Semanal de inversiones - Bienvenidos a la nueva normalidad

Los mercados financieros han continuado ajustándose a políticas monetarias menos expansivas, dejando atrás la etapa en la que se asumía que los tipos de interés iban a mantenerse en niveles reducidos durante mucho tiempo. El efecto final sobre los activos de riesgo resulta difícil de determinar en este momento, ya que se han perdido los elementos que servían de referencia y hay que encontrar otros nuevos.

Efectos de la variante ómicron 

Los datos que se han conocido en las primeras semanas del 2022 ofrecen un panorama bastante sombrío de la economía, ya que reflejan el impacto del fuerte brote provocado por la variante ómicron sobre la actividad y la movilidad en muchos países del mundo.

El crecimiento del PIB chino durante el cuarto trimestre de 2021 fue solo del 4,0% interanual, lo que confirma la ralentización que ya habíamos visto en la segunda mitad del año. El endurecimiento de la normativa, la inestabilidad del sector inmobiliario y la imposición de estrictas medidas de confinamiento afectaron a la actividad en diciembre. La tendencia podría continuar en los primeros meses de 2022.

Las últimas cifras de ventas minoristas en Estados Unidos también resultaron decepcionantes: en diciembre cayeron un 1,9% con respecto a las cifras de noviembre, que ya habían sido revisadas a la baja. La preocupación de las familias y las restricciones por la pandemia estuvieron detrás de lo que fue la mayor caída de las ventas en diez meses. Es probable que las compras que los consumidores anticiparon en octubre, preocupados por la posible escasez de artículos, contribuyeran a la ralentización registrada en noviembre y diciembre.

Si lo analizamos desde una perspectiva más amplia, las ventas de diciembre aumentaron en un 19% con respecto a las de febrero de 2020 (antes de la pandemia) y un 13% con respecto a las de diciembre de 2020.

El aumento de las rentas de los hogares en un entorno de sólida creación de empleo e incrementos salariales podría favorecer que el nivel de gasto se mantuviera en los próximos meses, pero el aumento de la inflación mermará el poder adquisitivo de las familias y contendrá las ventas minoristas. 

Los resultados de la primera encuesta regional estadounidense del sector manufacturero, realizada por la Reserva Federal de Nueva York, reveló un brusco deterioro de la actividad. El índice Empire State cayó 33 puntos hasta situarse ligeramente por debajo de cero, ante el brusco descenso de los pedidos.

¿Estamos al comienzo de una tendencia preocupante?

Pensamos que no. Desde un punto de vista económico, la demanda interna, que se ha visto respaldada por el continuo aumento del empleo, parece lo suficientemente sólida como para volver a acelerarse cuando se calmen las aguas. Aunque hemos revisado a la baja nuestras previsiones de crecimiento del PIB en 0,3 puntos porcentuales para Estados Unidos y en 0,2 para la eurozona, nuestro escenario a medio plazo permanece intacto. Se prevé que el crecimiento del PIB que registren este año las economías del G10 supere con creces la media a largo plazo.

En China, donde los motivos que explican la ralentización están más arraigados, las autoridades parecen haber decidido renovar las medidas de ayuda a la economía. El 17 de enero, el Banco Popular de China recortó el tipo de interés de su mecanismo de crédito a medio plazo por primera vez desde abril de 2020. Dicho recorte se produjo antes de lo previsto y también fue más acusado de lo esperado. Es probable que se aprueben nuevas medidas de flexibilización monetaria.

Los efectos de la ola provocada por la variante ómicron deberían comenzar a remitir. Los brotes han comenzado a disminuir y se ha comprobado que la nueva variante ha provocado menos hospitalizaciones y muertes que las anteriores. Varios gobiernos se plantean levantar las restricciones, muchas de las cuales ya eran menos estrictas que las que se impusieron en un primer momento. La vacunación parece haberse convertido en la prioridad.

Por lo tanto, hay esperanzas de que esta variante represente el primer indicio de que la enfermedad se ha vuelto endémica. La confirmación favorecería enormemente a los mercados, aunque no cabe duda de que la pandemia ha dejado de acaparar todo el interés de los inversores.

¿Por qué caen los mercados de renta variable?

La renta variable global comenzó a caer el pasado 5 de enero cuando las actas de la reunión celebrada en diciembre por los responsables de la política monetaria estadounidense confirmaron el cambio de postura de la Reserva Federal con respecto a meses anteriores. Entre el 4 y el 19 de enero, el índice MSCI AC World (en términos de dólar) cayó un 4,0% hasta alcanzar su nivel más bajo desde el 20 de diciembre.

Sin embargo, en nuestra opinión, este descenso de los mercados no tiene las características de una caída generalizada. Ha sido bastante selectiva. Al cierre de la sesión del 19 de enero, el índice S&P 500 había caído un 4,9% con respecto a los niveles registrados a finales de 2021, mientras que el índice compuesto Nasdaq, con una fuerte presencia de valores tecnológicos, registró una caída del 9,1%, alcanzando su nivel más bajo desde principios de octubre (véase gráfico 1). El aumento de 35 puntos básicos de los rendimientos de los títulos a 10 años en Estados Unidos afectó en gran medida a los índices de empresas de crecimiento, ya que este segmento del mercado se muestra particularmente vulnerable al aumento de la tasa de descuento.

Ha habido una cuestión en concreto que ha dominado los mercados desde principios de año: las expectativas de que la Reserva Federal suba pronto los tipos de interés y comience a reducir su balance ante el aumento de la inflación.

Los inversores consideran que los últimos datos económicos, no muy favorables, no impedirán que la Reserva Federal y otros bancos centrales pongan en marcha su proceso de endurecimiento tras la pandemia.

En la reunión que celebrará el 25 y el 26 de enero, la Reserva Federal podría confirmar que la primera subida de tipos de interés tendrá lugar en marzo, tal y como anticipa el mercado de futuros de los fondos federales. Es probable que la rueda de prensa posterior se dedique en gran medida a la cuestión del balance, es decir, al cese de las compras de activos que se pusieron en marcha durante la pandemia. 

2022: debemos ajustarnos al cambio de rumbo

Pensamos que los mercados van a volver a centrarse en los fundamentales, algo que ya puede verse en parte en la diversidad de rentabilidad que ofrecen la renta variable (véase más arriba) y el crédito. En este sentido, los inversores estarán especialmente atentos a los datos que se desprendan de la próxima presentación de resultados de las empresas.

Además, los inversores se adaptarán a los cambios que se produzcan en las políticas monetarias. Ahora que el entorno económico es favorable, hay margen para una mayor normalización. Sin embargo, el cambio siempre es una fuente de tensión y podría registrarse una cierta inestabilidad durante el proceso. No cabe duda de que habrá oportunidades para los inversores, pero también es importante que las decisiones de asignación de activos se tomen teniendo en cuenta el riesgo de que la subida de tipos de interés sea más acusada de lo previsto.


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