepción, ya que el banco central del país ha optado por flexibilizar sus políticas para hacer frente a la ralentización del crecimiento.  

Endurecimiento monetario en Occidente

La semana pasada, el Banco de Canadá y el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda subieron sus tipos de interés en 50 puntos básicos. El banco central canadiense anunció también el final de su programa de compra de bonos, marcando así el inicio del proceso de endurecimiento cuantitativo. El incremento de 50 puntos básicos ha supuesto la mayor subida aprobada por ambos bancos centrales en más de veinte años, ya que las autoridades han optado por intensificar su lucha contra el aumento de la inflación.

El mercado prevé también una nueva subida de tipos por parte del Banco de Inglaterra en el mes de mayo, y se espera que la Reserva Federal de Estados Unidos anuncie una subida de tipos de 50 puntos básicos en su próxima reunión.

Es probable que todas estas medidas aumenten la presión sobre el Banco Central Europeo para que la entidad publique un plan de acción en materia de tipos de interés, algo que no ha hecho aún.

El aumento de la inflación está detrás de este proceso de endurecimiento de la política monetaria. En el Reino Unido, la inflación de los precios al consumo alcanzó en marzo el 7% interanual ante el aumento de los precios de los alimentos y la energía. Algunos expertos prevén que llegue pronto al 9%, debido a la subida del 54% prevista para este mes en los precios regulados de la energía. La inflación subyacente se situó en el 5,7% interanual, lo que también se debe al aumento de la inflación de los servicios.

Aunque se prevé que el Banco de Inglaterra mantenga el endurecimiento de su política, la entidad está atrapada entre dos cuestiones opuestas: por un lado, la elevada inflación, que exige endurecimiento monetario y, por otro, la amenaza al crecimiento económico que supone la reducción del poder adquisitivo, que exige expansión monetaria.

También hay indicios de una inflación creciente en Europa. El IPC alemán creció en marzo hasta alcanzar el 7,6% interanual (en febrero, la inflación interanual de la eurozona fue del 5,9%). 

Las presiones sobre los precios han provocado un acalorado debate en el seno del BCE, que se mostró partidario de un endurecimiento de sus políticas en su última reunión. En concreto, la entidad señaló que los nuevos datos habían «reforzado» su idea de que las compras netas de bonos realizadas en el marco de su programa de compra de activos deberían finalizar en el tercer trimestre.

Sin embargo, el banco central no anunció una aceleración clara del ritmo de normalización de sus políticas ni concretó el momento exacto en el que pondría fin a dicho programa de compra de activos. Si el BCE no aclara pronto su política, el endurecimiento de la política monetaria que pongan en marcha otros bancos centrales comenzará a ejercer presión a la baja sobre el euro, aumentando así las presiones inflacionistas en la eurozona y obligando a la entidad a adoptar medidas más drásticas.

La inflación estadounidense ha registrado la mayor subida desde principios de la década de 1980 (véase gráfico 1). En el mes de marzo, el índice de precios al consumo y el índice de precios industriales subieron un 8,5% y un 11% interanual respectivamente.

Hasta la fecha, la función de reacción de la política monetaria de la Reserva Federal se ha centrado en una única variable: la inflación. Por lo tanto, la trayectoria a corto plazo de las subidas de tipos depende casi por completo de la evolución de la inflación. El mercado prevé que, ante el fuerte aumento de la inflación, la Reserva Federal subirá en mayo los tipos en 50 puntos básicos y comenzará a reducir su balance de 9 billones de dólares tras la reunión que celebrará también en el mes de mayo. 

Orientación expansiva para combatir la debilidad del crecimiento

Uno de los problemas a los que se enfrentan los mercados financieros es la posibilidad de que el agravamiento de la crisis de inflación en los mercados desarrollados unido a una brusca ralentización del crecimiento en China logre frenar la recuperación de la economía mundial. Los datos correspondientes al crecimiento chino durante el primer trimestre han agudizado esta preocupación. El PIB subió un 4,8% interanual, sobre todo gracias a los buenos resultados registrados en enero y febrero, antes de los confinamientos provocados por el covid. En términos intertrimestrales, sin embargo, el crecimiento se ralentizó con respecto al registrado a finales de 2021.

El número de nuevos casos de covid continúa superando los 25.000 diarios, la tasa más alta desde que comenzó la pandemia en 2020 (véase gráfico 2). La aparición de la variante ómicron provocó una fuerte desaceleración de la actividad económica en marzo y abril.

Está aumentando el riesgo de que la debilidad del impulso de crecimiento acabe amenazando el objetivo de crecimiento del 5,5% fijado por el gobierno. También se intensifica el freno que supone la evolución del virus, ya que la pasada semana se ampliaron las medidas de confinamiento en algunas áreas de riesgo, como la provincia de Jilin y Shanghái. La ralentización ya puede verse en la fuerte caída que han registrado los índices de gestión de compras en marzo y en la debilidad del crecimiento de las importaciones. El débil crecimiento de la economía china agrava los cuellos de botella de las cadenas de suministro, frenando también el crecimiento en otras regiones e impulsando la inflación.

La semana pasada, el Banco Popular de China redujo los coeficientes de reservas de capital en 25 puntos básicos, menos de lo que esperaban los mercados. Los coeficientes medios para las instituciones financieras pasaron del 8,4% al 8,1%, lo que permitió liberar 530.000 millones de renminbis en liquidez. Antes de dicho recorte, el banco central había reducido también los tipos de interés aplicables a las hipotecas en una media de 40 puntos básicos, con el fin de aliviar las presiones sobre el mercado inmobiliario.

Sin embargo, dado que la Reserva Federal se dispone a subir los tipos a un ritmo más rápido de lo previsto inicialmente y que el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a 10 años se sitúa ya por encima del de la deuda pública china a 10 años, el banco central chino tiene poco margen de maniobra.

Es probable que la entidad adopte nuevas medidas en forma de expansión cuantitativa, como nuevos recortes de los coeficientes de reservas de capital, la relajación de la normativa y la compra de divisas para reducir la fortaleza del renminbi e inyectar liquidez al sistema.

Conclusión para los inversores

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