2021 no fue un buen año para los mercados emergentes, pero en 2022 podrían producirse ciertos acontecimientos positivos que invirtieran la tendencia. En términos generales nos mostramos optimistas este año con respecto a los mercados emergentes, aunque también prudentes a corto plazo.
La situación actual no es muy favorable
El COVID-19 ha provocado problemas de suministro que han afectado a la economía mundial y cuyas consecuencias aún no se han manifestado en toda su magnitud. Los mercados emergentes que más dificultades tuvieron en 2021 fueron aquellos que cuentan con menos recursos fiscales para contrarrestar esta situación. En términos económicos, la combinación de crecimiento e inflación se deterioró visiblemente, con una caída del crecimiento y un repunte de la inflación. La consecuencia es el riesgo de estanflación.
Y los resultados de esta combinación resultaron claramente visibles en los mercados de renta fija y renta variable (véanse gráficos 1a y 1b).


¿Y en el futuro?
La mayoría de las fuerzas que afectaron a estos mercados en 2021 se mantienen intactas. Entre ellas se incluyen los riesgos que podría suponer para el crecimiento y la inflación la aparición de nuevas mutaciones del coronavirus, el impacto del endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (quizás con un fortalecimiento del dólar estadounidense) y los efectos de la ralentización del crecimiento económico en China y los mercados emergentes.
En concreto, el crecimiento de la economía china es un factor crucial de crecimiento en Asia emergente. Históricamente, la región ha sido más sensible a los cambios registrados en el crecimiento del PIB de China que a los de Europa y Estados Unidos (véase gráfico 2). Por lo tanto, si se produjera una brusca ralentización del crecimiento en China, ni siquiera un fuerte crecimiento en Europa y Estados Unidos podría contrarrestar el impacto sobre la economía asiática.

Por otro lado, el COVID-19 sigue siendo un riesgo importante para las perspectivas de la economía mundial. Más de dos años después del inicio de la pandemia, los mercados emergentes se ven superados por los mercados desarrollados en lo que respecta a las tasas de vacunación.
La mayoría de las economías regionales se enfrentan a un aumento de las presiones de costes que se están extendiendo a la inflación de los precios al consumo y que mantienen a los bancos centrales en alerta máxima. De hecho, los bancos centrales de muchos mercados emergentes ya han reaccionado al aumento de la inflación con un endurecimiento de sus políticas. En esta área, se están adelantando a los bancos centrales de muchos mercados desarrollados.
Otra de las preocupaciones la vemos en la necesidad de un endurecimiento de la política fiscal para frenar el endeudamiento, en un momento en el que los tipos de interés comienzan a subir y en el que se están produciendo amenazas al crecimiento de la economía mundial y una intensificación del riesgo geopolítico.
En resumen, el debilitamiento del ciclo y la perspectiva de reducción de la liquidez global a medida que los bancos centrales van endureciendo sus políticas conforman un entorno complicado para los mercados emergentes. Por lo tanto, pensamos que resulta sensato mantener la prudencia con respecto a la clase de activo a corto plazo.
Margen de mejora de las perspectivas
Sin embargo, estos problemas no son nuevos. Los mercados ya han descontado un contexto de aumento de la inflación con subidas de tipos de interés por parte de los principales bancos centrales. La venta masiva que registraron los mercados en 2021 impulsó a la baja las valoraciones de la renta variable emergente, así como a algunas divisas, y provocó la caída de los mercados de deuda denominada en divisa local. Tampoco se salvaron los activos denominados en divisa extranjera. Podría decirse que los activos de los mercados emergentes presentan ahora un precio atractivo.
Además, también hay efectivo disponible. Los inversores llevan un tiempo reduciendo de forma significativa su exposición a los mercados emergentes, lo que ha aumentado en gran medida las posiciones de efectivo de muchos inversores institucionales.
Pensamos que todo ello ofrece un entorno favorable a la recuperación de los mercados emergentes si se reducen las presiones macroeconómicas. Ante la fuerte corrección de estos mercados, es probable que los inversores reciban más sorpresas positivas que negativas.
Entre los posibles factores catalizadores para una mejora de la confianza de los inversores se incluyen los siguientes:
- Noticias positivas sobre la pandemia
- Reducción de las tensiones de las cadenas de suministro
- Mejora del impulso de crecimiento de las economías china y mundial
- Llegada al nivel máximo de inflación en los mercados emergentes y Estados Unidos
Asignación de activos: renta variable emergente y deuda corporativa china
Aunque prevemos un crecimiento económico de los países del G10 por encima de la tendencia este año, con una inflación que alcanzará su punto máximo en verano, nos adentramos en 2022 con cautela.
En lo que respecta a la asignación de activos, mantenemos un posicionamiento infraponderado en duración en relación con nuestros índices de referencia. Estamos sobreponderados en ciertos mercados de renta variable que, en nuestra opinión, son menos sensibles al aumento de los rendimientos reales y pueden contar con sólidos flujos de efectivo. Los mercados emergentes, junto a Europa, sin Reino Unido, y Japón, pertenecen a esta categoría.
Con el fin de aprovechar la mejora del crecimiento de la economía que se prevé en China a medida que el país va relajando sus políticas, favorecemos tácticamente las materias primas, especialmente la energía y los metales básicos.
En lo que respecta a la renta fija de los mercados emergentes, la caída de las divisas locales puede resultar favorable, al igual que la mejora de las balanzas externas de muchos mercados emergentes. Junto a la actuación preventiva por parte de muchos bancos centrales para combatir la inflación, vemos un riesgo reducido de salidas de capital. De hecho, existe la posibilidad de que los bancos centrales relajen sus políticas si la inflación va disminuyendo con el tiempo, lo que aumenta el atractivo de la renta fija emergente.
En lo que respecta a la deuda corporativa, pensamos que podría haber oportunidades en el sector inmobiliario chino, en el que la normativa y las reformas relacionadas con el desapalancamiento han provocado una brusca caída de los precios. Esperamos que las autoridades chinas no dejen en la estacada al sector. Todo ello deja margen para la recuperación.
Creemos que son dos los riesgos principales que podrían retrasar la recuperación de los mercados emergentes:
- Una aceleración del endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal. Aunque pensamos que en 2022 van a producirse tres subidas de tipos, otras previsiones apuntan a cuatro, lo que podría provocar una mayor volatilidad de los mercados y aumentar la aversión al riesgo.
- El deterioro de la pandemia podría provocar nuevas interrupciones en las cadenas de suministro, llevar a nuevos confinamientos y aumentar la preocupación de los inversores sobre el aumento de la inflación o incluso la estanflación.