Además de plantear un riesgo existencial, el cambio climático también ofrece una de las mayores oportunidades comerciales de nuestra época1. Desde una perspectiva de inversión, la oportunidad no se limita a encontrar los ganadores: la transición energética también tendrá perdedores fundamentales. Las empresas con credenciales medioambientales sólidas tienen más probabilidades de batir a las que tienen modelos de negocio insostenibles y vulnerables al riesgo de transición.
Es posible sacar partido a estos activos obsoletos mediante estrategias de inversión alternativas, como la toma de posiciones cortas en acciones. Esto no debería considerarse poco ético, incluso en el contexto de un fondo sostenible; al fin y al cabo, vender en corto activos obsoletos permite a un gestor utilizar el beneficio generado para financiar a otras empresas que crean soluciones sostenibles.
